El SOMU abandonó la coordinadora gremial de marítimos, pesqueros y portuarios. Las diferencias eran cada vez más evidentes y ante el primer conflicto laboral no hubo coincidencia de criterios. Después de la patinada optaron por el silencio.
El SOMU abandonó la coordinadora gremial de marítimos, pesqueros y portuarios. Las diferencias eran cada vez más evidentes y ante el primer conflicto laboral no hubo coincidencia de criterios. Después de la patinada optaron por el silencio.
La autoproclamada coordinadora de gremios marítimos, pesqueros y portuarios de Chubut tuvo una mala estrella y en su segundo intento de formación apenas duró una semana. Como es lógico cada gremio representa a sus afiliados y si bien desde lo formal se aseguró que tenían objetivos en común, al poco andar quedó claro que defienden intereses que se contrapone en determinadas situaciones.
La mesa intersindical había alumbrado hace algo más de un año, pero ante la primera exigencia de sectores políticos para que tomara posición en la pelea de fondo que dirimen el dasnevismo y el kirchnerismo fue dejada sin efecto.
Hace una semana volvieron a sacarse una foto juntos: los representantes de la Asociación de Capitanes, el Centro de Patrones, el SOMU, el SUPA, el gremio de los empleados de la Administración Portuaria, y el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación.
Anunciaron que pelearían juntos por los trabajadores sin afectar los intereses de sus pares ante un eventual conflicto, se reunieron con funcionarios del gobierno municipal y provincial y se mostraron como un bloque unificado dispuesto a anticiparse a los conflictos pesqueros.
Hasta allí sólo había aplausos a la presunta vocación dialoguista de los dirigentes sindicales que agrupan a trabajadores de las plantas procesadoras de pescado, de los empleados de a bordo, de la estiba y portuarios, pero el amor iba a durar poco.
La primera incursión pública fue un intento por acercar a las partes en el dilatado conflicto de Puerto Rawson. La ‘coordinadora’ logró que los empresarios y los funcionarios del gobierno aceptasen sentarse a conversar con el combativo SOMU capitalino, pero a última hora el desaire lo recibieron de los propios dirigentes marítimos que aguaron el encuentro.
La ‘intersindical’ quedó bastante mal parada en esa circunstancia y tanto de las empresas como desde el gobierno le restaron poder de representatividad porque sus propios integrantes los habían dejado ‘pagando’ en su primera entrada en escena.
Efecto “CABO SAN JUAN”
La segunda prueba de fuego fue el otro conflicto que quema en la pesca chubutense que es la situación de Alpesca. El sindicato de los Capitanes fue el que inició una medida de fuerza parando la flota fresquera de la firma de capitales sudafricanos en reclamo de mejoras salariales y de un nuevo Convenio Colectivo de Trabajo, más tarde se sumaron los gremios de patrones y también de conductores navales.
La Secretaría de Trabajo de Chubut dictó una conciliación que no fue acatada sino apelada a la instancia nacional, y fue el Ministerio de Trabajo el que días después ordenó retrotraer la situación y encaminar una negociación. Cuando esto parecía destrabar el conflicto, entró en escena el SOMU de Puerto Madryn que, en una postura particular, anunció que no se declaraban en conflicto, que no impedían la salida de los barcos, pero que los marineros sólo trabajarían ocho horas por día, lo que se denomina “trabajo a reglamento”.
La zarpada del barco fresquero Cabo San Juan se demora desde el 2 de enero con estos dimes y diretes, lo cual trae consecuencias inmediatas a la planta procesadora que no tiene materia prima para cortar y, a su vez, esta inactividad repercute en los bolsillos de los trabajadores del STIA que sólo cobrarán el sueldo mínimo garantizado. Pero ayer por la tarde se disparó un nuevo conflicto y ahora fue en el barco Cabo Vírgenes, porque también el personal de la marinería optó por trabajar a reglamento.
Así las cosas, con relativa diplomacia se fueron mostrando las diferencias de intereses entre los gremios, y el “compromiso” de que cualquier medida de fuerza que se adoptase iba a ser definida o consensuada dentro de la “intersindical” quedó en letra muerta ante la posición del SOMU de ratificar el ‘trabajo a reglamento’, sin consultar al resto de los gremios.
No los une ni el espanto
Por separado, cada gremio admite que se está en un momento de extrema fragilidad del sector pesquero y coinciden en que será un año ‘dificilísimo’ desde lo laboral, porque tras el anuncio de Alpesca de estar en un punto de colapso y a las puertas de tener que levantar las inversiones, no sorprenderá que otras empresas más chicas, y sobre la base de los mismos argumentos comiencen un proceso de achicamiento de personal.
La ‘intersindical’ se quedó sin voceros, ya que el delegado del Centro de Patrones se tomó desde ayer vacaciones hasta el mes que viene, mientras que el resto de los referentes sindicales mantuvieron un estricto silencio, sin que ello pueda ocultar sus divergencias entre los gremios.
Por Nelson Saldivia
21/01/10
REVISTA PUERTO

