Reclaman urgentes obras de dragado: En la varadura del crucero, a la salida de Puerto Nuevo, coincidió el fuerte viento, baja marea, y un canal estrecho y poco profundo. Por AGUSTÍN BARLETTI
Reclaman urgentes obras de dragado: En la varadura del crucero, a la salida de Puerto Nuevo, coincidió el fuerte viento, baja marea, y un canal estrecho y poco profundo. Por AGUSTÍN BARLETTI
Buenos Aires- La reciente varadura del crucero Sky Wonder, a la altura del kilómetro 7,3 del canal Norte, pone una vez más en tela de juicio las deficiencias del acceso portuario a Buenos Aires.
La nave, de 240 metros de eslora, y 1.611 pasajeros, desvió hacia estribor hasta quedar con sólo 55 centímetros de agua debajo cuando se dirigía a Punta del Este.
Según los informes y peritajes realizados, en el siniestro coincidieron tres factores decisivos: un fuerte viento, una repentina y baja marea, y un canal de acceso poco profundo y angosto. Nada tuvo que ver el factor humano. De hecho las maniobras fueron efectuadas por uno de los prácticos más experimentados del Río de la Plata. Las culpas tampoco pueden recaer sobre el buque que está certificado internacionalmente y nunca padeció un problema similar en otro puerto del mundo.
Tanto la Subsecetaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación, como la Administración General de Puertos (AGP) informaron en un comunicado oficial que "al momento del accidente, la profundidad del canal era de 28 pies, calculada al 0 local, en un ancho de 60 metros, con un balizamiento adecuado para la navegación nocturna".
Justamente allí se encuentra el problema. Los usuarios en su conjunto vienen reclamando un acceso con 100 metros de ancho y 34 pies de profundidad, acorde con la vía navegable troncal del Paraná.
Contra el viento y la marea no se puede hacer nada, pero sí contra un canal estrecho y poco profundo. La clave es adjudicar de una vez por todas las obras de dragado necesarias. Solo con un canal en condiciones es posible morigerar, e incluso anular las adversidades climáticas porque se amplía el margen de maniobra y se reduce el de error.
En cuanta oportunidad se presentó, los armadores y agentes no solo pidieron que el dragado se realice, sino que el mismo lo lleve a cabo una empresa con la experiencia y solvencia técnica necesaria.
En agosto de 2004, AGP comenzó la elaboración de un nuevo plan director en donde se señaló "la necesidad de profundizar el acceso". Un año más tarde, se firmó la resolución que habilitaba el dragado de emergencia en los canales Norte y Acceso al Puerto Buenos Aires hasta el kilómetro 12. En dicha oportunidad, en AGP se recalcó la "crítica situación del dragado" que "ha producido diferentes reclamos tanto de los concesionarios de las terminales como de las empresas navieras". Asimismo, se dijo que "la llegada de varios buques post Panamax al Puerto Buenos Aires en los últimos meses, agudizó la necesidad de ejecutar las tareas de dragado en el menor tiempo posible".
Tras dos años y medio, el único logro conseguido es la pre adjudicación de los trabajos a una propuesta que luego fue severamente impugnada en sus aspectos técnicos y jurídicos.
La varadura del Sky Wonder puede considerarse como una desgracia con suerte. El buque pudo haberse cruzado en medio del canal impidiendo la entrada y salida, no solo de Puerto Nuevo, sino también de Exolgán en Dock Sud, con el consiguiente perjuicio para el comercio exterior argentino. De hecho, durante las 18 horas que duró la varadura, circularon más de 10 buques en los dos sentidos.
También es una luz roja para el negocio de los cruceros. La terminal de pasajeros Benito Quinquela Martín tiene confirmados 90 ingresos de cruceros de gran porte, situación que representa un incremento del 20% con respecto a la temporada anterior. Muchos de estos cruceros que ingresan al puerto traen 3.000 personas a bordo, entre pasajeros y tripulantes, situación que le reporta a la ciudad de Buenos Aires una suma importante de dinero en concepto de movimiento turístico.
Si el canal no se draga en tiempo y forma, y si los trabajos no se llevan a cabo por una empresa con la solvencia técnica necesaria, los armadores de contenedores terminarán desviando sus buques a Montevideo o Río Grande, y pueden llegar a desaparecer los cruceros de Puerto Nuevo.
24/01/07
EL CRONISTA – TRANSPORT & CARGO
