Crecen los reclamos en Mar del Plata porque no frenan la erosión de las playas

Los vecinos de los balnearios del sur amenazan con cortar la ruta 11 si el lunes el intendente no se compromete a iniciar las obras.
 
Los acantilados. El balneario del sur es uno de los que más sufre la erosión del mar.

Los vecinos de los balnearios del sur amenazan con cortar la ruta 11 si el lunes el intendente no se compromete a iniciar las obras.
 
Los acantilados. El balneario del sur es uno de los que más sufre la erosión del mar.

La actividad en las playas ubicadas al pie de los acantilados, al sur del faro de Mar del Plata, depende del humor del mar. No hace mucho tiempo, poco más de una década, la postal era magnífica: playas limpias y llanas, de más de cien metros de extensión. Pero la fuerza erosiva del mar, sumada a la falta de previsiones, dejaron a estos balnearios al borde de la extinción; el agua llega hasta las carpas, que ahora se ar man a pedido.

La Municipalidad indicó que las obras de defensa costera para este sector se licitarán en marzo y que a mediados de 2007 comenzarán a construirse los rompeolas. Cansados de "promesas incumplidas", concesionarios de balnearios y vecinos de los barrios Acantilados, San Patricio, Playa Serena, San Carlos y Costa Azul, afectados también por la caída en la afluencia de turistas, amenazan ahora con cortar la ruta interbalnearia 11, que une las ciudades de Mar del Plata y Miramar.

"Si no se hace el anuncio oficial de los trabajos, que estaba previsto para el 8 de diciembre, caminaremos hasta la ruta y haremos de piqueteros", adelantó a Clarín Graciela Troncoso, presidente de la Sociedad de Fomento de Playa Serena. Los vecinos se reunirán el lunes a la mañana en la escuela municipal de San Patricio para definir su plan de acción. Según contó Troncoso, la idea "es que el intendente se comprometa frente a los vecinos, porque estamos cansados de escuchar promesas que luego no se cumplen".

Las obras anunciadas para este sector costarán 42 millones de pesos, que financiará el Gobierno nacional. Se trata de diez arrecifes para retener la arena que deriva el mar y volver a formar las playas que la erosión barrió. Pero, además de provocar la pérdida de arena en varias playas, existe siempre el riesgo del derrumbe de balnearios y de los propios acantilados: hay sectores de la interbalnearia 11 que se encuentran a menos de 20 metros del barranco.

Clarín había advertido ya hace dos años sobre las consecuencias de la falta de obras de defensa costera. Ese mismo día, el presidente Néstor Kirchner marcó el teléfono del intendente de Mar del Plata, Daniel Katz, y se comprometió a financiar los trabajos (ver Las notas…), que se dividen en diferentes frentes.

En el norte de la ciudad se están construyendo tres rompeolas, con una inversión de 16,7 millones de pesos. Entre Chapadmalal y El Marquesado, camino a Miramar —la inversión es de 12,3 millones de pesos—, se ejecutó el 60% de las obras. También está proyectada la remodelación de los actuales espigones de La Perla, donde se harán dos nuevas escolleras con un costo de 8,3 millones de pesos.

Todas las obras están incluidas en el Plan Director de Protección de Costas, en el que participan la Universidad de Mar del Plata, Obras Sanitarias, la Dirección de Hidráulica bonaerense y la Secretaría de Política Ambiental de la provincia. En estos días, los obradores están parados; los trabajos se van a reanudar una vez que concluya la temporada de verano, según explicó el secretario de Obras municipal, arquitecto Jorge González. El funcionario agregó que en las playas del sur se están "estudiando cuestiones técnicas", y ratificó la licitación para marzo. En todos los casos se espera que rompeolas, piedraplenes y escolleras estén terminados en los próximos dos años.

"Nosotros queremos contar con algo el próximo verano. Sabemos que los trabajos llevan tiempo, por eso pretendemos que los anuncien y comiencen a desarrollarlos", dijo Troncoso. Las cinco asociaciones fomentistas esperan al intendente el lunes a las 10. Katz, que aún no confirmó su asistencia, reconoce los "años de lucha" de los vecinos del sur, "de reclamar lo mismo, peticionar con respeto, convicción y energía".

Más allá de los elogios y del reconocimiento, los vecinos ahora se muestran implacables: "Si el lunes no viene, cortamos la ruta."
Guillermo Villarreal

18/01/07
CLARÍN

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