A 26 años de la muerte del Teniente de Navío Marcelo Márquez.

A 26 años de la muerte del Teniente de Navío Marcelo Márquez.

Los aviadores navales son, por los medios que tripulan, marinos que vuelan, guerreros modernos de la Armada Argentina y herederos legítimos del legado Browniano. En 1982, al igual que en 1814, con escasos medios, pero con determinación y valor, luchando contra un enemigo muy superior, escribieron una nueva página de gloria en la Historia Naval Argentina.

Es evidente que no cayeron en vano, mostraron al mundo la determinación por una causa justa, el profesionalismo y coraje personal para recuperar lo que es nuestro.

El propio Comandante de la Fuerza de Tareas británica, el Almirante Sandy Woodward, en su libro titulado "100 días" escribió: "… Cuando la aviación Argentina estaba en el aire, todo lo que estaba en el agua y era inglés, estaba en peligro."

La Tercera Aeronaval De Caza y Ataque:
Por aquel año de 1982, esta Escuadrilla estaba equipada con aviones Douglas A-4Q Skyhawk que habían sido incorporados a la Armada Argentina a principios de la década del 70 y tenían su asiento permanente en la Base Aeronaval de Comandante Espora (BACE), Bahía Blanca.

Pocos días antes del 2 de Abril de 1982, la unidad recibió la orden de apoyar con sus aviones A-4Q la recuperación de las Islas Malvinas, operando a bordo del portaaviones "PAL (V-2) ARA 25 de Mayo". Esta tarea la cumplió sin tener que entrar en acción y al regreso, en su base de asiento (BACE) inició el alistamiento de aviones y tripulaciones para las operaciones de combate que ya se mostraban inminentes.

 

Foto

 

A comienzos de mayo del 82 y ante el cambio en la situación táctica, la escuadrilla se trasladó para operar desde las bases en tierra del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS). La Tercera Escuadrilla de Caza y Ataque contaba para ese entonces, con solo ocho (8) aviones y doce (12) pilotos, su Comandante era el Capitán de Corbeta Rodolfo Castro Fox.

La Escuadrilla tendría su bautismo de fuego el 21 de Mayo y realizó su último ataque el 12 de junio, cumpliendo un total de treinta y nueve salidas de combate. Durante las acciones en las que se vio empeñada fueron derribados tres aviones A-4Q por acción de los "Sea Harrier" de la Royal Navy. Así perdió la vida el teniente de fragata Marcelo Gustavo Márquez, luego de atacar con éxito a la fragata HMS "Ardent" y falleció el segundo comandante de la escuadrilla capitán de corbeta Carlos María Zubizarreta, al accidentarse en la Base Aeronaval de Río Grande (Tierra del Fuego) al regresar de una misión de ataque al destructor HMS "Antrim".

Foto

 

A esta "pequeña" unidad de combate se le atribuye el hundimiento de dos fragatas "Tipo 21" (HMS Ardent y HMS Antílope (posible) y averías graves a un destructor "Tipo County" (HMS Antrim), daños realmente desproporcionados por su magnitud, en relación a los escasos medios empeñados.

Igual que los marinos de Brown, con pocos medios, pero con la misma determinación y valor, no en el mar, sobre él… con el pabellón pintado en la deriva… con las mismas anclas pintadas en las alas.

En homenaje al TN Marcelo MARQUEZ

Base Naval Mar del Plata –Los Aviadores Navales son, por los medios que tripulan, marinos que vuelan, guerreros modernos de la Armada Argentina y herederos legítimos del legado Browniano. Nuestros Aviadores Navales, junto a los de la Fuerza Aérea, el Ejército, la Prefectura Naval y los aviadores civiles, fueron los cinco dedos de una mano, que juntos y fuertemente cerrados, se convirtieron en el puño que la Nación Argentina blandió en el aire para mostrar al mundo, nuestros indeclinables derechos soberanos sobre las Islas Malvinas.

Sus acciones sobre los cielos de Malvinas en aquellos días de 1982, asombraron al mundo. Su profesionalismo, su arrojo y entrega, fueron el firme mensaje de la determinación soberana argentina. A tal punto que, el General de la Aviación Francesa Pierre Clostermann, quien derribara 33 aparatos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, escribió una carta en la que demostraba su admiración por las proezas, coraje y valentía de los aviadores de combate argentinos. Esta carta finalizaba diciendo: "… hay de este mundo que sólo cree en aquellas causas en las que sus protagonistas se hacen matar por ellas."

Hoy queremos evocar a uno de esos protagonistas que entregó su vida por esta causa, el Teniente de Navío (post mortem) Aviador Naval, Marcelo Gustavo Márquez.

