Hace 30 años Bahía Blanca nacía como el puerto de aguas profundas del país

Hace 30 años Bahía Blanca nacía como el puerto de aguas profundas del país

A mediados de 1990 finalizaba el dragado de profundización del canal principal a 45 pies. La obra luego daría lugar a numerosas inversiones privadas. Aunque en días de pandemia, de crisis sanitaria y económica, no existe demasiado tiempo para las conmemoraciones, algunos aniversarios tienen el peso suficiente como para no pasar desapercibidos.

Este es el caso del dragado que le permitió al puerto de Bahía Blanca convertirse en la primera estación marítima de aguas profundas del país, una privilegiada condición que hoy le permite ser, por lejos, el de mayores dimensiones en esta categoría.

Las obras en el canal principal de acceso fueron licitadas en 1988 y finalizaron a mediados de 1990, generando enormes posibilidades económicas que se tradujeron, sobre todo luego de la autonomía del puerto (1993), en numerosas inversiones destinadas a sumar nuevas terminales de almacenaje, recepción y carga de cereales y subproductos.

Si bien la decisión de dragar a 45 pies fue tomada durante el gobierno de Raúl Alfonsín, en realidad se trató de un viejo anhelo que comenzó a cobrar cada vez mayor impulso en la década del ’60, cuando el Estado Nacional contrató a varias consultoras para determinar la viabilidad de una obra de esa naturaleza.

Hace 50 años se hablaba insistentemente en Bahía Blanca del “puerto profundo”, de ese desafío que debería concretarse para poder captar buques cada vez más grandes y conquistar así nuevos mercados de exportación.

En 1885 los puertos locales tenían 25 pies de calado (7,62 metros), en 1920 30 pies (9,14 metros) y en los 60 pasaron a tener 33 pies de calado (10,05 metros), prácticamente la misma profundidad que poseen en la actualidad los puertos de la Hidrovía del Paraná.

En los ’70 Ingeniero White alcanzó los 40 pies (12,19 metros), aunque la meta estaba puesta en 45 pies (13,71 metros) para cargar bulkcarriers de 50 mil toneladas o más rumbo a puertos profundos de Asia y Europa.

En este lento peregrinar hasta los 45 pies merece destacarse un operativo de dragado hecho en 1971 por la delegación local de Construcciones Portuarias.

Dichas evaluaciones, junto con informes de consultoras privadas, determinaron que lo mejor sería modificar parcialmente la traza del canal existente y profundizar el resto, lo que tornaría viable y sin riesgos económicos la profundización a 45 pies.

Las exportaciones de granos argentinos a la Unión Soviética iniciadas en los ’70 por la administración de Isabel Perón, a instancias de su ministro de Economía (el empresario y militante comunista José Ber Gelbard) luego fueron intensificadas enormemente por el gobierno militar, a partir de 1977.

“No se debe confundir ideología con economía”, dijo por entonces el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz ante la necesidad de mejorar la balanza comercial en años donde Europa imponía fuertes barreras arancelarias.

Incluso Videla no se plegó al embargo cerealero dispuesto por los Estados Unidos a la URSS y luego las ventas de cereales a Moscú tuvieron un crecimiento exponencial en los años 1989, 1981 y 1982, poniendo de manifiesto la necesidad de contar con un puerto profundo y mejores instalaciones logísticas.

Con la recuperación de la democracia la Argentina continuó por el mismo camino y en Bahía algunos aún deben recordar el discurso dado por Raúl Alfonsín el 1 de mayo de 1984 ante la Asamblea Legislativa donde menciona la necesidad de tomar financiación internacional para ampliar el canal de acceso y el puerto de Bahía Blanca”, dando respuesta así a las necesidades de exportación de granos.

El proyecto fue tomando forma y en 1986, Roque Carranza, ministro de Obras Públicas señaló que el desarrollo de Bahía Blanca y la región requería de tres grandes inversiones: el dragado, mejoras en almacenamiento de granos y modernización del sistema ferroviario y de transporte de cargas en general.

Ante la necesidad de equilibrar la balanza comercial con la URSS, que era ampliamente favorable a nuestro país, en 1988 el gobierno argentino adjudicó a la empresa soviética Technostroyexport, el dragado del canal de acceso, del antepuerto y de la zona de maniobras del puerto de Bahía Blanca, con el cual el puerto de Ingeniero White se transformaba así en un puerto de aguas profundas.

Los trabajos finalizaron a mediados de 1990 con la extracción de 45.500.000 m3 de material y logrando un calado navegable de 45 pies. Luego se ampliaron los contratos con trabajos complementarios como el dragado del antepuerto y dársena en Puerto Belgrano, la conexión White – Galván y la profundización en la zona de la posta de inflamables.

Algunos detalles de este convenio fueron brindados en 2009 por el ex legislador provincial radical y funcionario municipal, contador Oscar Doria, en una nota donde aborda la relación de Raúl Alfonsín con Bahía Blanca y donde destaca a la obra de dragado como un hecho que cambió para siempre la historia de la ciudad y la región.

Doria, quien también se desempeñó como director en el Consorcio de Gestión del Puerto, recordó que como contrapartida a la obra inicial, las autoridades soviéticas aceptaron que los pagos por los trabajos de dragado de dicho puerto, 175 millones de dólares, y la construcción de la usina de Piedra del Aguila, 50 millones de dólares, fueran computados dentro de los 500 millones que la Argentina debía importar en un lapso de 5 años, según los acuerdos que estaban en ese momento vigentes.

En 2013 se concretó un nuevo ensanche y profundización del canal principal, entre Puerto Belgrano y Galván, el cual logró una profundidad de 45 pies en marea baja y 50 pies con marea alta, permitiendo el desplazamiento de grandes buques todo el año y de manera independiente al estado de las mareas.

La vía de acceso a los puertos locales está conformada por un canal de 97 kilómetros de longitud y 190 metros de ancho de solera. Es de mano única y ofrece la posibilidad de giro en rada o en muelles.

En febrero pasado, y en el marco de las acciones locales destinadas a consolidar a Bahía Blanca como el puerto de aguas profundas del país, se inició una nueva campaña de mantenimiento en el canal de acceso a puertos.

Las obras están a cargo de la empresa Jan de Nul, a través de su subsidiaria Compañía Sudamericana de Dragados y tiene un plazo de ejecución de dos años y medio. (Adrián Luciani – LA NUEVA) #NUESTROMAR

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