Una aproximación al cabotaje marítimo (México)

El rescate de la marina mercante, mediante el desarrollo del cabotaje, está dentro de la estrategia del actual gobierno para descongestionar la circulación de vehículos por las carreteras, disminuir la contaminación, incrementar la seguridad y bajar el costo logístico del país, entre otros beneficios.


El rescate de la marina mercante, mediante el desarrollo del cabotaje, está dentro de la estrategia del actual gobierno para descongestionar la circulación de vehículos por las carreteras, disminuir la contaminación, incrementar la seguridad y bajar el costo logístico del país, entre otros beneficios.

Sin embargo, lograrlo no será fácil. El desequilibrio del desarrollo productivo entre regiones costeras complica el proyecto debido a que la mayor demanda y producción se concentra entre las ciudades de Monterrey, Guadalajara y México, en el altiplano, donde se encuentra la mayoría de la población.

Esto a diferencia de países como China, Estados Unidos y algunos otros europeos, donde las ciudades grandes e importantes han sido desarrolladas en las costas precisamente para acceder a transporte barato y tener una vía de comunicación a la mano como lo es el mar.

Actualmente, la mayoría de las embarcaciones de cabotaje está dedicada a la prestación de servicios para Petróleos Mexicanos en alta mar, en apoyo a las plataformas de producción. Ahí se concentran más de 300 embarcaciones con el gran cliente que es la paraestatal en sus operaciones costa afuera. Digamos que ahí prácticamente no hay problema, pues el menor número de ellas es de bandera extranjera y obedece a que son buques especializados con contratos de corto plazo.

El otro renglón en donde se hacen negocios en el transporte marítimo es en el transporte de productos refinados y combustibles que son transportados de las zonas productoras a las regiones que sólo son consumidoras, para satisfacer la demanda de energía a lo largo y ancho del país, y ahí Pemex tiene esa flota y los barcos que le hacen falta está por comprarlos.

El otro nicho es el transporte de graneles agrícolas. Este es un sector donde se hace difícil contar con embarcaciones nacionales, debido a que sólo se tiene trabajo cuatro meses al año, durante la temporada de cosecha.

El otro es el movimiento de pasajeros y carga general en el Mar de Cortés para abastecer a Baja California Sur, desde donde las embarcaciones prácticamente regresan vacías. Las otras rutas importantes son en la Riviera Maya para conectar a Cozumel con el macizo continental y de Cancún, a las Islas Mujeres y Holbox, pero donde ya existen operadores que tienen atendido el mercado.

El que hace falta es el transporte de contenedores y de carga general, en el cual se pensaría detonar rutas como Veracruz-Progreso, en donde se tiene el problema de la falta de carga de regreso de la Península de Yucatán, una situación que también se daría en una ruta de Lázaro Cárdenas a Guaymas.

En tanto, en rutas como Guadalajara-Puerto Chiapas, a través de Manzanillo, las tarifas frente al autotransporte llegan a ser muy similares a lo que se estimaría vía el transporte marítimo, no obstante en que en dicha ruta sí se tiene algo de carga de regreso, como es el plátano o el café.

En conclusión, estaríamos hablando que con tan sólo cuatro o cinco embarcaciones de contenedores, se estarían resolviendo suficientemente las necesidades que en la materia puede tener el país en los mercados señalados, en donde se convocaría a participar a la iniciativa privada. Antes, el gobierno deberá de resolver algunos temas de carácter administrativo y de procedimientos por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Por Osiel Cruz

27/06/13

T21

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