A bordo del “Libertad” de Argentina

Entrevistas de la Opinión Austral.

Entrevistas de la Opinión Austral.

El comandante Alfredo Blanco, del velero argentino, (se encuentran en navegación a Valparaíso y de ahí seguirán Antofagasta, Callao y otros puertos) admitió en declaraciones a La Opinión Austral que el viaje hasta aquí les ha deparado muchísimas sorpresas, no sólo a nivel cultural, de relaciones entre naciones amigas, sino también en el plano náutico y de enseñanzas que “nosotros hacemos diariamente”.

El marino vive aprendiendo. No debe olvidarse que este es un buque escuela y estamos en el viaje de instrucción número cuarenta y uno. No nos tenemos que desenfocar de eso y este viaje – reitera – particularmente se ha enriquecido por todos los eventos que rodean el festejo y la conmemoración del bicentenario. Por lo tanto, somos doblemente privilegiados de poder estar navegando, no sólo para un viaje de enseñanza sino para uno que posee tanta connotación desde el punto de vista del mensaje de nuestros padres fundadores.

Acota el periodista que tiene información que el Libertad no termina en Veracruz…
Responde el comandante Blanco que “lamentablemente no podemos ir allá (Veracruz). Los itinerarios de buques son de difícil y muy complejo diseño. El itinerario de la fragata Libertad, después de la Guaira y de Cartagena de Indias, terminará en Fortaleza, Montevideo, Buenos Aires y de ahí en casa.

Consultado si efectivamente encontraron en la navegación vientos muy fuertes, reconoció que bajando de Buenos Aires han tenido hasta Magallanes cuatro frentes de baja muy fuerte, sobre todo al sur de la península de Valdés, en la provincia de Santa Cruz y después ya en Tierra del Fuego los hubo tremendos, con vientos muy fuertes. “Desde Ushuaia hasta Punta Arenas la navegación fue realmente muy linda; muy calma y por suerte pudimos coronar esa navegación, navegando el Cabo de Hornos, que es un hito fundamental para cualquier marino”.

Brindis
El comandante de la nave ofreció una recepción a bordo, concurriendo todas las autoridades de Magallanes, encabezadas por la intendenta Liliana Kusanovic; jefes de la Fuerzas Armadas; el rector de la Universidad de Magallanes, Dr. Víctor Fajardo; el director del Instituto Antártico Chileno, Dr. José Retamales; los cónsules acreditados, a la cabeza de los cuales estaba el decano del Cuerpo Consular y cónsul de Gran Bretaña, John Rees Jones; el presidente de la Cámara de Comercio, Marcos Ivelic; el presidente del Rotary Club, Juan Crema; la presidenta Regional de la Cruz Roja, Olga Ursic.

Una orquesta con gente del Libertad amenizó la reunión, que comenzó a las 19 horas y concluyó pasadas las 21, y en la que los concurrentes disfrutaron en la cubierta del buque de un día bastante agradable y sin viento.

Habló el comandante de la nave señalando, entre otras cosas, que habían estado en Ushuaia “y ahora estamos en nuestra querida Punta Arenas, materializando un viaje de fraternidad que representará la colaboración, no sólo entre nuestras Armadas, sino básicamente nuestros países. Nos falta mucho – siguió – tenemos muchas esperanzas de seguir propagando el mensaje de nuestros padres fundadores, allá hace doscientos años.

Estamos confiados en que vamos a poder seguir haciéndolo. Nos vamos un poquito más hacia el norte ahora, vamos a seguir tocando puertos amigos de Chile y luego de otras naciones amigas. Nos esperan por supuesto Ecuador, Colombia, Venezuela, México y por allá en el norte la fragata Libertad dirá adiós a Manada y volveremos hacia el sur. Hacia Buenos Aires, en esta vuelta que comenzamos el 23 de enero.

