El atraso cambiario impacta a la industria pesquera

El atraso cambiario impacta a la industria pesquera

El sector exportador de la pesca admite que la relación actual del peso con el dólar oficial le resta competitividad.

El sector exportador de la pesca admite que la relación actual del peso con el dólar oficial le resta competitividad.

La estadística oficial revela además que hay una desaceleración del comercio exterior de productos pesqueros. Y, el tradicional mercado europeo sigue retraído por la crisis.

La devaluación de la moneda argentina en 2002 le concedió al sector exportador nacional un escenario altamente favorable para el comercio exterior de sus commodities, y en ese esquema se ubicó la industria pesquera que en ese período obtuvo rentabilidades extraordinarias, que dieron luego lugar a la aplicación de los derechos de exportación. De aquel momento ha transcurrido ya una década, las retenciones a la pesca están hoy al 100 por ciento desde que fueron instauradas, y los economistas consideran que la relación cambiaria efectiva es actualmente similar al los parámetros que se registraban previo al proceso devaluador.

Un reciente trabajo divulgado por la consultora Econométrica reveló que la paridad actual del dólar es de 1 a 1 con relación al peso por efecto de la depreciación del euro y del real más la inflación interna, combinación que provocó la pérdida de competitividad de la economía argentina, indica ese estudio privado.

Otro dato que no ha pasado desapercibido, es que en los primeros cinco meses de 2012 la comercialización al exterior de productos pesqueros, según cifras oficiales del SENASA, registró una caída del casi 14 por ciento, respecto de igual período del año inmediato anterior, medido en términos de volumen; y casi un 10 por ciento menos respecto de divisas liquidadas. Los especialistas leen aquí una caída en la producción industrial de la pesca, que lamentablemente está en sintonía con la desaceleración industrial en general que se verifica en el país, a pesar de los esmeros oficiales por ocultarlo.

Volviendo a los indicadores que cita el estudio de Econométrica, se menciona que a lo largo del segundo semestre del 2012, que acaba de comenzar, deberá centrarse la atención en torno a tres grandes desafíos que marcarán a fuego la evolución de las diferentes actividades industriales del país, entre las que se ubica la pesca. Alertan que por las condiciones generales se registrará una progresiva desaceleración, que en otros términos representa menos producción industrial; y en el caso puntual de la pesca, es un dato que ya comienza a verificarse en la realidad.

El segundo punto de advertencia es la aceleración inflacionaria, que más allá de la versión lavada que aporta el INDEC, la percepción real es bastante distinta. Un estudio de la Universidad Di Tella señala una inflación esperada para 2012 del 30 por ciento. Como se sabe esto impacta directamente en el consumo, la depreciación de salarios, y en la estructura de costos internos; esta última, una cuestión sobre la que el sector pesquero ha reclamado, sin éxito, medidas para contrarrestarla.

En tanto, el tercer ítem que se plantea es el referido al atraso cambiario. Y en este caso se menciona que el peso argentino en relación al dólar oficial, ajustando ambos precios por la diferencia de inflación entre Argentina y Estados Unidos, se asemeja a los valores del peor momento de la convertibilidad.

El precio que se paga por el atraso cambiario es la pérdida de competitividad de las exportaciones industriales, lo cual confluye negativamente con un actual escenario internacional retraído por la crisis; por eso, a pesar de un año de buenas capturas, la pesca quedó atrapada en un red que factores exógenos y endógenos que no le permiten una recuperación.

A estas alturas es una entelequia pensar que es posible desarrollar productos con mayor valor agregado, como una opción para mejorar los precios. Sin competitividad, es ésa una meta cuya persecución se asimila a correr sobre una rueda para hamsters.

Para concluir, cabe echar una mirada sobre los guarismos oficiales que aporta el SENASA en relación a las exportaciones pesqueras argentinas. La Argentina exportó 142.405 toneladas de pescados y mariscos por 423 millones de dólares en los cinco primeros meses de 2012. Estas cifras representan una caída del 13,7 por ciento en términos de volumen y del 9,4 por ciento en valor, con respecto al mismo período del año anterior, cuando se vendieron al exterior 164.876 toneladas por 466,5 millones de dólares. La contundencia de los datos, exime de otras apreciaciones.

Por Nelson Saldivia

12/07/12

REVISTA PUERTO

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