Sexo y droga en la Royal Navy que expulsa a nueve tripulantes más del controvertido HMS Vigilant

Nueve marineros británicos han sido expulsados con la licencia total del submarino nuclear HMS Vigilant, que se encuentra en el ojo del huracán por una investigación de carácter sexual, después de dar positivo por cocaína mientras estaban de servicio.

Nueve marineros británicos han sido expulsados con la licencia total del submarino nuclear HMS Vigilant, que se encuentra en el ojo del huracán por una investigación de carácter sexual, después de dar positivo por cocaína mientras estaban de servicio.

 

En uno de los peores escándalos que ha azotado a la Royal Navy, miembros de la tripulación del HMS Vigilant, que está armado con misiles nucleares intercontinentales Trident, han sido enviados a su casa y expulsados de la armada después de que se encontraron rastros de drogas de clase A (cocaína) en su sangre.

Se se desprende de la investigación en curso todo indica que diversos tripulantes tuvieron fiestas con drogas mientras el submarino estaba atracado en los EE. UU. para recargar sus ojivas nucleares. Las conductas inapropiadas tuvieron lugar a bordo del buque y en tierra, ya que ha trascendido que uno de los expulsados llegó a mantener relaciones sexuales con una prostituta en una piscina.

También ha sido relevado del mando, aunque de momento no expulsado de la armada el segundo comandante del submarino, el capitán de corbeta Michael Seal, de 36 años, fue destituido a raíz de la investigación sobre el escándalo sexual acontecido en el barco por haber mantenido una relación extramatrimonial con una oficial del departamento de máquinas, la teniente de navío Hannah Litchfield, de 27 años. Ella también ha sido cesada en su puesto cambiándola de destino.

El submarino ya estaba envuelto en una controversia sobre una presunta relación entre su comandante, el capitán de fregata Stuart Armstrong, de 41 años, y la alférez de navío Rebecca Edwards, de 25. Ellos dos también fueron destituidos y están a la espera de la resolución del oportuno expediente disciplinario.

Cabe recordar que en la Royal Navy británica el comandante de un submarino y su segundo son los únicos oficiales a bordo con acceso a la caja fuerte que contiene la “carta de último recurso” del Primer Ministro. En ella se detallan los objetivos y las órdenes que deben seguirse en caso de que el Reino Unido sea atacado con armas nucleares.

Foto. El HMS Vigilant atracado en su base de Faslane (GB). Autor. Royal Navy.

Por otro lado, otro tripulante del buque, cuya identidad no ha trascendido, se enfrenta a un consejo de guerra (una causa penal militar) después de ausentarse del buque sin permiso y coger un vuelo al Reino Unido para ver a su novia. Asimismo, dos submarinistas más han abandonado el barco a raíz de los escándalos sin que se conozcan los motivos.

Todo ello implica que alrededor del 10 por ciento de los 168 miembros de la tripulación de HMS Vigilant han sido expulsados, destituidos, trasladados o están siendo investigados en lo que ya se considera que es el mayor escándalo sexuales y de drogas que ha afectado a la marina británica.

El asunto es tan grave que el Primer Lord del Mar, el almirante Sir Philip Jones, ha sido llamado al orden a causa del escándalo por el Secretario de Defensa, Sir Michael Fallon, de quien se dice que está “furioso”.

De esa reunión salió una orden tajante a Sir Philip para que sometiera a pruebas obligatorias de detección de drogas a toda la flota submarina para ‘asegurar al Secretario de Defensa que se trataba de un incidente aislado’ (normalmente los análisis de drogas en la Royal Navy se reaalizan durante las revisiones médicas ordinarias). También se está llevando a cabo una importante investigación paralela en el Ministerio de Defensa.

El HMS Vigilant es uno de los cuatro submarinos británicos de clase Vanguard armados con ocho misiles nucleares Trident. Gran Bretaña ha tenido un elemento de disuasión nuclear en el mar desde 1969. Se supone que al menos uno de los cuatro submarinos patrulla en cualquier momento.

El hecho de que un escándalo tan grave pueda desencadenarse a bordo de uno de estos buques ha causado una considerable alarma a todos los nivels en Gran Bretaña.

También se plantean dudas sobre si se debe permitir que hombres y mujeres sirvan juntos bajo el agua por períodos tan largos.

Foto. Sollado de marinería del submarino nuclear HMS Vigilant. Autor. Royal Navy.

Las mujeres han servido en buques de superficie de la marina desde 1990, pero la prohibición de que sirvan en submarinos no se anuló hasta 2011. Las primeras mujeres submarinistas comenzaron a operar hace tres años.