Quiero agradecer a todos los presentes, de distintos niveles, de organizaciones nacionales, provinciales y municipales que hoy están aquí. Quiero agradecer particularmente a mis camaradas, a mis amigos, los comandantes, las planas mayores y las tripulaciones de los buques hermanos, amigos que también están presentes.
“Finalmente – dijo – me gustaría que todos juntos podamos levantar una sencilla copa para desearnos suerte. Los marinos la necesitamos para seguir en este sendero tan lindo, en estos desafíos que se nos vienen. Vamos hacer, anunció, algunos actos más que protocolares”.

También habló el cónsul general de la República Argentina en Magallanes, el diplomático Martín Rivolta, quien destacó la acogida que habían tenido los dos marinos de los veleros, los actos que se programaron y se efectuaron deseando un feliz viaje a las dotaciones.

Dos días antes el cónsul, en la sede consular de la céntrica Avenida 21 de Mayo, frente al Estrecho de Magallanes, había ofrecido una recepción a los comandantes de los buques y a personas representativas de la ciudad.

Joven oficial
Un joven oficial, el teniente de navío de Infantería de Marina, Armando Martín Verdaguer (es de La Plata), en la sala de oficiales de la nave habló con La Opinión Austral, señalando su experiencia
del viaje.

Ud. como infante de marina, le dijimos, debe tener una visión distinta de un marino navegante, de buque:
“Si, responde, pero la esencia es la misma. Comenzamos cuando se puso proa a Río de Janeiro, para juntarnos con el resto de la flota. Comenzando un periplo por todas las aguas del Atlántico Sur hasta llegar a Mar del Plata. Nos ha tocado diversidad en lo que hace al viento, a las olas, a las condiciones meteorológicas. Fue todo un desafío y por suerte llegamos primeros en nuestra clase y segundos en la clasificación general.

¿A cuánto alcanzó el máximo de viento y la ola más grande?
“El viento fue de 40 nudos y la ola estuvo en los dos metros y medio a tres metros. Esta a la altura de Santa Catarina, en Brasil. Una combinación de viento y olas. ¿Si me he mareado? No, particularmente porque ya estamos acostumbrados a navegar. Por ahí los guardiamarinas en el último año, al igual que la gente que no está acostumbrada a embarcar, sufrió un poco los efectos del viaje”.

¿Y el cruce del Cabo de Hornos?
Eso fue una experiencia única que, como dicen todos los navegantes, guarda un mito que comenzaron a desarrollar en época mucho más atrás los antiguos marinos. Cruzar el Cabo de Hornos era todo un acontecimiento. Cuando navegamos por los canales fueguinos rendimos un homenaje al rastreador Furnier. Fue una ceremonia simbólica.

Preguntó el periodista, el porqué se hizo marino. Puedo haber sido abogado, profesor…
Desde chiquito que navego – responde – y todo lo que es el mar y el viento me produce muchísima satisfacción. Me incliné por la profesión militar y dentro de ella por la Armada, a pesar que soy infante de Marina. La profesión es muy completa y todo se complementa con un común denominador que es el mar y el viento.

Reiteró que ama su profesión. “Me encanta la navegación e inclusive tengo mi propio velero, clase grumete en Argentina. Lo tengo en Bahía Blanca”.

El motivo del porqué se hizo infante de marina, señaló que tenía interés por el desarrollo de las operaciones en tierra. Es una de las principales funciones del arma (Infantería de Marina). “Junto con esto le agrego la tradición familiar, que mi padre también es infante de Marina”.

Sobre Punta Arenas, explicó que no tenía la suerte de haber estado antes. Ha sido algo muy encantador haber navegado por los canales fueguinos, los glaciares. Punta Arenas es una ciudad muy desarrollada y se ve claramente como va avanzando, el número de empresas que han aportado a la ciudad. La gente es muy amigable y educada, particularmente los conductores, es muy particular para nosotros.

11/04/10
LA OPINION AUSTRAL

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