Documental dispara investigación gubernamental (Nueva Zelanda)

El Sindicato Marítimo pedirá al Gobierno que inicie una investigación oficial sobre la industria pesquera, a raíz de la situación revelada en el documental titulado The Great New Zealand Fishing Scandal (El gran escándalo pesquero de Nueva Zelanda).

El Sindicato Marítimo pedirá al Gobierno que inicie una investigación oficial sobre la industria pesquera, a raíz de la situación revelada en el documental titulado The Great New Zealand Fishing Scandal (El gran escándalo pesquero de Nueva Zelanda).

El secretario general del Sindicato, Trevor Hanson, dijo que considera que el documental es preciso y que todavía hay mucho para revelar.

La película se basa en una investigación realizada por el periodista Guy Henderson sobre el desarrollo de la industria desde la década de 1990 hasta el presente, y fue emitida el 4 y 5 de agosto por Sky.

Hanson sostiene que los líderes de la industria pesquera son empujados por una “codicia incontenible” y que el propio Gobierno cedió ante la influencia de gente poderosa del sector privado.

Las tripulaciones de los barcos extranjeros y de empresas mixtas que navegan bajo banderas de conveniencia son tratadas de una manera indefendible. Y mientras tanto, los trabajadores de Nueva Zelanda son perjudicados por el sistema en el que los que ostentan el poder lo utilizan para dejarlos sin trabajo, denuncia el líder sindical.

Algunos de los que tienen cuotas asignadas -entre los que hay maoríes-, no sólo emplean tripulantes extranjeros en lugar de contratar ciudadanos nacionales, sino que también se rehúsan a capacitar a neozelandeses jóvenes para la industria. Esto, en su opinión, es penoso y particularmente violento, considerando el alto nivel de desempleo que existe en la actualidad.

El documental revela conexiones globales sólidas entre las cuestiones de la pesca ilegal, la explotación laboral y el abuso y la destrucción de los ecosistemas marinos.

Hanson afirma que los precios del pescado capturado en la región causan preocupación, dado que la demanda extranjera los empuja a un nivel demasiado alto para la mayoría de la población de Nueva Zelanda. Estos precios pueden alcanzar los NZD 39 (USD 26,05) por kilo, precisó.

Las importaciones de panga (basa) de baja calidad de China y Vietnam y el procesamiento de pescado neozelandés en otros países también preocupan al secretario del Sindicato Marítimo.

En tanto, destaca que algunas especies en peligro, como el reloj anaranjado, no están protegidas como deberían estarlo, bajo el sistema actual de asignación de cuotas.

Hanson denuncia que es una práctica común entre los propietarios de barcos es contratar trabajadores de distintos países. En los países en desarrollo, estos trabajadores son elegidos por agencias laborales corruptas.

Estas desafortunadas personas tienden a firmar contratos a pesar de las condiciones y los términos opresivos, por la desesperación por trabajar, explica el dirigente. Como consecuencia, con frecuencia no reciben salario, están mal pagos, sus ganancias son absorbidas por los honorarios de la agencia y sufren abuso verbal y físico, además de que no se les permite ver a los familiares durante períodos que a veces llegan a años.

El Sindicato Marítimo denunció en repetidas ocasiones que la falta de seguridad de los procedimientos y de las herramientas de pesca y las malas condiciones se tradujeron en situaciones fatales, pero se queja de no se ha hecho nada para rectificar la situación.

“El Sindicato Marítimo hizo lo que pudo para ayudar en estos incidentes con los que nos encontramos. Esto se hizo de manera solidaria porque simplemente estos tripulantes no tienen a nadie más que cuide sus intereses”, asegura Hanson.

El Gobierno se abstuvo de tomar medidas aun cuando sabe que la industria no se puede controlar por sí misma. Y a pesar del hecho de que la presión ejercida ayudó a conseguir mejores regulaciones respecto de los pagos y condiciones en la industria, Hanson insiste en que el cumplimiento de dichas reglas es poco confiable.

“No tenemos que irnos al Tercer Mundo para ver las condiciones del Tercer Mundo. Las condiciones del Tercer Mundo vinieron hacia nosotros”, enfatiza.

“La industria pesquera es una demostración gráfica de las peores condiciones laborales. Si se le agrega a esto el daño a los stocks de peces, realmente tenemos una parodia social y ambiental, inimaginable y sin precedentes”, sentencia Hanson.

El líder aseguró que el Sindicato Marítimo continuará realizando campañas sobre este tema.

Por Natalia Real
editorial@fis.com

06/08/09 
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