En toda la costa bonaerense, se viene manifestando, desde hace largo tiempo, un proceso erosivo que reduce las playas y, en ciertos casos, ya ha originado la desaparición de sectores que, durante muchos años, fueron utilizados por los bañistas en la temporada veraniega.
En toda la costa bonaerense, se viene manifestando, desde hace largo tiempo, un proceso erosivo que reduce las playas y, en ciertos casos, ya ha originado la desaparición de sectores que, durante muchos años, fueron utilizados por los bañistas en la temporada veraniega.
Tal lo acontecido en Mar del Plata, donde varios balnearios han visto perder progresivamente su superficie. Todo ello se debe al fenómeno de la elevación de la temperatura y del nivel de los mares, que ha obligado, en varias regiones del mundo, a adoptar severas medidas restrictivas en cuanto a la construcción de edificios en lugares ribereños.
Por supuesto, las localidades del sur bonaerense no escapan a tal situación: tanto en Monte Hermoso como en Pehuen Co, se advierten ya manifestaciones del cambio. Y hace unos días, en este último balneario, se realizó una reunión, en la que el vicedirector del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), doctor Gerardo Perillo, puntualizó que es preciso adoptar medidas tendientes a proteger los recursos y adaptarse a las referidas transformaciones.
Entre otros aspectos, el citado experto subrayó que, dentro de lo posible, habría que alejar de la costa las futuras construcciones, a fin de impedir eventuales riesgos. Según su concepto, no debería haber edificaciones a menos de 500 metros de la playa. Si bien las existentes no podrían ser removidas, resulta aconsejable tomar en cuenta esos conceptos a partir de ahora. Algo similar puntualizó respecto del desplazamiento de vehículos en la playa, hábito que constituye una amenaza para la adecuada conservación del área. En Pehuen Co, ello lleva implícito un elemento adicional, como es la agresión que puede cometerse contra las huellas del yacimiento paleontológico, cuyo valor ha sido reconocido aun en el ámbito internacional.
Aunque "playa vamos a tener siempre", según expuso el doctor Perillo, de ninguna manera podría permanecerse indiferentes ante la evolución del fenómeno. Un caso paradigmático es el camino costero, sobre el sector entre la avenida San Martín y Punta Mingo, donde se advierte una situación límite, que podría complicarse en caso de repetirse una tormenta de magnitud similar a la del 29 de julio último.
El gobierno bonaerense dictó, hace tres años, el decreto 3.202, que estableció ciertas pautas para el manejo costero. Ante la magnitud del episodio, se hace preciso encarar acciones debidamente planificadas entre las autoridades provinciales y los municipios con jurisdicción marítima. Expertos han revelado algunos casos parciales: el delta del Paraná avanza a razón de 70 metros por año; la isla Martín García duplica su superficie cada 32 años y la zona de Punta Indio, cercana a La Plata, retrocedió 70 metros, en los últimos 70 años.
En función de la defensa de las costas, el ordenamiento en las futuras construcciones resulta fundamental. Pero también se aconsejan, desde los organismos e instituciones especializados, planes más amplios, apuntados a protegerse debidamente de este proceso erosivo causado por el calentamiento global.
25/09/09
LA NUEVA PROVINCIA

