Adiós al año de la “B”: bisiesto, en baja, y babelizado

Chau año B. Con la expresión "lado B", en el negocio musical se identifica a aquellos temas menos comerciales, menos masivos, que pueden preverse como menos exitosos.

Chau año B. Con la expresión "lado B", en el negocio musical se identifica a aquellos temas menos comerciales, menos masivos, que pueden preverse como menos exitosos.

Y el ardor en la garganta que deja 2008 tiene mucho de "lado B".

En realidad, hay un cúmulo de apelativos "B" que distinguirán al año que termina -no descalificativos, por favor-.

Fue bisiesto. Una anécdota ya, sólo interesante para las misceláneas y las efemérides.

Fue el año de las bajas. Cayeron los precios de las commodities agrícolas que sostienen a varios actores: productores, transporte marítimo, ingresos fiscales…

Bajaron también los fletes. Hasta bajó el petróleo. Y bajaron también las exportaciones y la producción industrial.

Y fue el año de Babel. Aunque la comparación bíblica en la Argentina no acusó confusión de lenguas, sino de argumentos.

El proyecto "Argentina", a pesar de la macroeconomía fuerte que se celebraba a principios de año mientras se pinchaba la burbuja inmobiliaria norteamericana, demostró otra vez la total incapacidad para construir consensos.

Un notable empecinamiento en gritar más fuerte con tal de desoír al otro caracterizó a los actores responsables de la construcción del proyecto, de la consolidación del crecimiento.

Fue un año "anunciópata", de funcionarios que repitieron los mismos proyectos.

Ningún tipo de definición respecto de concesiones portuarias, mientras las inversiones fluyeron a otras terminales de la región, de competencia directa con Buenos Aires.

Ningún coto a la paralización sindical del puerto.

Ningún tipo de avance sobre el dragado de la hidrovía más allá de Santa Fe.

Nada todavía con relación al Sistema Informático María 2.0.

Absolutamente ninguna solución al problema de los accesos terrestres al puerto.

En 2009, hay que empezar a apagar las alarmas. El ruido es ensordecedor.

Por Emiliano Galli.

30/12/08
LA NACIÓN

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