La información se basa en muestras de tejido que se toman de los ejemplares que aparecen muertos en la costa. Los resultados permiten determinar los efectos de las enfermedades y la contaminación ambiental. Aseguran que la tasa de mortalidad de los animales no aumentó.
La información se basa en muestras de tejido que se toman de los ejemplares que aparecen muertos en la costa. Los resultados permiten determinar los efectos de las enfermedades y la contaminación ambiental. Aseguran que la tasa de mortalidad de los animales no aumentó.
El estudio de las ballenas que aparecen varadas en las costas de la Península forma parte de un relevamiento científico iniciado cuatro años atrás en Chubut, que tiene como objetivo monitorear la salud de los animales y garantizar su conservación.
Se trata del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral en Península Valdés, que surgió con el objetivo de obtener información sobre el estado sanitario de esa población, determinar su susceptibilidad a enfermedades y disturbios ambientales y establecer causas de mortalidad que la afectan.
El relevamiento sistemático permitió determinar que en 2006 se registraron 18 varamientos de ballenas francas y uno de una jorobada. "Aquí varan más ballenas francas que en cualquier otro lugar del mundo, haciendo de éste un escenario único para la evaluación del estado sanitario de esta población a partir del estudio de los animales muertos. Las muestras de tejidos que se obtienen constituyen una valiosa fuente de información para todas las poblaciones de ballenas francas", contaron Vicky Rowntree y Marcela Uhart, las investigadoras que dirigen este programa desde el año 2003.
Las organizaciones no gubernamentales Wildlife Conservation Society (WCS), Whale Conservation Institute (WCI), Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), Fundación Patagonia Natural (FPN) y desde el año 2005, la Fundación Ecocentro han trabajado en forma conjunta para conseguir recursos.
El programa es financiado por el US National Marine Fisheries Service, organismo gubernamental de Estados Unidos. En nuestro país, cuenta con el apoyo logístico de la Dirección de Conservación de Chubut, la Administración del Área Protegida Península Valdés y la Prefectura Naval Argentina.
Cómo se trabaja
Entre los meses de junio y diciembre, el equipo de campo conformado por el Médico Veterinario Julián Andrejuk, la estudiante de Ciencias Biológicas, Nadia Mohamed (Unpsjb) y el guardafauna Marcelo Franco, junto con voluntarios del proyecto, recorren regularmente las costas de Península Valdés en busca de ballenas varadas.
También acuden cuando reciben algún aviso de los integrantes de una red de contactos distribuida en la zona. "Resulta de suma importancia recibir el aviso de un animal varado tan pronto como sea posible porque muchos tejidos útiles para identificar enfermedades se descomponen rápidamente luego de la muerte", explicó.
En ese sentido Andrejuk destacó el rol de los contactos y mencionó que la red está formada por guardafaunas, pescadores, pobladores locales, integrantes de empresas de avistaje de ballenas y de buceo, navegantes, aviadores, marisqueros, investigadores, ONGs y autoridades locales como Prefectura Naval Argentina.
Las muestras de tejidos obtenidas son enviadas a diversos laboratorios de la Argentina y del exterior para su análisis, con el fin de producir información acerca del estado sanitario de la población de ballenas y determinar posibles causas de muerte.
Varamientos
Durante esta temporada, vararon 18 ballenas francas en Península Valdés. De ellas, dos fueron adultos, uno fue un juvenil, y las restantes 15 ballenas fueron crías nacidas en la temporada. Además, en el mes de noviembre se registró el varamiento de una ballena jorobada macho en el Golfo Nuevo. Fue un caso inusual para la zona.
El profesional remarcó que los esfuerzos de búsqueda de varamientos son mayores y más consistentes desde 2003. "Por eso el registro de un mayor número de animales hallados durante los últimos años en comparación con períodos anteriores debe interpretarse con precaución y no debe asumirse un aumento en la tasa de mortalidad de la población de ballenas en el área. Además, la población de ballenas aumenta y es esperable que el número de animales muertos aumente también", aclaró.
El futuro del programa
Confiando en poder continuar el programa, Uhart aseguró que "el monitoreo sistemático de la salud de las ballenas es la única manera de conocer cuáles son los cambios ambientales que pueden afectar a las ballenas y su conservación a largo plazo. Para ello se requiere financiamiento y apoyo de los organismos gubernamentales", mencionó.
“A través de este proyecto, Argentina podrá contribuir al conocimiento de la salud, susceptibilidad a contaminantes, causas de mortalidad, biología, alimentación, y ecología de las ballenas, lo cual fortalecerá los programas de conservación regionales y mundiales de ballenas actualmente en marcha", enumeró.
Por su parte, Diego Taboada, presidente del Instituto de Conservación de Ballenas, expresó: "Se trata de una reinversión en los recursos naturales que benefician directamente a la economía del país y de Chubut en particular".
18/01/07
LA JORNADA
