Entrevistan a Doris Soto, oficial superior de Pesca de la FAO.
Entrevistan a Doris Soto, oficial superior de Pesca de la FAO.
En el 2005 esta investigadora, que fue parte por varios años de la Universidad Austral de Chile, partió a Roma a cumplir funciones en el Área de Manejo para Acuicultura y Pesquerías de la FAO. Desde allá, hoy continúa trabajando en el área de la ecología, esperando aportar al desarrollo de la actividad en los países que lo necesitan y tienen potencial.
De visita en Chile estuvo a principios de octubre la actual oficial superior de Pesca de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Roma (Italia), Doris Soto. Esta licenciada en Ciencias con mención en Biología y PhD en Ecología regresó a su país natal para participar en la IV Sesión del Subcomité de Acuicultura de la mencionada entidad, que este año sesionó en Puerto Varas (Región de Los Lagos).
En conversación con AQUA.cl, la profesional relató que hoy está trabajando fuertemente en el área de medio ambiente y en el enfoque ecosistémico de la acuicultura. Dentro de dicho marco, está involucrada en distintas actividades relacionadas con evaluación de impacto ambiental y mejoramiento en el manejo de la producción, dando especial importancia al impacto socioeconómico de la actividad y a las posibilidades que existen en América Latina y el Caribe.
Una de las principales ideas que surgió en la última reunión del Subcomité de Acuicultura de la FAO, es que el sector estaría creciendo menos de lo esperado ¿A qué se deben dichas afirmaciones?
En la acuicultura está pasando lo mismo que ha ocurrido con la agricultura y otros sistemas de cultivo. No obstante, hay que tener claro que la actividad continúa con una tasa de crecimiento elevada y sigue siendo el sector alimentario con la mejor cifra a nivel global. El punto es que este crecimiento se ha ido desacelerando en la medida que se alcanzan las capacidades de carga. Eso tiene que ver con los mercados y la demanda; también con los insumos, como la disponibilidad de materias primas para alimentos acuícolas, y con los espacios que se necesitan para expandir el sector.
¿Cómo se podría revertir esa situación y lograr mantener y/o generar un mayor crecimiento?
Creemos que con todo el desarrollo tecnológico que se está observando, con los estudios y el interés que existe en el tema, así como por el aumento de la demanda de pescado, el sector va a seguir creciendo, pero a tasas un poco menores. Eso varía entre las regiones, pues hay varios aspectos que van a condicionar el desarrollo.
¿Qué países tienen mayor potencial para la acuicultura de pequeña escala?
Todos, incluyendo a Chile, tienen la posibilidad de aumentar los cultivos acuícolas a nivel de pequeños productores. Hicimos hace muy poco una misión a varias naciones. Estuvimos en Centro América, en el Amazonas, en el altiplano y vimos que existe potencial para que las actividades que allí se realizan se transformen en negocio. La acuicultura se podría convertir en motor de desarrollo de las comunidades donde no hay muchas otras alternativas.
Perú, por ejemplo, tiene muchas oportunidades. Hay un alto interés en las comunidades que están produciendo trucha en el Lago Titicaca. Lo mismo ocurre en Bolivia. De hecho, estamos viendo cómo se puede usar experiencia chilena en esos países. La idea es profesionalizar estas labores a través de capacitación e incorporando los aspectos que aparecen en el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO, para que la producción sea sustentable.
¿Cuál es su apreciación acerca del desarrollo que ha tenido la acuicultura en Chile?
Si uno mira las estadísticas, la acuicultura en este país se ha desarrollado con una tremenda ponderación. Cuando llegas a Puerto Montt, te das cuenta de que este rubro ha sido un tremendo motor de desarrollo. Desde los años ´90 hasta ahora, el cambio ha sido enorme; ahora hay varias universidades con carreras en el rubro, se imparten postítulos, etc. Hay pocos lugares, como en el sur chileno, donde se aprecia de tal manera el impacto de la actividad.
¿A qué cree que se debe la aparición de enfermedades como el virus ISA que hoy tiene a la industria del salmón chilena atravesando por serias dificultades?
No estoy muy al tanto de la situación actual, pero en cualquier cultivo intensivo el tema de las enfermedades es el mayor riesgo. Me imagino que Chile está viviendo esa amenaza y que las autoridades y productores están haciendo todo lo posible por salir adelante. En lo que se refiere a la FAO, ésta entrega asistencia técnica a los países y ha desarrollado manuales y guías para el manejo de aspectos sanitarios y para el traslado de organismos vivos; en ese sentido, estamos constantemente aportando.
En base a su experiencia, ¿qué recomendaciones daría a los productores nacionales de salmón para salir de esta crisis?
En términos generales, creo que hay que revisar lo que se ha hecho bien y lo que no y tratar de establecer mejoras fundamentales en una fuerte cooperación público privada. Para ello, se necesita esfuerzo y planificación. Hay que implementar en forma adecuada las medidas de bioseguridad; eso lo estamos tratando de recalcar en la asistencia que prestamos a todos los países. También está el concepto de enfoque ecosistémico para que la acuicultura se desarrolle en forma armoniosa con el ambiente y con los mismos organismos cultivados.
En ese sentido, ¿qué efectos puede tener la convivencia de la salmonicultura con la mitilicultura? ¿Considera que sería positivo tener cultivos integrados?
Hemos trabajado bastante este tema el ultimo tiempo; incluso hay una publicación sobre el enfoque ecosistémico a la acuicultura. Por ahora, puedo decir que la acuicultura integrada tiene mucho potencial, tanto en agua dulce como en ambientes marinos, donde se puede realizar cultivo de peces y moluscos, o de peces y algas para hacer más eficiente el uso de los recursos. Sin embargo, hay muchos desafíos pendientes, pues hay que conocer muy bien los dos tipos de cultivo. Además, es difícil ver cómo se pueden acoplar los productores para trabajar en forma conjunta o que un mismo empresario incursione en ambos productos. También hay elementos de bioseguridad que hay que tomar en cuenta.
Yo diría que es una estupenda posibilidad para utilizar mejor los nutrientes y los espacios, pero hay retos tecnológicos y es un asunto que requiere voluntades.
Pero nos estamos moviendo o deberíamos movernos hacia una acuicultura más integrada.
09/12/08
AQUA – CHILE
