¿Cuál es el futuro de Comodoro?

En base a esta pregunta un grupo de profesionales que se dio cita días atrás en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco ensayó algunas respuestas.

En base a esta pregunta un grupo de profesionales que se dio cita días atrás en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco ensayó algunas respuestas.

El foro reunió a Kelo Morales, Alberto Roura, Brígida Baeza y a Daniela Monge. Con el aporte de las distintas disciplinas se puso foco en la situación de Comodoro Rivadavia contemplando la inseguridad, pérdida de valores, la importancia de la educación en el crecimiento sostenido de la economía de un país y lo que significa en el imaginario colectivo ser o no ser petrolero.

El impulsor de las Jornadas del Viento, Kelo Morales, expresó su deseo de retomar este año la actividad contando con la colaboración del ámbito académico. “Pongo las fichas en la energía eólica. Comodoro Rivadavia a diferencia de otras ciudades -que tienen una multiplicidad de actividades económicas- no tiene nada más que el petróleo. Y ya vemos lo que ocurre con los pueblos mineros cuando se agota el recurso”, dijo anunciando un posible titular “Comodoro. Ciudad debut y despedida. En una centuria se esfumó”. En este sentido recordó que hay países en el mundo que pagarían para tener un tercio del viento que posee la ciudad.

El gobierno de la provincia de Santa Cruz está anunciando la instalación de una fábrica de aerogeneradores de 1.500 Kw en Río Gallegos, noticia que sacudió a Morales. “Me duele que nuestros funcionarios estén en las nubes, entonces pido una reacción y si este es el principio, en buena hora”.

Desde sus inicios, las Jornadas del viento buscaron desarrollar una conciencia cívica en la población sobre  la importancia de la explotación de un recurso como es el viento y la energía eólica.

Pérdida de valores

Recrdando que las épocas de bonanza se fueron sucediendo una a una, y que esta fue una de las mejores y duraderos, el doctor Alberto Roura reconoce que “hemos perdido oportunidades.

El país tiene reservas claras en algunos rubros claves de la economía y las está perdiendo”.

El profesional médico se refirió al deterioro de la ciudad en correspondencia con el del país y el mundo caracterizado por “una decadencia en los valores”. En ese sentido, realizó una introducción sobre la inseguridad, la delincuencia y presentó estadísticas sobre el consumo de drogas en Comodoro Rivadavia. Se trata de una “catástrofe social”, dijo y advirtió que “hay que estar prevenidos para evitar que se exacerben  algunas características de nuestra vida cotidiana en un futuro próximo”.

Desigualdades sociales

Brígida Baeza, magíster en Historia, complementó la ponencia con una lectura sobre las fronteras identitarias que surgen en Comodoro Rivadavia, una ciudad que se modeló y fundó en torno a la actividad petrolera.

En el marco de un proyecto de investigación donde, junto a otros profesionales del área están abocados a analizar qué sucede en ciudades donde se depende de un recurso económico puntual y cómo estas desigualdades sociales son múltiples y no sólo tienen que ver con una desigualdad a nivel económico, explicó que la nuestra es una ciudad que funciona como ejemplo de qué es lo que sucede cuando las identidades no tienen que ver con un recurso económico o con salarios bajos, sino con otros tipo de legitimidades.

Una de ellas tiene que ver con la vinculación a la actividad petrolera y de qué manera se fue generando alrededor de los campamentos petroleros una gran diferencia en la zona norte y sur de la ciudad.

“YPF fue una empresa que no sólo generó energía y producía petróleo, sino que producía soberanía e identidad”, dijo. Y desde el momento de su privatización, lentamente dicha identidad se vio sustituida por otros rasgos identitarios que tienen que ver con el mundo petrolero y con otras formas de ser petrolero.

La especialista comentó que a partir del estudio de investigación se está tratando de delimitar qué significa ser petrolero, cómo se manifiesta este rasgo cuando se va a comprar y cuando consume.

“Tiene que ver con un cambio a nivel mundial, porque a las empresas privadas no les interesa generar identidades en sus empleados”, dijo. Además, Baeza explicó que se genera una serie de conflictos al interior de la sociedad comodorense que en algún punto puede ser similar a lo que antaño significaba ser ypefiano o no serlo. “Actualmente, esto mismo se manifiesta en ser petrolero o no serlo”, afirmó.

02/04/09
EL PATAGÓJNICO.NET
(Suplemento Patagónico Energía)

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