A poco de asumir la Primera Junta, era un secreto a voces que tanto el ex virrey Cisneros como los funcionarios de la Audiencia y del Cabildo, desde el primer día, se habían puesto a conspirar para organizar la contrarrevolución.
Cisneros, el 24 de mayo, había enviado a su secretario, Juan Jacinto de Vargas, a Montevideo para prevenir al gobernador Soria de lo que estaba ocurriendo, con un plan de “contingencia” que incluía el traslado del virrey y la Audiencia a la ciudad oriental para establecer ahí el “gobierno legítimo”.
El 22 de junio de 1810 varios burócratas coloniales fueron citados de urgencia al Fuerte. Allí se encontraron los fiscales Caspe y Villota y el ex virrey Cisneros, todos implicados en la contrarevolución.
Según relataron en un memorial, los recibieron Castelli y Matheu, para darles una noticia “desagradable”: “Nos dijo el primero [Castelli] que nuestras vidas estaban en inminente riesgo, y que para salvarlas, había resuelto la Junta que en aquella misma hora nos embarcásemos para puerto español y en buque que al efecto tenía preparado”.
Los conspiradores debían embarcarse de inmediato en el buque inglés Dart, que los estaba esperando para zarpar. Fueron sacados del Fuerte y llevados al puerto por un camino que bordeaban dos filas de unos 500 granaderos formados no precisamente en su honor.
El capitán del Dart, Marcos Brigut, contratado y pagado por el vocal Larrea, recibió la orden de no detenerse en ningún puerto americano y desembarcar a los miembros de la Audiencia y a Cisneros en las islas Canarias. Brigut cumplió la orden. A pesar de las súplicas e intentos de soborno de su “selecto” pasaje para que los dejase bajar en Montevideo o en Río de Janeiro, la carga humana fue depositada en Las Palmas de Gran Canaria el 4 de septiembre de 1810, tras 65 extenuantes días de navegación.
Apenas desembarcó en Las Canarias, Cisneros tomó la pluma y completó el informe que venía redactando durante el viaje. El ex virrey fue eximido de toda responsabilidad por la pérdida del Río de la Plata y logró eludir el juicio de residencia. En 1813 fue designado comandante general de Cádiz. Participó en la preparación de la expedición de castigo a los rebeldes del Río de la Plata, que fue frustrada, y fue detenido por los rebeldes.
Liberado por Fernando VII, fue designado capitán general de Cartagena y cumpliendo esas funciones murió el 9 de junio de 1829. (FELIPE PIGNA – CLARIN) #NUESTROMAR
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