La UE financiará el desmantelamiento de tres plantas en Bulgaria, Lituania y Eslovaquia. La Comisión quiere clausurar instalaciones que utilizan tecnología soviética.
La UE financiará el desmantelamiento de tres plantas en Bulgaria, Lituania y Eslovaquia. La Comisión quiere clausurar instalaciones que utilizan tecnología soviética.
La Comisión Europea apoya la energía nuclear como uno de los pilares de la estrategia energética común de la UE, pero a la vez gasta cientos de millones en desmantelar reactores atómicos. Bruselas hizo pública el pasado miércoles su intención de convencer a los Estados miembros de que las centrales deben jugar un papel fundamental en la Europa del futuro, a pesar de que sus cuentas para el septenio presupuestario que acaba de empezar prevén partidas multimillonarias para sufragar el cierre de algunas de esas instalaciones.
En el reparto de fondos para el período 2007-2013, y bajo el principio de garantizar la seguridad nuclear en el Viejo Continente, los socios comunitarios acordaron hace un año destinar un total de 1.450 millones de euros al cierre de las centrales de Jaslovske Bohunice, en Eslovaquia; Ignalina, en Lituania, y Kozloduy, en Bulgaria. Esas tres plantas funcionan con tecnología soviética considerada actualmente obsoleta, y Bruselas está dispuesta a sufragar su clausura con una cantidad que equivale casi a lo que cuesta poner en marcha una central de nueva construcción.
Diferencias
Esta contradicción sirve para poner de manifiesto las profundas diferencias que existen en el seno de los Veintisiete sobre un tema que polariza en extremo tanto a la opinión pública como a los Gobiernos europeos. Mientras que algunos Estados miembros elaboran planes de desmantelamiento de centrales nucleares, para los que también pretenden optar a una parte de los fondos comunitarios destinados a este fin; en otros, las plantas se consideran una garantía de seguridad y bienestar.
UK. Blair apuesta por la fisión y pretende renovar todas las plantas en un período de 16 años
En julio del año pasado, el primer ministro británico, Tony Blair, anunció la apuesta de su Gobierno por la energía nuclear y su deseo de contar con una nueva generación de centrales de este tipo El objetivo: rebajar las emisiones de dióxido de carbono y reducir el efecto invernadero. Blair ha anunciado que no habrá subvenciones para este tipo de proyectos, pero se ha comprometido a conceder las licencias de construcción a las compañías privadas interesadas.
Con anterioridad a las últimas elecciones generales, el Partido Laborista y el primer ministro británicos mostraron su oposición a la energía nuclear. El propio Blair afirmó en el congreso del Partido Laborista del 2005 que «sería la última opción».
Por Manuel Allende
Italia. Un país con déficit de electricidad y un escaso desarrollo de las fuentes alternativas
Tras el desastre de Chernóbil, un referendo celebrado en 1987 prohibió el uso de energía nuclear en Italia. El 80% de los votantes se opusieron a la construcción de nuevas centrales. Desde entonces, la producción de energía eléctrica en el país sólo cubre el 83% de las necesidades.
Las presiones políticas de las dos principales eléctricas del país, Enel y ENI, hasta hace poco estatales, han frenado las inversiones en energías renovables y han llegado a proponer la vuelta a la energía nuclear, posibilidad que ha sido rechazada hasta el momento. Con un verde como ministro de Medio Ambiente, el Gobierno de Prodi ha anunciado para este año, fuertes inversiones en energías limpias y renovables.
Por María Signo
Francia. Segunda potencia mundial, por detrás de EE.UU., con 58 reactores en 19 centrales
Desde la crisis petrolera de los años setenta, el Estado francés se plantea la energía nuclear como un negocio. Segunda potencia mundial en este capítulo, por detrás de Estados Unidos, obtiene casi el 80% del consumo total nacional de electricidad de los 58 reactores distribuidos en 19 centrales. La sociedad cierra los ojos ante las posibles consecuencias medioambientales denunciadas en solitario por los ecologistas y sólo se abre al debate cuando se trata de encontrar ubicación a los molestos residuos.
En el 2003, Chirac anunció el inicio de los trabajos en un reactor de cuarta generación que a partir de 2020 «producirá aún más energía, menos residuos y será más seguro». Mantiene, además, otros proyectos como el reactor presurizado de tercera generación.
Por M.ª Esperanza Suárez
Alemania. Líder mundial del sector eólico, con 19.000 megavatios instalados
Alemania es uno de los principales consumidores de energía de Europa y sus respectivos Gobiernos se han volcado en desarrollo de las renovables. Esto ha convertido al país en el líder mundial del sector. Cuenta con una potencia eólica instalada de 19.000 megavatios (frente a los 11.000 de España) y alberga en su territorio la planta de energía solar más grande del mundo. No obstante, un tercio de la energía que consume procede las nucleares, algo que en este país, con un importante lobby antinuclear, no deja de levantar ampollas.
A pesar de no tener la misma opinión en esta materia, los tres socios de Gobierno se han comprometido a respetar el apagón nuclear paulatino, acordado en el 2000 por el Ejecutivo de Schröder y la industria del sector.
Por Úrsula Moreno
Suecia y Finlandia. Planes de cierre y moratorias que han acabado por no cumplirse en ambos países
En 1980, los suecos fueron los primeros europeos en decidir en referendo que no construirían más centrales nucleares y que cerrarían las 12 que estaban en funcionamiento antes del año 2010. Sin embargo, hoy continúan abiertas diez de aquellas plantas, que siguen proporcionando casi la mitad de la energía eléctrica que se consume en Suecia. Un reciente estudio asegura que el 17% de la población apoya la construcción de nuevos reactores.
Finlandia, por su parte, dio al traste en el 2005 con más de un decenio de moratoria nuclear civil en Europa y empezó a construir su tercera central atómica tras obtener la preceptiva autorización de Bruselas.
La entonces comisaria de Energía y Transportes, Loyola de Palacio, declaró que el proyecto ponía de relieve que la energía nuclear seguía siendo «una opción económica atractiva cuando se aplica correctamente».
Por Juan Oliver
13/01/07
LA VOZ DE GALICIA
