En Flores (Uruguay) todos consideran que fue una proeza la que protagonizó el niño de 10 años de edad, de iniciales M.C, que se salvó de morir ahogado, nadando durante una hora en las aguas de los lagos del río Negro. Su padre, su tío y un amigo no han aparecido.
En Flores (Uruguay) todos consideran que fue una proeza la que protagonizó el niño de 10 años de edad, de iniciales M.C, que se salvó de morir ahogado, nadando durante una hora en las aguas de los lagos del río Negro. Su padre, su tío y un amigo no han aparecido.
Daniel Carrato de 40 años, Guzmán Carrato de 36 y Jorge Meyer de 42, todos oriundos de Trinidad, se perdieron en la profundidad del lago cuando la embarcación dio una vuelta de campana. Solo el niño de 10 años salvó milagrosamente su vida tras nadar hasta la costa del departamento de Flores.
Ayer de tarde, llovía fuerte en Trinidad. El pequeño, de aspecto tranquilo, no muy alto y de pelo corto y rojizo, andaba chapoteando en el agua, de casa en casa como un día más en el barrio La Pedrera.
Llegó a su casa y ante la presencia de El País, avisó que había gente esperando en la puerta, en el ingreso que también comunica con la conocida panadería propiedad de la familia, que por motivos del drama vivido mantenía sus puertas cerradas al público.
Dolor
Noelia Vaquero, la madre del niño y esposa de uno de los desaparecidos, no logra disimular el dolor de la ausencia de su marido, pero a la vez, la satisfacción de poder abrazar nuevamente a su hijo de 10 años, el del “medio”, de un total de tres, junto a una nena de doce años y un nene de un año.
Se trata de una familia de clase media, dedicada al rubro panadería. Su comercio está ubicado junto a su casa la que hasta hace poco tiempo pudieron mejorar con gran esfuerzo.
“Yo no lo dejaba ir cuando iban a pescar en lancha”, contó a El País la mamá del menor, haciendo referencia a las salidas de pesca, que el esposo realizaba como hobby y que en este caso, incluyó, además de un hermano y un amigo de estos, al pequeño de 10 años.
El niño concurre a la escuela del barrio La Pedrera. Luego de la tragedia recibió ayuda psicológica a cargo de la especialista local Alejandra Espíndola.
Tras pasar la etapa del shock inicial, lentamente el niño comenzó a contar detalles del episodio. “Él me fue contando de a poco, no es que largó todo de una, porque estuvo en shock, no podía hablar y después de a poco empecé a preguntarle. Primeramente me dijo que al padre no lo había visto en el momento en que se da vuelta la lancha, que caen al agua, que el padre le dijo que saltara al agua”, narró la madre.
Padre
El niño contó que iba junto a su padre en la parte delantera de la embarcación.
“De repente (el padre) le pidió al que manejaba que aminorara la marcha porque iba a moverse para sacar algo y ahí se dio vuelta”, narró. “El niño se tiró a salir nadando, el padre le alcanzó algo para que flotara”, contó la madre.
En ese instante, el niño observó que más lejos iban nadando dos personas para el mismo lado y a otro que se lo llevaba la corriente. Sintió que uno gritaba “me ahogo, me acalambro”.
“En ese momento, tuvo que valerse por él solo. Primero miró hacia un lado y vio un monte, observó para el otro y vio casas, muchísimo más lejos, pero él decidió agarrar para el lado donde estaban las casas”, agregó.
Proeza
El niño le dijo a su madre que nadó por lo menos una hora. “Nadó y nadó. Cuando se cansaba se quedaba quieto, las olas lo golpeaban y la corriente lo arrastraba. Tomaba como referencia un arbolito que estaba lejísimos; cuando se quedaba tranquilo intentaba nadar otro poco; se cansaba, volvía a retroceder y veía otra vez el árbol lejos”, contó.
Después se le empezó a acalambrar el cuerpo, las manos, la panza y los brazos.
“Descansaba y se hundía, pero cuando se hundía trataba de patalear, porque se acordaba que Paola Carrión, la profesora de piscina, le decía que cuando se hundían, tenían que patalear y salir tipo perrito que era lo que más lo ayudaba; él pensó todo eso”, comentó la madre.
Una vez que llegó a tierra fue asistido por adultos que lo encontraron en estado de shock y de inmediato dieron cuenta a las autoridades sanitarias y policiales.
Ahora la Policía de Flores, Prefectura, Bomberos y voluntarios de la zona buscan a los tres hombres desaparecidos.
Llegan buzos de la Armada Nacional
Buzos de la Armada llegarán hoy hasta Andresito, para sumarse a la búsqueda de los tres pescadores desaparecidos el sábado tras caer a las aguas del río Negro. Durante el fin de semana, fueron más de 25 personas entre particulares y funcionarios de Prefectura y Policía que participaron de una intensa búsqueda que sigue arrojando resultado infructuoso.
Los desaparecidos no llevaban implementos de seguridad y tampoco habían informado al destacamento de Andresito, que habían salido a navegar. “Prefectura llegó a la zona dos horas y media después de la accidente, cuando el niño pidió ayuda a personal de un establecimiento”, informó a El País, el capitán Juan Montero, prefecto de Mercedes. (Por Víctor Rodríguez; El País – Uruguay)
26/11/14
