Beneficios extras para el Puerto de Bahía Blanca por la bajante del río Paraná

Beneficios extras para el Puerto de Bahía Blanca por la bajante del río Paraná

Con el maíz a la cabeza, el completamiento de bodegas de buques que llegan del norte es cada vez mayor en las terminales locales. Una vez más la naturaleza vuelve a estar del lado del puerto de Bahía Blanca o, si se quiere, vuelve a destacar sus condiciones naturales dentro del sistema portuario nacional.

Como consecuencia de la extrema bajante que sufre el río Paraná, la cual podría extenderse incluso durante varios años, se acentúa el ya histórico proceso de completamiento de bodegas en los muelles locales.

A manera de ejemplo, podría decirse que en el puerto de Bahía Blanca hoy hay buques que cargan hasta 28.000 y 29.000 toneladas de maíz y muchos entre 26.000 y 27.000, cuando antes embarcaban entre 20.000 y 22.000 toneladas.

Además, se vienen dando registros históricos para el maíz, superando incluso a los del año pasado que ya fueron récord por la anterior bajante en la hidrovía.

También merece destacarse que los exportadores que operan en las terminales portuarias de Bahía Blanca están ofreciendo importantes “premios” ante la necesidad de completar embarques de maíz en buques provenientes del Paraná que no pudieron cargar el total programado por la bajante histórica que está registrando ese río.

Días atrás, teniendo en cuenta los valores promedio negociados en cada terminal portuaria, se llegaron a pagar “premios” del orden de 1800 $/tonelada para originar maíz con entrega en terminales portuarias de Bahía Blanca.

Sobre la dramática situación del Paraná y su impacto en la logística de granos, el secretario técnico de la Comisión de Transporte e Infraestructura de la Bolsa de Comercio de Rosario, Alfredo Sesé dijo que la situación produce una importante disminución en la capacidad de carga de los buques de ultramar.

“Al día de hoy estamos hablando de 4 pies menos de lo que podría ser el normal, es decir, representa una merma de hasta 10.000 toneladas por buque. Esto también dificulta y ralentiza toda la logística”, puntualizó.

De todas formas, el especialista estimó que no va a haber afectación en el cumplimiento de las obligaciones contractuales, sino en la necesidad de incurrir en un mayor costo, para hacer frente con los compromisos asumidos.

“Hablamos de un perjuicio de un 25% menos de la capacidad de carga. El año pasado la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de la BCR estimó un sobrecosto logístico del orden de los 240/250 millones de dólares en un año.
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“No creo que este año sea muy diferente, pero hay que esperar el desenvolvimiento de toda la campaña”, señaló, para luego aclarar que “no se pierden exportaciones y es importante llevar tranquilidad por la imagen del país como exportador, respecto a que se van a cumplir los contratos”.

En cuanto al futuro, las proyecciones no son muy favorables para la logística naviera en el río Paraná.

Por ejemplo, el ingeniero climatólogo Eduardo Sierra dijo que la bajante pronunciada del Paraná se debe a los ciclos normales del río.

En tal sentido, señaló que las abundantes lluvias que se extendieron por 30 años, hasta el 2007, marcaron una altura del río que en realidad no se condice con la historia.

“Lo normal es lo que está pasando ahora”, indicó en diálogo con LT7 Corrientes.

“A lo largo de la historia hubo bajantes importantes del río Paraná, que duraron muchos años. En la década del ’80, hace 40 años, el puerto de Rosario no tenía una operatividad como en las décadas posteriores, del ’90 o del 2000, porque el río venía de una gran bajante histórica, que había durado mucho tiempo”, explicó Sierra.

Luego recordó las más antiguas de las que se tiene registro:

“Cuando pasó Belgrano por la Mesopotamia, camino al Paraguay, si hubiera estado el río a los niveles de los años ’90, no llegaba a Asunción a pie y con ayuda de algunos botes. También pasó en la época de la Guerra con el Paraguay, que ambos ejércitos podían cruzar el río a pie”, dijo.

Sierra señaló que “hay un ciclo anual para el río, con las estaciones, en verano hay más lluvia, para septiembre es más seco y bajan las aguas. También hay un ciclo solar de 11 años, y en 2019, 20 y 21, son años de mínima actividad solar, por lo que no extraña la bajante. Para ver creciente e inundaciones, hay que esperar a 2025″, pronosticó.

“Luego hay un ciclo secular (de 100 años), que se llama ciclo climático, y que también tiene que ver un poco con la influencia solar, la órbita de la Tierra y una serie de otros factores que se combinan para dar períodos muy grandes de 40, 50 o 70 años, en los que llueve mucho o llueve menos”, detalló el especialista.

Sierra dijo que ahora el río va a seguir bajando mucho hasta septiembre porque no va a llover hasta noviembre y la recuperación va a ser en diciembre, enero, febrero y marzo.

“Capaz en marzo estamos con buenas condiciones de navegabilidad, pero hay un respiro porque no es que el río se va a recuperar 10 años, todos estos años va a ser más frecuente el río bajo que el río alto”, sostuvo.

A manera de ejemplo, la semana quedó varado a la altura de Ramallo un buque que llevaba a Chile 30 mil toneladas de maíz

Como venimos señalando desde estas páginas, este régimen irregular del río Paraná, aunque en el futuro la Hidrovía sea profundizada, demuestra que el rol vital de completamiento que ejerce Bahía Blanca no podrá ser eliminado.

Es más, probablemente con una buena logística ferroviaria el sistema portuario local puede bajar costos de transporte y ampliar su hinterland en lo que hace a la captación de granos y despachar cada vez mayor número de buques full, aprovechando su condición de puerto de aguas profundas. (Adrián Luciani – LA NUEVA) #NUESTROMAR

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