Advierten que el puerto de Madryn es uno de los más caros del país

Advierten que el puerto de Madryn es uno de los más caros del país

La crisis del sector pesquero amenaza con el achicamiento de la mano de obra ocupada y las secuelas sociales que ello provocará en la ciudad y la provincia son impensadas. La pérdida de competitividad por los elevados costos internos de producción sumado a la retracción de los precios y la demanda en los mercados internacionales dejan a la industria pesquera madrynense en una acuciante coyuntura.


La crisis del sector pesquero amenaza con el achicamiento de la mano de obra ocupada y las secuelas sociales que ello provocará en la ciudad y la provincia son impensadas. La pérdida de competitividad por los elevados costos internos de producción sumado a la retracción de los precios y la demanda en los mercados internacionales dejan a la industria pesquera madrynense en una acuciante coyuntura.

Actualmente el puerto de la ciudad es el más caro del país; entre febrero y junio del año 2000 recibió 346 buques poteros, mientras que en 2015 ingresaron poco más de diez, cifra por lo menos alarmante para dicho sector.

El presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), Damián Santos, analizó la realidad de la industria y también opinó sobre los efectos colaterales de Alpesca, indicando que “la situación es compleja porque hay un litigio judicial por el tema de la expropiación; los barcos no se pueden llevar a dique, una vez que están ahí se van deteriorando y algunos daños son irreversibles. Aquellos que no lo son, pasan a ser económicamente inviables, porque la cantidad de dinero que hay que ponerle a este barco quizás lo haga inviable de recuperar. El tema es que se va dilatando el tiempo y cada vez es el dinero que hay que poner mensualmente para recuperar esos bienes”.

La caída de la actividad pesquera en Puerto Madryn provocó que, en parte, el gran sustento de la ciudad sea el aluminio, mientras empresas como Harengus han dejado de existir y Alpesca emplea actualmente menos de 50 empleados.

Sin competitividad

“Tanto Madryn como en general la provincia ha dejado de ser el punto principal de la pesca”, cuenta Santos y explica que ello “tiene mucho que ver con las distancias y los costos patagónicos. Al momento de radicarse algunas empresas en esta zona, tenían unas condiciones favorables a nivel impositivo, que hacían viable que, por un lado, paguen un 20 por ciento adicional de zona (patagónica) que se paga a cada persona que trabaja en la empresa, y por el otro que absorba los mayores costos que tiene por vivir a 1500 kilómetros de Buenos Aires, ya sean fletes para traer materia prima e insumos, o fletes para mandar al exterior. Un contenedor de acá vale 2000 dólares más que mandarlo de Buenos Aires, y ese monto hoy significa un porcentaje muy alto en la tonelada, que hace que perdamos competitividad respecto de los puertos de Buenos Aires”, según detalla.

Costos desmedidos

Santos describe que con el correr de los años se han perdido todas las ventajas que las empresas tenían para estar en la zona y han quedado todas las cargas, como por ejemplo el 20 por ciento de adicional por “zona desfavorable”, sobre el cual manifiesta que “veo muy bien porque realmente la gente debe asumir mayores costos en la Patagonia, pero también están los costos de fletes y demás, sin mencionar que nos hemos quedado sin ventajas como por ejemplo la posibilidad de deducir ciertos créditos fiscales que hoy no los tenemos. Es lógico que esta variable sola haga que la pesca tire para otros lugares o se haga inviable para esta zona”, según sostiene Damián Santos.

Con respecto al costo adicional que pesa sobre los cargamentos que salen de Madryn a países de Europa frente al de cargamentos provenientes de puertos como el de Mar del Plata o Bahía Blanca, el titular de CAPIP sostiene que “esa es una parte de lo que se refiere al costo del puerto. El mayor costo de éste es la estiba. Tanto en Puerto Madryn como en Rawson, los valores son por lo menos dos veces lo que cuesta descargar un barco en Mar del Plata. Hoy vemos que descargar un cajón de langostinos en el puerto de Rawson sale 45 pesos y es una barbaridad, porque descargar un barco con 1000 cajones son 45 mil pesos y no dan los costos del producto.

Lo que hay que sincerar es una escala de valores y ver donde se puede realmente distribuir y donde no se puede. Hoy en día las empresas que se dedican exclusivamente a los trabajos en planta están en situación de quebranto. Sin embargo, siguen los derechos de exportación y algunos gravámenes que eran para otro momento y no para este”, explica.

Pérdida de rentabilidad

El presidente de CAPIP explica que “con lo que sale pescarla y procesarla en planta, no se cubre el costo de venta. Con cada kilo que se procesa en planta para sacar del otro lado 450 gramos de filet, se pierde dinero, por lo cual es imposible hacerlo. Esa es otra de las cosas a las que hemos llegado, tenemos productos como la merluza o el calamar, que podrían abastecer las plantas fuera de la temporada de langostinos, y no se puede hacer porque son inviables los convenios que tenemos respecto de esos productos”.

El problema, explica Santos, no es uno solo o exclusivamente del gobierno y de los sindicatos, sino que “es de todos los sectores que, de alguna forma tienen que unirse, sincerar los números, ver lo que se puede y lo que no y avanzar. Siempre digo que es preferible tener como teníamos antes entre 6 mil y 7 mil empleados en tierra, en la planta, que entre mil y 1500 que ganan en teoría un poco más de lo que ganaban los 7 mil”.

En estado de crisis

“El de langostinos es uno de los mejores del mundo y, en especial, el de Rawson, a mi entender es el mejor del mundo por cercanía y por abundancia. Entonces, lo más difícil de tener, que es la materia prima, lo tenemos, por lo que deberíamos poder acomodar el resto”, interpreta el titular del CAPIP. “Pero todavía no empezamos a caminar para el lado de acomodarlo y ya lo estamos desacomodando”, describe y se refiere a “las crisis, que cada vez son peores y aún no se empezaron a solucionar. El día que lo hagan, van a volver la cantidad de empleados que había antes se va a producir el efecto derrame que la ciudad espera, porque la Cámara de Comercio está preocupada, la Cámara de la Construcción también, todo ello porque la pesca, que tiene un efecto multiplicador muy importante, ha dejado de dar los frutos que daba antes, tanto en la ciudad como en la provincia”, concluyó. (Diario de Madryn)

27/08/15

 

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio