Investigadores de la Universidad del Estado de Nueva México (NMSU) están explorando la posibilidad de desarrollar un alimento a base de algas y harina de semillas de algodón para que el cultivo de langostino en el desierto sea una actividad económicamente viable.
Investigadores de la Universidad del Estado de Nueva México (NMSU) están explorando la posibilidad de desarrollar un alimento a base de algas y harina de semillas de algodón para que el cultivo de langostino en el desierto sea una actividad económicamente viable.
“Si uno quiere langostino fresco en Nueva México, ¿por qué no producirlo aquí?”, sostiene Wiebke Boeing, profesora adjunta del Departamento de Pesca, Vida Silvestre y Conservación de la Ecología de la NMSU.
Boeing se especializa en ecología acuática y es directora del estudio patrocinado por Cotton Inc y la Alianza Nacional para los Biocombustibles y Bioproductos Avanzados.
La investigadora opina que el impacto del desarrollo económico de una industria langostinera en Nueva México podría ser significativo. Boeing visitó las granjas langostineras de Michigan a principios de este año, donde los productores de langostino no pueden satisfacer la demanda, y opina que lo mismo podría ocurrir en la región sudoeste del país.
El costo del alimento es uno de los mayores gastos que afrontan los productores de langostino del país. Estudios anteriores demostraron que la harina de semilla de algodón puede reemplazar una porción de la harina de pescado si se agrega aceite de pescado al pienso.
Boeing cree que una dieta para langostino que reemplace los productos del pescado restantes con algas marinas debería ser más barata y sustentable.
En los próximos 12 meses, la científica realizará pruebas para obtener un alimento para langostino empleando diversas combinaciones de harina de semillas de algodón y algas.
El pienso con harina de semillas de algodón fue desarrollado por investigadores de la Universidad A&M de Texas y el estudio de la NMSU amplía los datos de A&M. La variedad de algodón de Alcalá no posee las glándulas que producen el gosipol, una sustancia que actúa como un pesticida natural pero que también hace que la semilla, incluso su aceite y harina, no sea comestible para los humanos y muchos animales.
Boeing evaluará entonces la tasa de supervivencia y conversión de alimento de langostino cultivado en las granjas utilizando cinco mezclas diferentes de pienso.
Utilizará langostino blanco del Pacífico (Litopenaeus vannamei) y algas cultivadas en el fotobiorreactor Solix de la Planta del Centro de Fitociencias Leyendecker de la NMSU.
“Al final, se trata de la sustentabilidad -recalcó-. Con el aumento de la población humana, debemos pensar cada vez más en maneras de eliminar el desperdicio.”
“Si se lanza una industria para producir biodiésel, Nueva México podría convertirse en un centro. La utilización de algas en el cultivo de langostino complementará la industria del biodiésel”, agregó la científica.
Por Natalia Real
17/07/12
FIS.COM

