El ARC “20 de Julio” a la Antártida: el joven que se va a conquistar a una virgen deseada (Colombia)

Su viaje comenzará este martes 16 de diciembre, pero solo dentro de un mes estará en su destino. Este aventurero buque empezó a gestarse en marzo de 2009, en la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval (Cotecmar).


Su viaje comenzará este martes 16 de diciembre, pero solo dentro de un mes estará en su destino. Este aventurero buque empezó a gestarse en marzo de 2009, en la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval (Cotecmar).

Luego de poco menos de 3 años, el primero de enero de 2012, nació, con un peso (desplazamiento) de 1.800 toneladas, 80 metros de largo y 13 de ancho, indica la página del Programa Antártico Colombiano. Para entonces, como muestra de su precocidad, ya estaba dando sus primeros nudos en el mar.

El ARC 20 de Julio tiene el orgullo de ser el primer hijo de la Armada Nacional que es enteramente criollo: sus padres son colombianos (mano de obra y tecnología), aunque no se puede negar que tiene raíces alemanas: es de la clase Fassmer-80 (de los cuales solo hay 5 en el mundo: 3 en Chile y 2 en Colombia).

 

Se ha ganado el cariño de la Armada porque le permite al país entrar en un selecto grupo que construyen sus propios navíos. Es decir, posiblemente en el futuro el ARC 20 de Julio tenga una familia extensa con nacionalidad colombiana. De hecho, su hermano, el patrullero ARC 7 de Agosto (el segundo barco construido enteramente en el país), comenzó a navegar en marzo de este año. De ahí que la expectativa por su partida sea grande. De alguna manera, la nave también se lleva para el polo las esperanzas de sus creadores.

Muchos piensan que ambos son gemelos, debido a que son clase Fassmer-80 y son patrulleros oceánicos que tienen un trinomio conformado por una plataforma de mando y control, un helipuerto, con helicóptero incluido, y un bote interceptor de alta velocidad, que les permite hacer tareas de búsqueda, rescate y atención de desastres.

Además, los 2 tienen antepasados homónimos, creados en Suecia, que entraron en funcionamiento en 1958, navegaron por 22 años y fueron desguazados en 1886. Por otro lado, ambos fueron bautizados en honor a una fiesta patria: el ARC 7 de Agosto por la Batalla de Boyacá y el ARC 20 de Julio porque iba a usarse en los eventos preparados para el bicentenario del grito de independencia de Colombia.

El ARC 20 de Julio, con sus 2 años cortos de vida, fue elegido, quizá por ser el hermano mayor (el primero de los 2 únicos barcos construidos enteramente en Colombia), para intentar domar un corazón frío: el de la Antártida. Ángela Posada-Swafford, que ya la conoce porque lo ha visitado en 2006 y 2010, le advierte al pequeño patrullero, que ese continente es una quinceañera virgen, en gran parte, y por eso tiene muchos pretendientes, unos más ricos que otros, que quieren sacarla a bailar.

Posada-Swafford le aconseja al joven buque que, para lograr triunfar en esa empresa, debe poner empeño “en aprender la forma extraña en que funciona su helado corazón”, además de visitarla constantemente.

La tarea no es fácil para el precoz ARC 20 de Julio, que no fue concebido para esas lejanas y gélidas tierras del sur. Su primer trabajo fue muy ‘caliente’, pues hizo parte de la Fuerza de Tarea contra el Narcotráfico en Tumaco y su labor fue apoyar en el mar a las operaciones de neutralización de las redes de apoyo de terrorismo y narcotráfico en el Pacífico del país, razón por la que tiene un cañón de 40 milímetros y 4 ametralladoras de 50 milímetros cada una.

 

Hay que esperar a ver cómo le va en su travesía para saber si logró romper el hielo y bailar con la quinceañera. Mientras tanto: ¡buen viento y buena mar, joven ARC 20 de julio! (Pulzo)

17/12/14

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio