Diferentes posturas respecto a la causa de la mortandad de peces en la provincia (Entre Ríos)

La mortandad de peces en arroyos y ríos de la provincia causa preocupación y dudas.

La mortandad de peces en arroyos y ríos de la provincia causa preocupación y dudas.

Los ecologistas apuntan a la contaminación de los cursos de agua, los funcionarios hablan de los bruscos cambios climáticos y las atípicas temperaturas extremas, los técnicos -más cautelosos- argumentan que las mortandades registradas en lo que va del año no son anormales ni exclusivas de Entre Ríos, sino que se presentan periódicamente en épocas invernales en todo el litoral argentino y no responden a una única causa, aunque se inclinan a sostener que se debe a motivos naturales.

CAPITAL FEDERAL. Lo cierto es que las denuncias sobre la aparición de peces muertos se multiplica en toda la provincia y no se han realizado estudios que indiquen fehacientemente qué provoca la muerte, salvo por descarte de lo que "no es".

En ese sentido, el secretario de Asuntos Agrarios y Economías Regionales, Ricardo Amavet, indicó que el fenómeno se debió a las bajas temperaturas y al poco caudal de los arroyos, a la vez que descartó a los agroquímicos, argumentando que "no era época de fumigaciones".

También, el director de Recursos Naturales de Entre Ríos, Conrado González, descartó la presencia de pesticidas y adhirió a la hipótesis que maneja la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y que apunta a la "amplitud climática", es decir a los cambios bruscos de temperatura.

Indicó que "si se tratara de agentes contaminantes se verían afectado otros animales", cosa que efectivamente ocurrió en algunas zonas de la provincia donde, coincidentemente con los peces aparecieron muertos pequeños mamíferos, aves y abejas y se registraron abortos en vacunos en un número mayor a lo habitual.

El fenómeno, que se registra en los ríos Paraná, Uruguay y Guayquiraró, en el lago Salto Grande y en varios puntos del sistema hidrológico provincial -como los arroyos La Ensenada, El Salto, El Doll, Algarrobitos, El Barrancoso, Don Cristóbal, Nogoyá; La Mulas, Federal Grande y Chico entre otros- viene siendo advertido por vecinos, productores y ONG ecologistas.

Las denuncias apuntan a la contaminación de los arroyos y ríos con desechos industriales, urbanos y cloacales, y la fumigación de sembrados con fuertes agroquímicos.

Ambientalistas hablan de "contaminación crónica por efecto acumulativo", otros como el ingeniero agrónomo Mario Pazo, jefe de la Agencia Nogoyá del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), sostienen complejas teorías como la presencia de nitrógeno por abundancia de lluvias registradas en mayo.

De las respuestas de los técnicos se concluye que, para poder determinar a ciencia cierta la causa de una mortandad de peces se debería contar con equipos y recursos humanos de monitoreo permanente en ríos y arroyos, además de laboratorios preparados para complejos análisis físicos, químicos y bacteriológicos. Es decir una suma de recursos económicos -los humanos existen-, voluntad política y conciencia ambiental de la sociedad. Un escenario casi europeo y poco probable para la actual coyuntura económica y social y una amalgama cuanto menos utópica en el actual modelo económico sostenido por el monocultivo de la soja.

Bajas temperaturas, la teoría más acertada

"Los peces están muy activos cuando la temperatura del agua es buena, es decir en un rango de 14º a 26º en el Paraná. Pero, de 26º para arriba y de 14º para abajo comienzan a tener inconvenientes", indicó a diario UNO Danilo Demonte, licenciado en Ciencias Biológicas, profesor la Licenciatura en Biología de la Universidad Autónoma de Entre ríos (Uader).

En junio, el biólogo que trabaja para el Proyecto Sábalo que desarrolla el Inali-Conicet, observó peces muertos y agonizantes de diferentes tamaños y especies afectados por hongos y bacterias en las lagunas ubicadas en el río Paraná, entre Victoria y Rosario y desde Cayastá a Piedras Blancas.

Estima que la teoría de las temperaturas extremas es la más acertada para el caso que le tocó observar y aclaró que las mortandades de peces en temporada invernal son comunes. Y, si bien esto puede trasladarse a algunos cursos de agua menores, no arriesgó ninguna hipótesis para los casos ocurridos en arroyos interiores de la provincia.

Fundamentos

Para abonar la teoría de las bajas temperaturas indicó que este año hubo un período reproductivo bueno, pero las lagunas bajaron de cuatro a dos metros. "Muchos peces quedaron sin poder salir a buscar aguas más profundas. Esto, sumado a las bajas temperaturas, los expuso a una situación de estrés ya que cuanto menos agua hay están más expuestos a bacterias".

En ese sentido explicó que, si por diversos factores el pez se estresa, una bacteria que normalmente está en su medio y convive con la especie puede llegar a afectarlo. "Una de las primeras barreras del animal es la mucosidad por fuera de las escamas. La boca y las branquias son las zonas epiteliales por donde atacan hongos y parásitos", razón por la que se observaría el sangrado de escamas y agallas. "El motivo por el cual una bacteria cambia su virulencia y los animales están estresados no lo podemos saber", expresó.

Sobre las sospechas dirigidas a agroquímicos, Demonte indicó que es improbable que esto ocurra en el río Paraná ya que "el valor de dilución de la sustancia sería más alto" pero aclaró que puede ser posible en cursos de agua de menor caudal.
Por otra parte señaló que el fenómeno observado en el Paraná se dio en distintos tiempos y no en forma abrupta, rápida y masiva como ocurre cuando la crisis se debe a descargas de sustancias tóxicas en el agua. A la vez recordó que la época no coincidió con las fumigaciones de los sembrados.

Camadas

Atento la mortandad observada en junio, el biólogo aseguró que el éxito de la camada de sábalos nacida el año pasado no se vio afectado.

En los lagos es diferente

Según Demonte en los lagos pueden darse otras cuestiones como la presencia de mucha materia orgánica, algas en verano o enfermedades por saturación de gases en embalses.

La materia fecal por ejemplo, puede afectar la vida ictícola de cursos de agua pequeños provocando una reducción del nivel de oxígeno, pero los efectos son reducidos geográficamente por su disolución.

24/09/07
CAMPONOVA

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