(FNM) Uno de los ecosistemas más prístinos y frágiles del planeta, descansa sobre un generoso tesoro de combustibles fósiles inexplorados.
(FNM) Uno de los ecosistemas más prístinos y frágiles del planeta, descansa sobre un generoso tesoro de combustibles fósiles inexplorados.
El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) estima que la helada región ubicada al norte del Círculo Ártico contiene unos 90.000 millones de barriles de petróleo, 44 mil millones de barriles de gas natural líquido y 1.670 billones de pies cúbicos de gas natural, pasibles de se explotados.
Y la lucha sobre la propiedad de esos recursos podría convertirse en la disputa territorial más importante de este siglo. Rusia, Canadá, Estados Unidos, Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia y Finlandia tienen, todos, un interés en la helada propiedad del Ártico.
Sin embargo, la exploración y la probable explotación del extremo norte de la Tierra, tienen a los científicos profundamente preocupados. Una razón: el calentamiento global ha impactado ferozmente a la vida animal y vegetal del Ártico. Las presiones y posible contaminación causadas por las perforaciones, no harán más que incrementar los riesgos.
“El ecosistema de la región ha permanecido protegido por miles de años de hielo”. Aun cuando no hubiere disputa territorial, el hielo está desapareciendo”, afirmó el oceanógrafo David Carlson, director de la Oficina para el Programa del Año Polar Internacional.
El Año Polar Internacional es un estudio científico global enfocado en el Ártico y la Antártida, desarrollado entre marzo de 2007 y marzo de 2009.
El hielo marino del Ártico tiene usualmente entre uno y tres metros de espesor. Crece durante el otoño y el invierno, y se adelgaza en primavera y verano. Los científicos han monitoreado las condiciones del hielo marino durante 50 años.
Según los investigadores del clima, la desaparición de hielo en la última década ha sido pasmosa.
“Hemos registrado un continuo retroceso, año tras año”, explicó M. Holland, oceanógrafo del Centro Nacional de Investigaciones de la Atmósfera de Boulder, Colorado. “La pérdida de hielo observada en el verano del 2007 fue impactante”.
Pronto, podría no haber hielo marino en ningún lugar del Ártico durante algunos de los meses del año. Si bien los ambientalistas están preocupados con estas tendencias al derretimiento, a las compañías navieras y de energía se les hace agua la boa con la perspectiva de casquetes helados más pequeños, que facilitarían la explotación petrolera y el comercio. Los buques de carga podrían navegar entre América del Norte y Asia con mayor eficiencia y menor costo, por ejemplo.
Diplomáticos, políticos y ejecutivos petroleros están lidiando acerca de quién posee qué bajo el hielo. Pero los actores realmente poderosos podrían llegar a ser los geólogos, que evalúan las formaciones terrestres sumergidas.
A diferencia de la Antártida, en la que rige un tratado que prohíbe los reclamos territoriales, no existe un acuerdo para la vasta extensión del Ártico. Por tanto, las cuestiones de los derechos de perforación y de las líneas marítimas, sin mencionar la responsabilidad por los daños ambientales, son un tanto oscuras.
De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, las naciones ribereñas tienen derechos sobre zonas económicas exclusivas hasta 200 millas de sus costas. Varios países, con interese en las riquezas del Ártico, están tratando de extender aquellas zonas, algunos en forma más descarada que otras.
En una aparatosa demostración tecnológica, un submarino ruso “plantó” el 2 de agosto de 2007 una bandera a 4.200 metros de profundidad, bajo el Polo Norte..
Científicos rusos están ansiosos por probar que el lecho marino bajo el Polo Norte es parte del mayor continente euroasiático, un área denominada Cordillera Lomonosov.
Si ese fuera el caso, la región estaría bajo control de Rusia. Moscú argumentó en 2001 ante una Comisión de las Naciones Unidas, que la cordillera es una extensión de su territorio continental. Pero las Naciones Unidas requirieron mayores evidencias.
Mientras tanto, geólogos desafiantes de otras partes, están buscando formaciones terrestres de distinto origen. Investigadores daneses están tratando de probar que la Cordillera Lomonosov está conectada con Groenlandia, y científicos canadienses buscan vínculos entre la cordillera y la Isla Ellesmere, que forma parte del territorio canadiense.
Alguna cuestiones territoriales están, sin embargo, fuera de disputa.
“La mayor parte de los recursos no descubiertos estimados, están en áreas cubiertas por límites territoriales acordados”, afirmó Don Gautier, geólogo del USGS.
“Las excepciones”, explicó, “están en las cuencas orientales del Barents, donde Rusia y Noruega discuten bilateralmente el límite marítimo. Otra, es la que comprende el límite entre Alaska y Canadá, que también está siendo objeto de discusiones bilaterales entre ese país y los EEUU”.
Los EEUU tienen acceso irrestricto a los recursos del Ártico hacia el norte de Alaska. No obstante, la venta de derechos de perforación por parte de la administración Bush en esa zona, hábitat primario del oso polar, ha enojado a los ambientalistas, que temen al impacto de las perforaciones sobre las especies amenazadas.
John Pike, experto en seguridad y director de Globalsecurity.org, cree que el poder en el Ártico podría corresponder a quienes tengan los mejores accesos físicos a esta difícil región.
“Los rusos tienen media docena de rompehielos. Los americanos tiene un par, pero son viejos y obsoletos”, afirmó Pike.
Y por cierto, gran parte del acceso de los países al Ártico, se reduce a una cuestión de dinero.
“Construir un buque para operar en 30 centímetros de hielo no es gran cosa. Construir uno que pueda atravesar dos metros de hielo, es en cambio hablar seriamente de un rompehielos. Los rusos pueden navegar en dos metros de hielo sin transpirar la camiseta”, agregó.
Al final, la pregunta sobre qué será perforado en el Ártico, y por quién, dependerá de la economía global. Explotar petróleo en una zona ambientalmente tan hostil, sólo tiene sentido cuando se puede vender el barril a 150 dólares, pero no cuando vale 40.
Por Marsha Walton.
Traducido por NUESTROMAR, de CNN y Maritime News; 02/01/09
07/01/09
NUESTROMAR

