El rotativo australiano ‘The Sydney Morning Herald" indicó que los vuelos se iniciaron desde los estados de Australia Occidental y en Tasmania, y tenían como objetivo observar y localizar el barco Steve Irwin, que partió en diciembre de Fremantle con los activistas de la organización Sea Shepherd a bordo.
El rotativo australiano ‘The Sydney Morning Herald" indicó que los vuelos se iniciaron desde los estados de Australia Occidental y en Tasmania, y tenían como objetivo observar y localizar el barco Steve Irwin, que partió en diciembre de Fremantle con los activistas de la organización Sea Shepherd a bordo.
Los aviones australianos fueron fletados por la empresa Omeka Communications, contratada por el Instituto Japonés de Investigación de Cetáceos.
Los ecologistas informan, casi a diario, a través de su página de internet de la evolución de la Sexta Campaña para la Defensa de las Ballenas, bautizada Operación Waltzing Matilda.
El Steve Irwin se ha enfrentado en varias ocasiones con el ballenero japonés Shonan Maru No.2, y su objetivo es "hundir la flota ballenera japonesa económicamente reduciendo sus beneficios".
Ambas partes se acusaron mutuamente de provocación con cañones de agua a presión, láseres deslumbrantes y botellas de ácido corrosivo el pasado diciembre, sin que hubiera que lamentar heridos.
Los balleneros japoneses planean este año cazar 935 ballenas minke y 50 ballenas fin y defienden que sólo capturan cetáceos "con fines científicos".
Mientras los pesqueros japoneses capturaron el año pasado en aguas del continente helado más de 500 ballenas para "estudiarlas", Australia y Nueva Zelanda llevan a cabo una expedición conjunta para demostrar que es posible cumplir el mismo objetivo sin matar a ningún animal.
Este año no está previsto que ningún barco del Departamento de Aduanas australiano vigile a los balleneros nipones en la Antártida, como sucedió en 2008, pero el Gobierno australiano ha anunciado su intención de recurrir a los tribunales.
La Comisión Ballenera Internacional condena la actividad de los balleneros japoneses, pero Tokio lo ignora y además exige que se levante la moratoria vigente para permitir capturas de cetáceos a pequeña escala. EFE
06/01/10
ABC.ES
