Ballenero japonés destruye la proa de una embarcación de activistas contrarios a la caza de cetáceos

Ballenero japonés destruye la proa de una embarcación de activistas contrarios a la caza de cetáceos

(FNM) Una potente embarcación de alta tecnología – y de dos millones de dólares- piloteada por los denominados “piratas verdes” fue embestida ayer por un buque de vigilancia japonés. Video.

(FNM) Una potente embarcación de alta tecnología – y de dos millones de dólares- piloteada por los denominados “piratas verdes” fue embestida ayer por un buque de vigilancia japonés. Video.

Es el último y más violento choque entre la flota ballenera japonesa y los ambientalistas que se oponen a su actividad.

La organización “Sea Shepherd” declaró la “guerra por las ballenas” a la flota japonesa, luego de que el “ADY GIL”, un trimarán de fibra de vidrio que detenta el record mundial de velocidad en una navegación alrededor del globo, resultó seriamente dañado en una colisión con el buque ballenero “SHONAN MARU II”.

Los seis tripulantes del “ADY GIL” fueron rescatados por otro barco de Sea Shepherd, y ninguno resultó herido. Los marinos japoneses insistieron en que la colisión fue causada por el “ADY GIL”, al que acusan de reducir la velocidad cuando les estaba cortando la proa, lo que les impidió cambiar de rumbo a tiempo.

“Los balleneros japoneses acaban de escalar este conflicto muy violentamente”, afirmó Paul Watson, fundador de “Sea Shepherd” y capitán del barco “insignia” de dicha ONG, el “STEVE IRWIN”. 

“Si creen que nuestros dos restantes barcos van a retirarse del santuario de ballenas de los Océanos Australes a causa de su extremismo, están equivocados. Tenemos una verdadera guerra por las ballenas en nuestras manos ahora, y no tenemos intención de retirarnos”.

Un video del incidente, grabado desde el barco japonés y difundido por una organización de apoyo a la caza de ballenas avalada por el gobierno de ese país, parece sustentar la versión ambientalista de los eventos.  Las imágenes muestran al “ADY GIL” casi detenido a estribor del barco japonés, que parece cambiar el rumbo con dirección a la lancha, mientras le lanza chorros de agua a alta presión.

A medida que el barco mayor se les acerca, los tripulantes del trimarán –que claramente no esperan un impacto-, se apiñan en la zona abierta de la popa de la embarcación. Aun después de que la colisión cortara el frente de tres metros de la proa del “ADY GIL”, inundando la lancha y a su tripulación, los balleneros continuaron dirigiendo sus mangueras hacia los activistas.

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El incidente es el último episodio peligroso de una confrontación anual desarrollada en uno de los ambientes marítimos más extremos sobre la Tierra. Sea Shepherd ha estado proyectando haces de luz, arrojando bombas de olor e intentando enredar las hélices japonesas con cabos, en un esfuerzo por impedirles la caza de ballenas. Del lado japonés, se han utilizado cañones de agua y fuentes sonoras de alta tecnología.

Algunos informes iniciales dijeron que el “ADY GIL” se estaba hundiendo. Sin embargo, Sea Shepherd aclaró más tarde que todavía se mantenía a flote, a pesar de haberse inundado.

“Esta es una pérdida sustancial para nuestra organización”, afirmó el capitán Watson. “El ADY GIL representa un quebranto de casi dos millones de dólares. Sin embargo, la muerte de una sola ballena es más importante para nosotros y no habremos de perder esta embarcación en vano. Este golpe simplemente fortalecerá nuestra resolución, no debilitará nuestro espíritu”.

Watson fue uno de los fundadores de Greenpeace, ONG de la que se escindió para formar su propio grupo, más radicalizado. Sea Shepherd es rechazada por sus tácticas confrontativas y a veces violentas, aun por muchos de quienes denuncian y se oponen a la caza de ballenas que realizan los japoneses.

La organización justifica sus acciones sosteniendo que los japoneses están quebrando la ley por cazar ballenas en riesgo. La actividad ha sido prohibida bajo una moratoria internacional desde 1986, pero las flotas del país oriental siguen desarrollando su faena en nombre de la “investigación científica”, argumento que los gobiernos y activistas opuestos a la caza de ballenas califican de “pretexto cínico”.

El Gobierno de Japón no oculta el hecho de que la carne de los 1.000 animales muertos este año, terminará en el mercado comercial.

En Australia, en cuyas aguas confrontan las dos partes, el Partido Verde ha demandado que el gobierno envíe un buque de patrullado marítimo para controlar la confrontación, una propuesta a la que adhiere Sea Shepherd.

“Australia debe enviar un buque de la Armada aquí lo antes posible para proteger a las ballenas y a los ciudadanos australianos que estamos trabajando para defenderlas”, afirmó Laura Dakin, tripulante australiana del “STEVE IRWIN”.

“Estas son aguas del Territorio Antártico Australiano, y yo veo cómo los balleneros japoneses hacen lo que quieren con impunidad, sin poder encontrar un simple buque del gobierno de Australia por ningún lado… ¿Dónde diablos están ustedes?”.

Quienquiera sea el responsable, la colisión de ayer marca un triste final para una de los más notables lanchas en el mundo – un trimarán de ciencia ficción con el aspecto de un bombardero stealth, propulsado con combustible vegetal, que fue construido para superar un récord mundial, y que termina su vida como la “batilancha” de militantes ambientalistas.

Fue construida en un intento por quebrar el récord mundial para la navegación alrededor del globo en embarcaciones propulsadas a motor. Sus máquinas, alimentadas por una mezcla de grasa animal y aceites vegetales, son neutrales en emisión de carbono. Su dueño y patrón, el empresario neozelandés Peter Bethune, hizo una vez removerse su propia grasa por liposucción, para utilizarla como combustible.

El primer intento en 2007 fue abandonado, luego de una lamentable colisión accidental acaecida entre la lancha –llamada entonces “EARTH RACE”- y un pesquero guatemalteco, que dejó un tripulante de la lancha muerto. Pero en 2008, redujo en casi dos semanas el récord mundial previo, navegando alrededor del mundo desde España en 60 días, 23 horas y 49 minutos.

Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: Times Online y Maritime News; 06/01/10.

07/01/10
NUESTROMAR

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