Por segundo año consecutivo, el país fue el único que se opuso a ratificar el acuerdo, que busca permitir la reproducción del atún y aumentar el tamaño de su población, en peligro de extinción.
Por segundo año consecutivo, el país fue el único que se opuso a ratificar el acuerdo, que busca permitir la reproducción del atún y aumentar el tamaño de su población, en peligro de extinción.
El atún es uno de los peces más amenazados de extinción por la pesca industrial en el Pacífico. Por eso, existe un pacto internacional, integrado por 16 países, que busca controlar la captura del animal para preservarlo y permitir su reproducción.
Pero de ese total de naciones, una acaba de romper el concenso que se necesita para que esa veda se produzca y de paso se le pueda dar un respiro a la estabilidad de los bancos atuneros y al futuro de la especie: se trata de Colombia.
Como ocurrió el año pasado, el país impidió que se alcanzara la unanimidad sobre un acuerdo que se intentó poner en marcha dentro de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (Ciat), hace 15 días en La Jolla (California, E.U.), y con el que se quería suspender la pesca del atún durante dos periodos en el años para darle un margen a su reproducción y evitar la captura de ejemplares jóvenes.
Desde hace años, científicos de la Unión Internacional para la Naturaleza (Uicn) han advertido que el número de las dos principales especies atuneras, y principalmente de una llamada ‘de aleta amarilla’, está disminuyendo y podría agotarse en 15 años.
Sin embargo, los representantes de Colombia están empeñados en que los barcos asociados a las empresas nacionales suspendan la pesca a su gusto, escogiendo el período de abstinencia de la pesca. Esto se llama ‘veda escalonada’, que implica retirar por turnos los barcos de la flota, para que la pesca nunca pare.
Esta posición llamó la atencíón de algunas de las más importantes organizaciones ambientales, entre ellas el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Conservación Internacional (CI) y las fundaciones Marviva y Malpelo, que opinan que la posición de Colombia va en contravía de conseguir un incremento en la talla promedio de las especies y por lo tanto un crecimiento del tamaño de su poblaciones.
Por eso, solicitaron a los ministerios de Agricultura, de Ambiente, de Comercio y a la Cancillería, que lideran la representación colombiana en la Ciat, reconsiderar su decisión para que el acuerdo mayoritario pueda tener luz verde. Para esto hay plazo hasta el 15 de julio próximo.
La decisión de Colombia se produce en momentos en que el Gobierno quiere concretar la aprobación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, un gobierno que exige para esto, entre otras cosas, el cumplimiento de un buen manejo ambiental que involucre a la pesca, y que se guíe bajo las medidas de conservación de las Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (Orop) y las reglas para combatir la Pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada (Inn).
‘Hay tres especies bajo amenaza’
Amparo Ramos, directora de Marviva, le explicó a EL TIEMPO que la reducción de la pesca sobre el atún es urgente.
¿Cuáles son las especies más amenazadas?
Además del atún aleta amarilla, están el atún patudo y el barrilete.
¿Cómo funcionaría la veda propuesta por la Ciat?
La idea es que los barcos no pesquen entre julio y septiembre y noviembre y enero, cuando los atunes están en su pico de reproducción y de crecimiento. La idea es que en esas temporadas, y en los años 2009, 2010 y 2011 no haya pesca durante 59, 62 y 73 días, respectivamente.
¿Cuál es la mayor crítica que tiene la propuesta colombiana de su fundación?
Que vedas establecidas barco por barco (o escalonadas) se hacen muy difíciles de controlar. Hemos sabido que los barcos asociados a las empresas colombianas ni siquiera respetan la pesca que ellos mismos han propuesto.
‘Estamos definiendo posición final’
El viceministro de Agriculura, Juan Camilo Salazar, explicó que Colombia se acogió a la opción que da la Comisión Interamerica del Atún Tropical (Ciat) de tomarse un tiempo para adherirse o rechazar el consenso de los otros 15 países miembros de la organización.
¿Cuál podría ser la postura definitiva del país?
No tenemos otro camino que apoyar la veda temporal o rechazarla, pero somos conscientes de que rechazarla nos puede traer dificultades comerciales.
¿Y por qué insistir en la veda escalonada?
Es un mecanismo que se ajusta a nuestras necesidades. Una veda total o temporal como se propuso puede generar pérdidas para las empresas colombianas y para el empleo que esta industria genera (cerca de 6 mil empleos directos). De todas formas, sabemos de la importancia que tiene el diseño de una estrategia de conservación de las especies.
05/07/09
EL TIEMPO