 El 21 de Mayo de 1982, dos secciones reforzadas de la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, integradas por el Capitán de Corbeta Alberto Jorge Philippi, Teniente de Fragata Marcelo Gustavo Márquez, Teniente de Navío José César Arca, Teniente de Navío Benito Italo Rótolo, Teniente de Navío Carlos Alberto Lecour y Teniente de Navío Roberto Gerardo Sylvester atacan unidades de superficie británicas estacionadas en el estrecho de San Carlos, hundiendo a la fragata H.M.S. "Ardent". Los aviones pertenecientes a los tres primeros pilotos son derribados por aviones "Harrier" ingleses que escoltaban al buque, falleciendo el Teniente de Fragata Marcelo Gustavo Márquez.

 

Philipi y Arca

Pero no queremos en este artículo, evocar la ausencia del Teniente Márquez. Queremos evocar su presencia. A partir de hoy, su nombre en letras de bronce impreso, forma parte también de la Base Naval Mar del Plata.

En el desempeño de nuestra actividad como aviadores civiles, fue que tuvimos la oportunidad de conocerlo primero y disfrutar de su amistad en el poco tiempo que las circunstancias de la historia nos lo permitió.

A sus relevantes capacidades profesionales se anteponía siempre su gran valor como ser humano y persona de bien. Del trato diario, puedo asegurar, que a Marcelo Márquez lo acompañaban las dos virtudes que solo acompañan a los Grandes… la humildad y la generosidad.

Humildad que le permitía descender de la cabina de un caza reactor de altas prestaciones y sentarse junto a nosotros en la cabina de un avión civil.

Generosidad para contestar las mil y una preguntas que su presencia profesional provocaba y para ayudarnos a pulir una maniobra de vuelo. De mirada segura y sonrisa cómplice, cuando aún, fuera del programa, nos enseñó a volar y evolucionar en perfecta formación cerrada.
Generosidad que quedaría demostrada en su último acto de servicio, advirtiendo a sus dos camaradas del ataque inminente.

Foto

 

Educado en el crisol de una familia cuyos principios en el amor, la rectitud moral, el sacrificio y el progreso en el trabajo digno, forjaron en él, valores de carácter que se afirmarían aún más con su formación profesional.

Para quienes tuvimos la dicha de acompañar a nuestros hijos, en su ingreso a la Escuela Naval Militar, recorriendo con ellos sus instalaciones, vimos con orgullo que el embarcadero lleva su nombre, la foto de Marcelo está a la entrada del Gimnasio. En ese gran Instituto de formación están inscriptos sus méritos académicos y sus logros deportivos. Integrante destacado del Equipo de Vela, aprendió desde el principio a dominar el viento, pero quería más, quería dominar el cielo mismo. Marcelo Márquez sigue estando en la misma Escuela Naval, es farol y guía de las nuevas promociones de oficiales.

Así como brilló con mérito académico en sus estudios, se destacó como oficial del comando naval. A tal punto que su distinguido desempeño, casi le impide el ingreso a la Escuela de Aviación Naval, la Flota de Mar lo requería también como oficial de operaciones. Sólo su carácter y determinación por el objetivo completo de su vocación, le permitieron ser, lo que el quería ser… AVIADOR NAVAL.

Foto

 

Gracias al espíritu aeronaval de los integrantes del Aero Club Mar del Plata, desde 1987, el avión A-4Q SKYHAWK, que en réplica perpetúa su memoria, se mantiene como ejemplo de valor y profesionalismo de nuestros hombres de la Aviación Naval, a todos los jóvenes que año tras año llegan con la misma vocación de elevarse que forjó el espíritu del Teniente de Navío Marcelo Gustavo Márquez.

Esa es su presencia en la Base Naval Mar del Plata. El ejemplo, para los cabos, los suboficiales y oficiales más modernos. El nos demostró que la Vocación Naval es elevarse cada día, personal y profesionalmente. Sólo así se alcanza a completar la verdadera vocación militar, que no es otra cosa más, que la SUBLIME VOCACIÓN DE SERVICIO A LA PATRIA…

Como la del Teniente de Navío MARCELO GUSTAVO MARQUEZ.

Todo lo expuesto es lo que nos permite afirmar que no cayó, sigue en vuelo, como guardián eterno de una guerra inconclusa. No vencido, con el mismo pabellón pintado en la deriva, con las mismas anclas, aun brillando en sus alas.

ORACION A NUESTROS AVIADORES

Señor, guarda y guía
a nuestros hombres que vuelan
en el inmenso espacio de tu cielo.
Señor, ve siempre en el aire con ellos,
guíalos a través de las oscuras tormentas
y entre la brillante luz del Sol.
Señor, escúchanos al elevar esta plegaria,
oramos por aquellos que defienden este cielo.
Por aquellos pioneros que nos enseñaron
que hay caminos en tu cielo
y en su temprano intento,
plegaron para siempre sus alas.
Señor, te pedimos la fuerza del recuerdo,
por nuestros camaradas y hermanos
que defendiendo nuestro mar y nuestro suelo,
cayeron para siempre desde el cielo Malvinero.

Oscar Filippi – Corresponsal Naval A.R.A.

21/05/08
NUESTROMAR

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio