IBM presenta el proyecto MAYFLOWER: atravesar el Atlántico con un barco dirigido por inteligencia artificial

IBM presenta el proyecto MAYFLOWER: atravesar el Atlántico con un barco dirigido por inteligencia artificial

Cinco de agosto de 1620. Un grupo de británicos puritanos, desesperados por estos tiempos modernos donde incluso los rígidos calvinistas están relajando en exceso el debido culto, zarpan de Plymouth (Inglaterra) en busca de una nueva Jerusalén. En absoluto negamos su fervor, pero nos sentimos en la obligación de no poder evaluar favorablemente sus cualidades marineras: hasta mediados de noviembre no llegarían a su destino, que en un admirable ejercicio de imaginación llaman Plymouth (Nueva Inglaterra). Cuatro siglos después IBM quiere repetir este viaje en una embarcación ya no simplemente autónoma, sino inteligente.

Proyectos como el USV Vendaval de Navantia son versiones cada vez más sofisticadas del concepto de dron. Buques que pueden ser dirigidos desde tierra o seguir una ruta determinada, y capaces de pequeñas maniobras por sí mismos ante, por ejemplo, rumbo de colisión. IBM quiere llegar mucho más allá: el MAYFLOWER será capaz de tomar decisiones por sí mismo. Será inteligente.

¿INTELIGENCIA ARTIFICIAL?

Para los profanos en el tema, creo que primero tendríamos que intentar definir tres términos que a menudo la prensa generalista termina echando en el cajón de sastre de la inteligencia artificial.

El debate de si las máquinas llegarán algún día a ser inteligentes dista mucho de estar cerrado entre los gurús de la informática. Allan Turing, un cerebro tan privilegiado que fue capaz en los años 40 de demostrar qué problemas podrían ser resueltos por un ordenador y cuáles no, propuso como prueba que el día que pudiéramos conversar con una máquina creyendo que lo hacemos con un humano lo habríamos conseguido.

De forma muy limitada, esto está ya incorporado a nuestro día a día. Cuando interactúo con un cajero automático espero obtener el mismo servicio que me prestaría un empleado de banca humano, con la ventaja que nunca estará cansado ni irritable ni cometerá errores… exceptuando los que lleve incorporados en su programación.

Como inconveniente, hasta donde llega, llega. No puedo preguntarle su opinión sobre un nuevo producto financiero, En la mar estamos hace largos años acostumbrados al piloto automático, que sustituye con lo bueno y lo malo al timonel gruñón de antaño. O home de ferro non cansa, y él solito afina la ganancia sin quejarse, pero cuando vienen malos vientos hay que pedirle que se aparte y el humano debe tomar el mando.

El barco autónomo Mayflower cruzará el Atlántico guiado por la ...

Esto es lo que se denomina técnicamente sistema experto. Un programa sin capacidad de ponderar eventos externos a su misión, pero con todo el conocimiento de un profesional. Un ejemplo más avanzado serían los coches autónomos. No se emborrachan, jamás se ponen nerviosos en un atasco, respetan todas las señales de tráfico. Habrá leído quizás usted artículos que intentan poner a esos coches ante dilemas humanos. Si el coche tuviera que elegir entre matar a cinco personas o a su conductor que haría.

Los profesionales del tema consideran esta confusión entre la moral y el comportamiento entre la ridiculez y el sensacionalismo. Ningún coche autónomo va a empezar a tomar decisiones por su cuenta. Todo lo que hará será aplicar las reglas que le hayamos previamente programado los humanos. Es nuestra responsabilidad hacerlo con sabiduría, como es la responsabilidad de un general de dar órdenes cumpliendo la ley y la moral a sus soldados.

La potencia actual de los ordenadores nos permite evaluar muy deprisa gigantescos volúmenes de información. Es lo que llamamos Big Data. Aplicando sobre ellos principios matemáticos podemos obtener tendencias.

Por ejemplo, estos días el empleo de esta tecnología nos permite saber no solo la situación actual de la infección por coronavirus, sino prever hacia dónde y con qué fuerza se extenderá la infección. Otro ejemplo que nos es muy familiar son los modernos partes del tiempo, que a partir de enormes volúmenes de información y un modelo matemático clavan el pronóstico.

