Esto pasó en nuestra región: Por celos de una tehuelche, el perito Moreno es envenenado (26/01/1880)

Alrededor de esta fecha, el perito Francisco Moreno, que se encontraba en la zona de Cholila, es informado de que un grupo de nativos hostiles había salido en su búsqueda. Mientras analizaba con su compañero de viaje Utrac, hijo del cacique Inacayal, y el resto de su grupo si continuaban con su viaje, sufre un intento de envenenamiento.

Alrededor de esta fecha, el perito Francisco Moreno, que se encontraba en la zona de Cholila, es informado de que un grupo de nativos hostiles había salido en su búsqueda. Mientras analizaba con su compañero de viaje Utrac, hijo del cacique Inacayal, y el resto de su grupo si continuaban con su viaje, sufre un intento de envenenamiento.

Caguel–Huincul, una de las esposas de Utrac, quien vivía en ese lugar, les ofreció frutillas envenenadas con el fin de retenerlos en la región e impedir que su esposo se encontrara con sus otras mujeres que residían en el río Negro, el lago Nahuel Huapi y Patagones. Sin tener en cuenta las advertencias que había recibido de un nativo, Moreno y sus acompañantes comenzaron a comer las frutas embebidas en leche.

Maridos y mujeres tehuelches se vinculaban, por lo general, con mucho compañerismo.
George Chaworth Musters, en su libro “Vida entre los Patagones”, caracterizó a los hombres tehuelches: “El rasgo más delicado es su amor a sus mujeres y a sus hijos: las reyertas conyugales son raras, y la costumbre de golpear a la esposa es desconocida entre ellos: por otra parte, la intensa pena con que lloran la pérdida de una esposa no es ciertamente una práctica “civilizada”, porque entre ellos el viudo destruye todo su haber y quema todas sus pertenencias [para evitar recordar a los muertos].”

Sin embargo, celos, infidelidad y alcohol podían provocar tragedias. Algunas mujeres abandonaban a sus maridos para huir con un amante; pero la costumbre general era que todo se solucionaba con algún tipo de compensación, como, por ejemplo, un tonel de aguardiente. La concepción de la mujer como un bien intercambiable fue la causa del adulterio en no pocos casos. Además, si la mujer había sido casada por la fuerza, tenía como solución la fuga, situación tan repetida como habitual, o el suicidio como última opción.

La venganza era una de las pasiones más instaladas, envenenar la comida era algo usual, debido a la costumbre de convidar alimentos y bebida a los visitantes. El incidente pudo ser superado por Moreno, gracias a unas infusiones que neutralizaron los efectos del veneno empleado.

26/01/11
EL DIARIO DEL FIN DEL MUNDO

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