No se ha solucionado en forma definitiva el conflicto gremial que paró las actividades del puerto de Buenos Aires.
No se ha solucionado en forma definitiva el conflicto gremial que paró las actividades del puerto de Buenos Aires.
La lucha entablada entre los gremios que agrupan a los estibadores y a los guincheros y maquinistas de grúas móviles paralizó durante siete días el puerto de Buenos Aires. La parálisis se desató el viernes 21 del corriente mes y, si bien anteayer se suspendió el paro total mediante una medida de no innovar, el conflicto no se ha superado y su solución solamente se ha pospuesto.
Este conflicto amenaza con extenderse a todos los puertos del país y nace con motivo de diferencias salariales y sobre el encuadre gremial, es decir, la pertenencia de trabajadores a uno u otro gremio.
El puerto local mantuvo inactivas las cinco terminales en cuyas radas se agolparon buques a la espera de carga y descarga, mientras que otros aguardaban en aguas del Río de la Plata. Cada día de espera ha representado un costo del orden de los 40.000 dólares para cada nave.
Un tercer grupo de embarcaciones descargan los contenedores en el puerto de Montevideo y omiten cargar en Buenos Aires, cuyos contenedores a menudo repletos de productos perecederos permanecen sin perspectiva cierta de arribo a sus respectivos destinos. Por su parte, este puerto presentó largas filas de camiones a la espera de descargar sus contenedores o bien para cargar aquellos destinados a su importación. La logística de las líneas que tocan Buenos Aires ha quedado seriamente dislocada y las pérdidas económicas se han estimado en 150 millones de dólares.
La intervención de las carteras de Trabajo y de Transporte no ha sido eficaz. Viene al caso tener en cuenta que las luchas gremiales están causando gravísimas perturbaciones a la economía. Un ejemplo patente se vivió y se sigue viviendo en Aerolíneas Argentinas. En un primer tramo del conflicto, la empresa privatizada no pudo operar ante las constantes perturbaciones destinadas a lograr su estatización. Empero, una vez obtenido el propósito, los conflictos continúan sin que se avizore el futuro de la compañía, cuyas monumentales pérdidas soporta el bolsillo de todos los argentinos. El conflicto petrolero, ahora resuelto, produjo también ingentes perjuicios.
El caso del puerto, por su relevancia para el comercio exterior, merece una decidida intervención del gobierno nacional. De no adoptarse las medidas que restituyan el necesario orden, los conflictos gremiales podrán adquirir dimensiones difíciles de superar y las exportaciones argentinas volverán a bloquearse.
29/08/09
LA NACION
