La semana pasada dos barcos se quedaron encallados en Mar del Plata y dos empresas navieras no entran más a buscar o dejar mercadería. Además peligra la llegada de una regata internacional de veleros. Desde el sector aseguran que la entrada y salida de la terminal portuaria corre serio riesgo y anhelan que no se repita otra tormenta. Los plazos se siguen postergando.
La semana pasada dos barcos se quedaron encallados en Mar del Plata y dos empresas navieras no entran más a buscar o dejar mercadería. Además peligra la llegada de una regata internacional de veleros. Desde el sector aseguran que la entrada y salida de la terminal portuaria corre serio riesgo y anhelan que no se repita otra tormenta. Los plazos se siguen postergando.
La situación en el puerto de Mar del Plata es crítica. El último dragado se hizo en 1998 pero no hubo mantenimiento y la entrada y salida de buques de la terminal portuaria está en riesgo. El canal principal está completamente tapado por un banco de arena. Se apuesta al secundario, pero la draga Mendoza 259 pocas pruebas llevó adelante y fundió motores. Un respiro de alivio dieron las autoridades del Consorcio Portuario el sábado cuando un porta contenedores operó con normalidad, pero con mitad de carga. Esperan que dentro de quince días la draga pueda estar operando nuevamente, y, mientras, rezan a todos los santos que no se desate otra tormenta que complique nuevamente las condiciones del acceso.
El sueño de la terminal de cruceros se ve desdibujado, aunque aún resta tiempo para llegar al plazo previsto desde el Consorcio. “Existen serias posibilidades de recibir cruceros de turismo a partir de la temporada 2010/2011”, se dijo meses atrás. Pero la urgencia está también dada por otro factor: desde el Gobierno provincial y nacional se presenta la necesidad de resolver el dragado este año porque en febrero del 2010 está previsto el arribo de la Regata de Grandes Veleros, en adhesión a los festejos por el Bicentenario. Todo parece indicar que no hay tiempo suficiente. Los plazos previstos para el dragado anulan cualquier intención de que veleros lleguen a la ciudad en febrero. Fuentes del sector descartan que vaya a realizarse el evento internacional, lo que significará una importante pérdida para la ciudad en materia económica, y restará puntos al gobierno comunal que viene anunciando la regata desde hace meses.
Las consecuencias de un puerto inoperable pueden ser drásticas para la ciudad, si se contempla que es la actividad productiva más importante, que aporta entre 35 y 40% del producto bruto de Mar del Plata. Actualmente una naviera se marchó del puerto local, otra no está ingresando y una tercera lo hace con la mitad de su capacidad. A fines del 2005, cuando se desató uno de los paros más importantes del sector durante 80 días, las pérdidas fueron de un millón de pesos diarios. Hoy desde las cámaras empresariales no se arriesgan cifras, pero ya se plantean las dificultades que acarrearía operar con el Puerto de Buenos Aires. “Es un problema serio, delicado. La logística no se arma de la noche a la mañana”, refirió Oscar Fortunato, presidente del Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA).
Los plazos, todos vencidos
Del canal de acceso portuario deben sacarse un millón de metros cúbicos de arena, y son casi 3 millones los que deben quitarse de todo el puerto de Mar del Plata. Cada viaje implica 1500 metros cúbicos y en cada día de trabajo se pueden llagar a hacer unos cinco viajes.
A mediados de junio, en plena campaña y en medio de una visita del gobernador Daniel Scioli, Eduardo Pezzati, titular del Consorcio Portuario Regional y concejal electo, pedía tolerancia porque la draga Mendoza acababa de romperse. “Hay una palabra que tiene que imperar. Tengamos un poco de paciencia”, solicitó el funcionario. Ese día vaticinó entre una semana y diez días de demora para los arreglos.
Pero los plazos empezaron a posponerse desde el año pasado. Gustavo Pulti, presionado por las cámaras pesqueras, aseguró a mediados de agosto que la draga llegaría un mes después. La actuación de la draga Acróbata sobre el canal secundario había sido para el olvido. El propio Scioli, en el marco de la Expopesca de septiembre, señalaba que el comienzo del dragado era “inminente”.
Pero pasó otro mes. En octubre se anunció, acto de por medio, que la draga llegaría en pocos días más. Se formalizó entonces el acuerdo entre la Subsecretaría de Puertos y Vías Navagables y el Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata.
A fines de enero, Pezzati arriesgó un nuevo plazo: “En febrero comienza el dragado”, había dicho. Pero el mes más corto del año pasó sin novedades.
Cuando marzo estaba por terminar, al regreso de la feria internacional de cruceros que se realizó en la ciudad de Miami, Pezzati anunciaba: “Esperemos iniciar el trabajo en abril una vez que la draga tenga todas las autorizaciones en Buenos Aires por parte de Prefectura”, manifestó. El anuncio, por fin, se cumplió.
Sin embargo, funcionó pocos días. Cuando se hacían las primeras pruebas, sin exigirla a pleno, se plantó uno de los dos motores de la draga 259. Desde entonces, quedó amarrada a un muelle del puerto local.
Cruceros, veleros y el sueño del puerto turístico
Lo anunció Eduardo Pezzati cuando asumió la presidencia del Consorcio Portuario: lograr un puerto de cruceros sería una de sus prioridades. La idea también está instalada entre las aspiraciones del intendente Gustavo Pulti y el gobernador Daniel Scioli.
