(FNM) Según la proyección del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), las inversiones portuarias en Brasil -considerando proyectos en marcha y en carpeta-, suman R$ 19.000 millones entre 2012 y 2015.
(FNM) Según la proyección del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), las inversiones portuarias en Brasil -considerando proyectos en marcha y en carpeta-, suman R$ 19.000 millones entre 2012 y 2015.
De ese total, el 75% corresponde a inversiones privadas y el 25% a recursos públicos para infraestructura. Pero, para salir del papel, una gran parte de esos proyectos depende de definiciones regulatorias que todavía están en discusión en el gobierno. En el sector privado existe la impresión de que el tema, centralizado en la Casa Civil, no está en la lista de prioridades.
Entre las empresas privadas que operan puertos, existe la convicción de que faltó convergencia entre los diferentes órganos del gobierno involucrados en la discusión, incluida la Agencia Nacional de Transportes Acuáticos (Antaq) y la Secretaría Especial de Puertos (SEP). “No hay consenso”, dice un ejecutivo. Para otro empresario, existen intervenciones puntuales en los puertos, ligadas al Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), pero falta una política de desarrollo para el sector.
Hay quien también entiende que las medidas no salen por las dificultades del modelo jurídico. El abogado Osvaldo Agripino considera que concentrar en la Casa Civil las discusiones regulatorias sobre los puertos es una “usurpación” de competencias a la Antaq.
Pero a pesar de la demora, existe la expectativa de que algo pueda aún ocurrir en 2012. Las medidas bajo análisis, que incluyen las concesiones de nuevos puertos públicos y los arrendamientos de terminales existentes, pueden estimular inversiones después de un largo período sin licitaciones portuarias relevantes.
El relevamiento hecho por el BNDES considera cuatro grandes oportunidades. Los R$ 19.000 millones incluyen proyectos que pueden o no llegar al banco. Aún así, la cifra es ambiciosa, si se tiene en cuenta que en 2011 los desembolsos del Departamento de Logística (Delog) del BNDES para los puertos solo sumaron R$ 1.200 millones. Esa cantidad representó el 26% del total liberado por el Delog en todo el año pasado, e incluyó financiamientos a proyectos portuarios de graneles agrícolas, contenedores y mineral de hierro en Santos (SP), Pecém (CE), Aratu (BA), Paranaguá (PR) y Rio Grande (RS).
La principal oportunidad identificada por el BNDES, y que absorbería R$ 5.700 millones –el 30% del total de los recursos previstos por el banco-, es la concesión de nuevos puertos públicos, iniciativa que tiende a comenzar por Manaos (AM) e Ilhéus (BA).
El BNDES también tiene en lista nuevas inversiones en terminales de contenedores privadas, que muevan cargas propias y de terceros, como el proyecto de Embraport, en Santos. El banco concedió un financiamiento de R$ 633 millones para a Embraport, teniendo a la Caixa Econômica Federal como agente financiero. Los proyectos de contenedores pueden absorber el 25% de los R$ 19.000 millones.
El resto de las inversiones previstas por el banco correspondería a recursos aportados directamente por el gobierno federal vía PAC, como es el caso del programa nacional de dragado, y la modernización de terminales existentes. Las inversiones públicas vía PAC se quedarían con un 23% del total invertido, mientras que la modernización de terminales insumiría el 22% restante.
Este último, es un tema que depende, en gran medida, de la licitación de contratos de arrendamiento vencidos o a punto de vencer, que fueron asignados antes de la ley de puertos, en 1993.
Wilen Manteli, presidente de la Asociación Brasilera de Terminales Portuarias (ABTP), dijo que el gobierno ganaría más si adaptase los contratos en lugar de licitarlos. Parte de los asociados de la entidad señalaron estar dispuestos a invertir R$ 10.300 millones de forma inmediata en la mejora y expansión de capacidades operativas, si fuera aprobada la adaptación de los contratos. El gobierno, sin embargo, ya dijo que la intención es licitar esas terminales.
Dalmo Marchetti, gerente del Delog del BNDES, sostiene que hubo mejorías en el sector portuario brasilero, pero afirma que el modelo actual está al borde del límite, con demandas a los puertos públicos cercanas o incluso por sobre sus capacidades. El funcionario espera que las licitaciones de puertos públicos atraigan el interés del sector privado. El banco podrá apoyar los proyectos con un foco mayor en la superestructura (edificaciones, muelles y compra de equipamientos).
Carlos Campos, coordinador de infraestructura del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), sostuvo que las inversiones en puertos vienen cayendo. El pico, a valores constantes de 2011, se alcanzó en 2009 con R$ 3.400 millones. El año pasado, la cifra se quedó en R$ 2.300 millones. Hasta el 31 de mayo de 2012, fueron empeñados poco más del 10% de los recursos autorizados en el presupuesto de la Unión para los puertos, de R$ 821 millones, explica Campos.
Hace dos años, IPEA demostró que las necesidades de inversión en los puertos del país ascendían a R$ 43.000 millones. “Las necesidades indicadas en ese trabajo, continúan siendo válidas”, dijo Campos.
Por Francisco Góes
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: Valor Econômico y Portos e navios; 04/07/12
05/07/12
FUNDACIÓN NUESTROMAR

