Hillary Clinton advirtió desde Seúl que el mundo debe responder a la "provocación" de Pyongyang; más amenazas del régimen comunista.
Hillary Clinton advirtió desde Seúl que el mundo debe responder a la "provocación" de Pyongyang; más amenazas del régimen comunista.
En medio de la nueva escalada de tensión en la península coreana, Estados Unidos instó ayer a la comunidad internacional a reaccionar ante las provocaciones de Pyongyang y exigió nuevas sanciones contra el régimen comunista, que redobló la apuesta y amenazó con clausurar su frontera y hacer estallar los parlantes con los que Corea del Sur emite propaganda hacia suelo norcoreano.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, llegó ayer a Seúl y advirtió que el mundo debe tomar medidas para castigar a Corea del Norte por haber hundido una corbeta surcoreana en marzo pasado, episodio que volvió a dejar a Pyongyang y a Seúl al borde de un enfrentamiento.
"Esta fue una provocación inaceptable por parte de Corea del Norte, y la comunidad internacional tiene la responsabilidad y el deber de responder", dijo Clinton al término de una gira de tres días por Asia en la que la nueva crisis coreana fue el tema dominante.
Un equipo de investigadores internacionales concluyó la semana pasada que un torpedo disparado por un submarino norcoreano fue la causa del hundimiento de la corbeta Cheonan y la muerte de 46 marineros cerca de aguas en disputa el 26 de marzo pasado, en uno de los peores incidentes desde la Guerra de Corea, de 1950-53.
La jefa de la diplomacia norteamericana dijo que su país consultará con Corea del Sur y miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la respuesta adecuada.
Clinton garantizó el "firme compromiso" de Estados Unidos con la seguridad de Corea del Sur, uno de sus principales aliados en la región, y saludó el "discurso enérgico" pronunciado anteayer por el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, en el que anunció represalias contra Corea del Norte.
Entre otras medidas, Seúl suspendió el comercio con su vecino, reanudó la emisión de propaganda anticomunista hacia suelo norcoreano y prohibió la entrada en sus puertos de cargueros del Norte.
"Confiamos plenamente en el liderazgo surcoreano, y su decisión de cómo y cuándo actuar es algo que respetaremos y apoyaremos”, afirmó Clinton. A pesar de las acusaciones, Corea del Norte niega toda responsabilidad en el incidente y ha dicho que cualquier intento de sancionarlo podría desembocar en una guerra.
En los últimos días, Pyongyang cortó algunos vínculos de comunicaciones transfronterizos y expulsó a ocho funcionarios surcoreanos de un complejo industrial conjunto en la ciudad norcorena de Kaesong, informó el Ministerio de Unificación surcoreano.
Además, el ejército norcoreano emitió un comunicado en el que advierte que disparará y hará explotar los parlantes que planea instalar Corea del Sur en la frontera, desde los que pretende emitir propaganda anticomunista. Seúl desmanteló este tipo de aparatos hace seis años, cuando las tensiones disminuyeron, pero anteayer dijo que retomará las transmisiones de radio hacia el Norte y que reinstalará los equipos.
La encrucijada china
La secretaria de Estado norteamericana llegó a la capital surcoreana después de analizar con funcionarios chinos en Pekín el deterioro de la situación coreana. China, aliado número uno de Pyongyang, dijo que aún examina las pruebas y no hizo más que llamar a todas las partes a la calma. "Creo que los chinos comprenden la gravedad de esta cuestión y que están dispuestos a escuchar las preocupaciones manifestadas por Corea del Sur y Estados Unidos”, afirmó Clinton.
También Alemania se unió a la condena de lo que calificó como un "acto militar agresivo". El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle, instó durante una visita a Madrid a una reacción "adecuada, pero ponderada" por parte de la comunidad internacional.
El gobierno alemán está "muy preocupado" por el conflicto entre Corea del Norte y Corea del Sur, dijo Westerwelle, que participa de la reunión entre la Unión Europea (UE) y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) que se celebra en Madrid.
"Corea del Sur tiene naturalmente nuestra solidaridad", dijo Westerwelle. El hundimiento de la corbeta Cheonan "no puede justificarse de ningún modo", indicó.
Asimismo, la UE y la Asean expresaron ayer su "profunda preocupación" por el aumento de las tensiones en la península de Corea y urgieron a todas las partes preocupadas a "ejercer restricciones".
Pyongyang y Seúl permanecen técnicamente en estado de guerra porque el sangriento conflicto que libraron entre 1950 y 1953 terminó con un armisticio y no con un tratado de paz.
27/05/10
LA NACION
