(FNM) El emprendimiento es una de las anclas del proyecto que pretende instalar en el puerto pernambucano polos de las industrias petrolífera y naval.
(FNM) El emprendimiento es una de las anclas del proyecto que pretende instalar en el puerto pernambucano polos de las industrias petrolífera y naval.
Todas las mañanas, Ângelo Bellelis, presidente del astillero Atlântico Sul, se cambia su traje por un mameluco de operario. Se coloca un casco, deja su escritorio en la sede de la empresa, instalada en el puerto pernambucano de Suape, y se va para el área industrial, a pocos metros de allí. Su meta es ver de cerca la construcción de un buque petrolero Suezmax, el primero del astillero.
El movimiento de los trabajadores y el ruido de las máquinas son incesantes. Aun así, el ejecutivo hace preguntas a los que va encontrando en el camino. Escucha con especial atención al ingeniero naval Reique Abe, el director industrial. A los 66 años, Abe es uno de los dos ejecutivos más experimentados del grupo. Hizo su carrera en el astillero Ishibrás, en Rio de Janeiro, filial brasilera de la japonesa Ishikawagima, ícono del sector en los años 1970, cuando Brasil llegó a ser el segundo mayor fabricante de barcos del mundo. “Hay mucho en juego aquí, y no podemos equivocarnos”, dice Bellelis. “Estamos participando del renacimiento y de la diversificación de la industria naval brasilera – y creando un nuevo polo global de producción.”
Suape Global
Atlântico Sul es una de las anclas del denominado “Suape Global”, proyecto que pretende instalar en el puerto pernambucano, polos internacionales en los sectores naval, de petróleo y de gas. La propuesta fue presentada, y atrajo a un gran número de proveedores de esos segmentos para varios estados del Nordeste.
Belellis sabe que más allá de las fronteras brasileras el juego es pesado para la industria naval – de ahí sus visitas diarias al área industrial. El astillero se prepara para medir fuerzas con los asiáticos, especialmente con la industria de Corea, hoy la mayor, mejor y más equipada del mundo en esa área. Las estrategias del astillero para marcar posiciones en el mercado externo dan una dimensión del nivel de modernización que la región Nordeste, en particular Pernambuco, vive en este momento.
El astillero buscó lo mejor que había en el sector. Se asoció con Samsung Heavy, uno de los más importantes fabricantes navales de Corea, que provee transferencia de tecnologías. También invirtió en equipamientos de última generación. El astillero ya opera con la primera de sus dos grúas pórtico Golias (la segunda está en fase de instalación). Una tiene 100 metros de altura, el equivalente de un edificio de 30 pisos, y es capaz de levantar 1.500 toneladas, algo así como mil automóviles Gol. No hay otras Golias en el continente americano, lo que da puntos a favor del astillero brasilero. Cuanto mayor es la carga que una grúa consigue izar, más partes de un barco es capaz de levantar al mismo tiempo, y más rápido se concluye la construcción de la embarcación. Como ocurre en otros sectores, la agilidad puede definir el fracaso o el éxito de un fabricante.
"Encontré en Pernambuco máquinas que los japoneses todavía no tienen. Eso ya hace una enorme diferencia en este mercado", dice el “dekassegui” Hamilton Hitisuo Mike.
“Dekasseguis” repatriados
El astillero también se preocupó de diseminar entre los funcionarios la cultura de la industria naval. Más del 80% de los empleados son pernambucanos sin experiencia en el sector. Para cubrir esa laguna, el astillero buscó en Japón, -otro referente en la construcción naval-, 80 “dekasseguis” (nipo-brasileros) que trabajaban en astilleros japoneses. La meta es repatriar otros 120 brasileros. Ese grupo fue asignado para supervisar los equipos y transmitir sus experiencias.
Uno de esos “dekasseguis” es Hamilton Hitisuo Mike, paulista que trabajó por 14 años en astilleros japoneses. Mike aceptó la propuesta del astillero brasilero después de visitarlo. “Cuando vine a conocer el astillero me quedé impresionado con los equipamientos”, dijo Mike. “Dicen que Japón está 30 años al frente de Brasil en la industria naval, pero yo encontré en Pernambuco máquinas que los japoneses todavía no tienen”.
El astillero nació en 2005, en la estela de los descubrimientos de petróleo en Brasil, por medio de una asociación entre las empresas Camargo Correia, Queiroz Galvão y PJMR Empreendimentos. Su construcción se hizo casi en paralelo con la construcción del primer buque. Lo que no le falta, es trabajo. Sus encargos suman 14 embarcaciones y el casco de una plataforma de petróleo. Los pedidos son parte del Programa de Modernización y Expansión de la Flota brasilera.
Alimentada por los yacimientos de la pré-sal, la cartera total de pedidos en Brasil llega casi a 50 buques – y hoy es la quinta mayor del mundo.
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: Último Segundo y Portos e Navios; 06/04/10
07/04/10
NUESTROMAR

actualmente trabajo de
actualmente trabajo de soldador en japon . de navio