Una fuente de la Royal Navy explica que ‘estos tipos habían estado bajo el agua durante 91 días, ¿qué se creen que va a pasar en esas circunstancias? Fue una fiesta de un mes y no debería haber estado sucediendo’. De hecho, extraoficialmente el HMS Vigilant se ha hecho conocido como ‘el barco de la fiesta ‘.

Por su parte, el contraalmirante Chris Parry, ex comandante de un destructor Tipo 42, explica que ‘este barco no es solo un submarino, es uno de nuestros submarinos de disuasión. Es absolutamente vergonzoso lo ocurrido. El personal de la marina debería recordar que representar y defender a nuestro país es un gran privilegio. Se trata de poner el servicio al país antes que a uno mismo’.

‘El deber lo es todo, como dijo Lord Nelson, ”el deber es la gran prioridad de un oficial del mar, todas las consideraciones privadas deben ceder ante él”‘.

Dentro de la cadena de mando, las relaciones están prohibidas. Y, en cualquier caso, en toda tripulación de la Royal Navy fuera de la cadena de mando, existe una política estricta de “no tocar” durante un despliegue u acción operativa.

No obstante, este escándalo no es más que la punta del iceberg de lo que vanía sucediendo en el submarino. Todo estalló cuando el submarino navegó a Kings Bay (Georgia, EE. UU) este septiembre. Los oficiales superiores del buque fueron destituidos después de que un informante en la base de submarinos de Faslane (GB) informara de su preocupación por varios asuntos que podrían llegar a afectar a la seguridad nacional.

Según parece una vez que el barco atracó en Estados Unidos, los oficiales se alojaron en un hotel de algo más de 250 euros por noche y los suboficiales y marineros en uno diferente y solo ligeramente más económico. Estuvieron disfrutando de las comodidades de los hoteles (que no estaban en Georgia, si no en Florida) durante un mes mientras se realizaba los trabajos en el barco.

Los marineros comenzaron a ver que algo andaba mal, por primera vez, cuando los oficiales superiores les ordenaron eliminar todas sus cuentas en redes sociales. Luego se les ordenó dejar el hotel y volver al submarino para una reunión, donde les informaron que el capitán había sido cesado.

Unos días más tarde, el capitán de corbeta Seal también fue destituido junto con la teniente de navío Edwards y la teniente de navío Litchfield, después de haber sido interrogados por el instructor de la investigación designado al efecto.

Si bien la investigación sobre el asunto continúa su curso, ha trascendido que suboficiales y marineros de ambos sexos realizaban fiestas en su hotel con drogas y prostitutas y que causó un gran problema cuando la dirección del hotel amonestó a un hombre que retozaba con dos prostitutas en la piscina interior del hotel bajo los efectos de sustancias estupefacientes, según se afirma. Los oficiales superiores se enteraron de las fiestas con drogas y parece ser que fueron los primeros que ordenaron una prueba de drogas antes de que la tripulación fuera devuelta a bordo buque.

Nueve de los tripulantes no pasaron la prueba. Cuatro de ellos fueron repatriados inmediatamente antes de ser expulsados de la Royal Navy en las últimas semanas. Otros cinco también fueron enviados a casa durante la posterior investigación y ya se ha tramitado su expediente de baja.

Infografía. Características del HMS Vigilant e imágen del gatillo nuclear. Autor. Daily Mail.

Además, pocos días antes de que el HMS Vigilant dejara los Estados Unidos, uno de los submarinistas decidió que ya había tenido suficiente y voló a casa para ver a su novia. Fue arrestado varias horas después de llegar al Reino Unido y ahora se enfrenta a un proceso ante un tribunal militar por ausentarse sin permiso.

Dos marineros también renunciaron después de que surgieran los detalles de los asuntos y de conocer las sanciones administrativas a las que podrían enfrentarse.

Por su parte, cinco oficiales amenazaron con renunciar por el escándalo, aunque ninguno de ellos ha presentado el correspondiente escrito hasta el momento. La tripulación del barco tenía alrededor de 168 hombres, incluidas siete mujeres.

Un portavoz de la Royal Navy ha manifestado que “no toleramos el uso indebido de drogas por parte del personal en servicio. Aquellos que se descubra que no cumplen con nuestros altos estándares se enfrentan a la expulsión de la marina”. El portavoz confirmó que una investigación estaba en curso, revelando que una de las oficiales había mantenido una relación extramatrimonial con el segundo comandante. (DIARIO DE NÁUTICA)

28/11/2017

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