A la vuelta de una feria internacional de cruceros, a fines de marzo, el funcionario se mostró entusiasmado con la llegada de cruceros en la temporada 2010/2011. Esa conclusión surgió luego de varias reuniones mantenidas con representantes de líneas de cruceros que llegan anualmente a la Argentina, las cuales recibieron información sobre las tareas de dragado que ya deberían estar avanzadas; las obras que buscan realizarse en la escollera Norte -frenadas en el Concejo Deliberante-; la puesta en valor del sector de muelles y la futura terminal de cruceros, que por ahora es sólo una utopía.
Pezzatti, ex concejal y uno de los fundadores de Acción Marplatense, es además un referente de la Bolsa de Comercio de Mar del Plata y formó parte del Consejo Asesor del Puerto de Mar del Plata, que luego le dio paso a la conformación del Consorcio. En aquellos años, Pezzati fue uno de los impulsores del puerto de cruceros.
El concejal electo, que abandonará en diciembre las oficinas del Consorcio Portuario, entendió –a la hora de asumir- que “no se han hecho los deberes como para darle garantías a las compañías de cruceros para que vengan unas horas a Mar del Plata”. Y sin embargo no hay indicios certeros de que durante su gestión se hayan hecho correctamente. El dragado hoy se torna imprescindible.
Se suma un plazo previo: en enero está previsto que la Regata de Grandes Veleros llegue a la ciudad, en adhesión a las celebraciones por el Bicentenario, previsto para fines de febrero de 2010, bajo la organización de la Armada Argentina. Vendrán más de quince embarcaciones de todo el mundo, entre ellas la fragata Sebastián Elcano de España. Pero los plazos se siguen acortando. Pezzati anunció que los trabajos demorarán 15 meses con condiciones climáticas favorables. Las cuentas marcan claramente que en febrero no culminará la labor de la draga Mendoza.
Compromiso presidencial
A través del convenio firmado por Pezzati y el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Ricardo Luján, el Estado Nacional se comprometió a enviar la draga 259 Mendoza con tripulación. En el acto desarrollado sobre la escollera norte, fueron todas sonrisas, aplausos y aprobaciones. Sin embargo ninguno de los oradores se refirió a la fecha de inicio de las obras. Es que la draga llevaba años sin ser utilizada y su reparación llevaría un tiempo más.
El convenio preveía el envío de la draga con todo su personal, durante 15 meses. El Gobierno nacional ya había invertido cerca de 10 millones de pesos y transfirió al Consorcio Portuario otros 17 millones –por medio de la Subsecretaría de Puertos- para los gastos de combustible, aceite y arreglos menores.
La intención, dijo entonces Pezzati, es quitar arena del canal principal “que está colapsado”. “Está cerrado, y hoy estamos usando un canal alternativo, con el riesgo que implica para muchos amigos, que vienen navegando en barcos”, explicaba. El trabajo también abarcará el espejo interior del puerto: todas las dársenas, incluido el sector de la Base Naval.
A la espera
Los representantes de los empresarios portuarios acudieron la semana pasada al Consorcio Portuario donde los recibió Eduardo Pezzati. Les dijo que hoy está llegando el repuesto que se mandó a arreglar a Buenos Aires y que a partir de allí había que contar entre 10 y 15 días. ¿Qué puede pasar hasta entonces? Que otro temporal complique la reducida operatoria de estos días o que se produzca una mala entrada por una maniobra defectuosa. “El problema puede ser muy grande”, apuntó Darío Sócrate, presidente de la Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura.
De la reunión con el titular del Consorcio salió una audiencia con Ricardo Luján, subsecretario de Puertos y Vías Navegables. A su despacho acudieron el viernes diversos actores del puerto local. ¿Qué pasa si el arreglo del cigüeñal demora más de cuenta? ¿Hay plan B? Los empresarios acudieron a Buenos Aires con algunas alternativas de emergencia. Plantearon la posibilidad de que se envíe otra draga, pero fue desechada por las autoridades nacionales: la única que está en funcionamiento opera en el puerto de Buenos Aires. Hay una embarcación belga que está trabajando entre Quequén y Bahía Blanca, pero su contratación implicaría costos muy altos y la demora de los plazos de licitación. La tercera opción es acudir a la Acróbata, amarrada al muelle local. Sin descartarlo de plano, se dio la negativa. Allí habría que invertir grandes sumas de dinero para ponerla nuevamente en funcionamiento y además evidenciaría el fracaso de la Mendoza, en la cual se invirtieron unos cuantos millones de pesos.
¿Es la embarcación adecuada la Mendoza? Ni Sócrate ni Fortunato opinaron al respecto porque los pormenores técnicos son materia de especialistas. De todas maneras, fuentes del sector revelan que no sería la draga indicada para realizar este tipo de trabajo. Se dice que es necesaria una draga de corte y no de succión como la 259: con la presión del agua se debería cortar el banco de arena, que es muy compacto, para luego aspirar e ir eliminando.
El propio Luján plantea a la 259 como “la solución”. Allí están apostadas todas las fichas. Un nuevo plazo se fijó: antes de fin de mes, la draga Mendoza debería estar operando en el puerto de la ciudad, abriendo lugar en el canal de acceso al Puerto de Mar del Plata para permitir el paso de buques de gran porte. “Ojalá no haya otra tormenta en el medio”, se esperanzó Fortunato. Los desafíos están planteados. Aunque también debería preverse qué medidas tomar para que la arena que hoy se saca, no vuelva a bloquear la entrada de la terminal portuaria.
Por María Belén Cano
05/07/09
DIARIOSHOW.COM

