Sin resultados satisfactorios, la empresa deberá decidir si pide una prórroga para la concesión off shore o se retira del área. Terminando de perforar su cuarto pozo en el Golfo, YPF evalúa los resultados para ver qué hace.
Sin resultados satisfactorios, la empresa deberá decidir si pide una prórroga para la concesión off shore o se retira del área. Terminando de perforar su cuarto pozo en el Golfo, YPF evalúa los resultados para ver qué hace.
El 14 de noviembre próximo vence el plazo de la concesión que el Estado nacional otorgó a principios de la década del 90 a la empresa YPF, para explorar un área del orden de los 1.300 kilómetros cuadrados en aguas del Golfo San Jorge.
Actualmente, la petrolera está perforando el cuarto y último pozo exploratorio, al cabo del cual deberá resolver si solicita una prórroga de un año para continuar estudios y evaluación de resultados obtenidos o si abandona definitivamente el área. El primer pozo arrojó resultados de producción similares al promedio de tierra, según confió uno de los responsables del proyecto exploratorio, que ha demandado una inversión de alrededor de 150 millones de dólares.
Un día a bordo de la plataforma Ocean Scepter puede resultar una “aventura” para quienes tienen la oportunidad de verlo desde afuera y pueden contar luego parte de esa experiencia; pero es realmente impactante cuando el helicóptero arriba a las instalaciones, ubicadas a unos 40 kilómetros de la costa de Comodoro y puede apreciarse la magnitud de la estructura, con un peso superior a las 15.000 toneladas, apoyadas sobre tres patas en el lecho marino.
Periodistas abocados a la temática petrolera fueron invitados a conocer parte del trabajo que se realiza en el mar, en procura de hallar yacimientos que permitan recomponer las alicaídas reservas energéticas del país.
El recorrido permite conocer las comodidades con las que cuentan los trabajadores, que deberán desarrollar tareas en turnos de 14 días aquellos de origen argentino (el 80 por ciento de Comodoro y Gallegos, según explica el médico) y de 28 días para supervisores de origen extranjero, en ese caso contratados por la compañía Damond, que opera la torre de perforación. Hotelería, comedor y gimnasio, además de televisión satelital, alivian las horas de descanso tras los turnos de 12 horas.
Buscando petróleo
Al momento de la visita, los operarios se encontraban trabajando en la perforación del cuarto y último pozo del proyecto, que tendrá una profundidad de 2.500 metros y que en la actualidad supera los 600 metros. Los sistemas de trabajo son altamente tecnificados y muy diferentes a los utilizados en tierra, con altos grados de automatización (por ejemplo, en el proceso de ajuste de herramienta) y en el manejo de la torre, que dan mayor precisión y seguridad a las maniobras realizadas en la mesa de rotary. El manejo del maquinista, desde una cabina con joystick y pantallas, es una imagen que permite comparar las diferencias de tarea con tierra; al igual que el trabajo del enganchador, que desde las alturas controla todo mediante circuitos de cámara, que dan mayor seguridad a las tareas.
El recorrido fue realizado también junto al geólogo Mario Vitale y Víctor Pelayes, de la Dirección de Exploración y Desarrollo de Negocios de la petrolera, entre otros integrantes de la compañía.
Resultados
¿Hay hallazgos de petróleo que hagan viable un proyecto a escala de explotación en las aguas del Golfo San Jorge, en el área perforada por YPF? Cualquier respuesta parece temeraria, más allá de que hay indicios que por ahora no permiten alentar grandes pronósticos. El dato más concreto ha sido el aportado por los ensayos del primer pozo, que arrojó resultados “similares a los que entregan los pozos on shore”.
“¿Quiere decir que el pozo da un promedio del orden de los 5 metros cúbicos día, como ocurre en la mayoría de las áreas del Golfo San Jorge?”, fue la pregunta de Crónica ante el especialista, que aceptó contar algunos datos durante el almuerzo. “No puedo hablar de números, pero en general las expectativas hasta ahora no se han verificado; pero tampoco -enfatizó- está descartado”.
El proyecto, con una inversión global de alrededor de 150 millones de dólares, es uno de los esfuerzos exploratorios más fuertes realizados por la petrolera en los últimos años, por lo que es previsible que antes de dar por perdido dicho movimiento, se buscarán todas las alternativas para hacerlo viable.
Los cuatro pozos realizados en el marco del proyecto exploratorio son abandonados a medida que terminan de ensayarse (sólo el primero) o perfilarse, mientras que se abre una etapa de interpretación de la información obtenida, que llevará varios meses. De allí que una de las posibilidades más concretas es que la petrolera solicite una prórroga de un año sobre la concesión, si bien una de las variables en estudio es el costo de ese canon, ya que al tratarse de una concesión vencida en el plazo asignado originalmente, afronta una penalización que lo hace más elevado.
El área de trampas estratigráficas deberá ser estudiada con cuidado antes de adoptar cualquier decisión, ya que en uno u otro sentido, los costos e inversiones demandados son sumamente elevados.
Si la compañía decide pedir una prórroga para seguir evaluando el área, ello debería ocurrir a partir del 14 de noviembre, fecha en que vence la concesión otorgada en 1992. De lo contrario, si se descarta la misma antes de esa fecha, significará el abandono definitivamente de la zona, que es de 1.300 kilómetros cuadrados, dentro de un proyecto exploratorio que, sumando distintas cuencas (Colorado Marina y Malvinas), suma para YPF más de 5.000 kilómetros cuadrados. (Fuente Crónica)
20/07/09
LA OPINIÓN AUSTRAL