EL APREDIZAJE PROGRAMADO

El Big Data permite, por ejemplo, mejorar a nuestro coche, digamos taxista como sistema experto. No solo es un gran conductor, paciente y seguro: considerando variables como la hora del día, recibiendo información sobre las obras y atascos, analizando el estado de la carretera es capaz de elegir uno u otro camino para llevar a su pasajero con más eficiencia. Otra evolución ya presente hoy en día es el aprendizaje. SI nuestro taxi “inteligente” va almacenando en una base de datos a qué horas y en qué sitios tiene más posibilidades de conseguir una carrera y adapta a esto su comportamiento su rendimiento será mucho mejor.

Verán que he escrito la palabra “inteligente” entre comillas. Quien suscribe viaja mucho, y siempre me han venido muy bien los taxistas para tomar el pulso a una nueva ciudad. Dónde puedo ir, dónde no debo, qué cosas pueden ser interesantes para una persona como yo. Evidentemente podemos añadir tripdadvisor al programa de nuestro taxi, pero el número de variables a tener en cuenta cae aún muy lejos de nuestra capacidad de cálculo.

A fecha de hoy por las venas de los campeones del mundo de póker, de go o de ajedrez no corre sangre, sino bits cuánticos, que a la vez son uno y cero y no lo son. Nada podemos hacer contra ellos. Pero pienso que jamás llegaremos a que una máquina diga, por ejemplo “tengo miedo”. Y sin miedo no hay demonio, y sin demonio no hay Dios

El Vendaval es un paso más de una evolución que también se está imponiendo en fábricas y centros logísticos. Hasta ahora los vehículos semovientes industriales se limitan a ir del punto ‘a’ al punto ‘b’ siguiendo un camino predeterminado y con unos más o menos rudimentarios sistemas de seguridad para detenerse al encontrar cualquier obstáculo en su camino. Ya hace años que estamos acostumbrados a ver robots en las fábricas que llevan piezas de un lado al otro y se detienen cuando nos cruzamos imprudentes en su camino, pensando quizás “si no fuera por mí…”.

Aun así, ni siquiera el gigante de la logística Amazon ha sido capaz de automatizar completamente sus almacenes. Esos robots requieren mantenimiento –que aún realizamos los humanos, crucemos los dedos- y cuando una caja cae o una etiqueta es de difícil lectura ahí tiene que ir el mozo con su mono grasiento.

¿Cómo será capaz el MAYFLOWER de tomar decisiones de forma autónoma? Las claves son ese Big Data y el aprendizaje programado. Durante dos años, más de un millón de imágenes de la mar han sido analizadas por un conjunto de ordenadores IBM POWER ejecutando Red Hat Linux. Así, la experiencia que hay a bordo es con toda seguridad mucho mayor que la del mejor capitán que jamás surcó los siete mares.

Ante cualquier tipo de mar el capitán de metal solo tendrá que recordar un caso anterior y aplicar las medidas exactas para maximizar sus posibilidades de supervivencia. No cabe el error humano, más allá de los que pueda haber en su programación y a los que tan acostumbrados estamos los informáticos. Repito: la máquina no se equivoca, pero el humano que la programó es eso, humano.

EL CAPITÁN CIBERNÉTICO DE IBM

El artículo de IBM habla de inteligencia artificial, de Red Hat, de sus equipos POWER, de CLOUD… no hemos de olvidar que el objetivo del gigante azul, además de ayudar a la Humanidad a dar un gran paso, es vender sus productos, cosa no sólo perfectamente legítima, sino empresarialmente loable.

A pesar de que sin lugar a dudas el software y hardware empleados son lo más avanzado bajo el sol y que la Humanidad debe mucho a la iniciativa de IBM, no hemos de olvidar que los conceptos son eternos mientras que las máquinas mañana serán chatarra o piezas de museo. Un capitán de barco infinitamente paciente, que no duerme, que no comete errores, y con toda la experiencia acumulada desde el primer piloto ya está aquí, y ha venido para quedarse.

Ahora…. ¿Inteligencia artificial? Dejo la pregunta a mis lectores, mucho más expertos que yo en cosas de la mar. ¿Cuántas veces el Viejo ha tenido que hacer lo conveniente para que suceda la necesario? Mirar hacia otro lado, para no ver. O al revés, que el buen capitán sabe lo que se cuece mucho antes de que se ponga al fuego el puchero. Ejercicio práctico: intentemos explicar a una máquina este artículo de las Reales Ordenanzas.

El cabo, como jefe más inmediato del soldado o marinero, se hará querer y respetar de él; no le disimulará jamás las faltas de subordinación; le infundirá amor al servicio y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones; será firme en el mando, graciable en lo que pueda y será comedido en su actitud y palabras aun cuando sancione o reprenda. (Miguel Aceytuno – NAUCHER) #NUESTROMAR

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