Se alquila: buque antipiratería con personal armado

(FNM) La firma Sea Marshals está ofreciendo protección en el Golfo de Adén mediante la utilización de buques navales convertidos, tripulados por ex soldados de fuerzas especiales de Ucrania.

(FNM) La firma Sea Marshals está ofreciendo protección en el Golfo de Adén mediante la utilización de buques navales convertidos, tripulados por ex soldados de fuerzas especiales de Ucrania.

Las Armadas que patrullan el golfo de Adén y las asociaciones de propietarios de barcos están advirtiendo en contra del uso de guardias armados provistos por el sector privado. Pero una sustancial minoría de propietarios los contrata de todos modos.

Ahora, aquellos que son reacios a dejar las cosas al azar en la lucha contra la piratería, tienen una opción más fuerte con la compañía Sea Marshals, de origen británico, que está a  punto de salir a ofrecer buques de escolta de su flota de patrulleros navales convertidos y tripulados por destacamentos de personal retirado de las fuerzas especiales ucranianas.

El precio del servicio ronda los USD 10.000 diarios. Sea Marshals sostiene que la reducción en las primas de seguros y costos de combustible, permitirán a muchos operadores recuperar incluso este modesto desembolso.

Otro grupo comercial británico, Protection Vessels Internacional, está ofreciendo servicios similares, avanzando sobre las opciones de contrato de un equipo de guardias para embarcar a bordo de buques “de riesgo”.

Estos desarrollos han causado consternación entre los especialistas en seguridad del transporte marítimo y las fuerzas navales presentes en la región, que temen que la proliferación de equipos del sector privado complicará sus trabajos y será más un estorbo que una ayuda.

En el peor de los casos, ellos podrían llegar a ser motivo de escalada de la violencia en el mar en la región, especialmente si el personal contratado fuere poco disciplinado, o si se confirmaran los indicios de que los piratas han adquirido recientemente mejores armas.

Existen también potenciales complicaciones legales, incluida la responsabilidad por cualquier muerte, y la exacta base legal sobre la que funcionará ese esfuerzo privado antipiratería.

El representante de Sea Marshal, Thomas Jacobsson, dijo a Lloyd’s List que el titular de la compañía es su padre Sven Jacobsson, un sueco con antecedentes en el transporte marítimo de cabotaje y el negocio del desguace, quien está tratando de incursionar en una nueva área de negocios. El accionista del emprendimiento también es de nacionalidad sueca.

En definitiva, ellos ofrecerán a los clientes cuatro embarcaciones de patrulla que pertenecieron a la Armada, la primera de las cuales ya está navegando hacia la región. Los buques serán registrados en Mongolia, país mediterráneo bien conocido como registro de conveniencia.

“Pronto empezaremos a operar en el Golfo de Adén. Nuestro primer barco está navegando hacia la zona y estará listo en dos semanas en Djibouti, puerto que utilizaremos como una de nuestras bases de operaciones. El segundo buque está ahora en Cardiff, y quedará listo en alrededor de un mes, para iniciar su traslado a la misma zona. El tercero y el cuarto están actualmente en Suecia, y se dirigirán en poco tiempo al Reino Unido para su acondicionamiento”.

En su página web, Sea Marshal provee detalles de su flota de cuatro buques, que han sido camuflados a través de su pintado, de manera que sean reconocibles como las embarcaciones militares. Se planea artillarlos.

“La autorización para llevar armas nos será otorgada en Djibouti. Las armas será también provistas por Djibouti, y variarán de acuerdo con el tipo de misión a encarar”.

No se embarcarán cañones, sino armamento de calibre 41 como máximo, que es el límite de lo que se considera usualmente como armas menores, y serán del tipo de las usadas por las fuerzas policiales. La cantidad de tripulantes oscilará entre cuatro y siete, en función de la misión.

En el submundo del mercado, la industria sabe que es posible contratar nacionales de África por cien dólares diarios, en efectivo y sin hacer preguntas. Continuando en la cadena hacia arriba, puede conseguirse un equipo de tres hombres de seguridad desarmados, frecuentemente británicos, a precios que van desde los USD 12.300 por un tránsito de tres días. Si se busca hombres con armas y listos para usarlas si las circunstancias lo demandaran, hay que pensar en el doble de tarifa. Pero Sea Marshal puede recortar estos costos considerablemente.

“Nosotros vamos a poder competir con el costo de poner una escolta armada a bordo. Los precios normales arrancan desde USD 10.000, pero ofrecemos descuentos a quienes se suscriban al servicio. Somos económicos. Usamos embarcaciones pequeñas, simples y especializadas para el trabajo, con alta autonomía y razonable velocidad”.

Además, el servicio de protección estará disponible para buques y convoyes, lo que dará la posibilidad a los clientes de asociarse para compartir los costos.

La compañía confía en atraer a los armadores con su oferta. Un vocero dijo al respecto que “ya han tenido un par de conversaciones, pero que todavía no se ha firmado ningún contrato de servicios, dado que los buques no están todavía listos”.

Thomas Jacobsson descartó la sugerencia de que el uso de embarcaciones de escolta armadas pudiera escalar las tensiones. “Si usted lo mira desde el punto de vista de los piratas, ellos frecuentemente no saben si un buque está armado hasta que comienzan a disparar y a recibir fuego de respuesta. De este modo, usted está colocando a su buque en una situación armada, en una batalla naval”.

“El uso de una embarcación de seguridad como escolta, aunque luce como extremadamente militar, en realidad reduce el riesgo de un intercambio de disparos. Los piratas sabrán a la distancia que es mejor dejar el blanco tranquilo”.

“Pero yo concuerdo con aquellos que dicen que el uso de guardias armados a bordo de los buques mercantes son realmente un problema en ese sentido”.

Las reglas de empeñamiento serán firmemente controladas, e incluirán el disparo de advertencia. Sin embargo, Jacobsson tiene en claro que sus hombres podrían encontrarse en situaciones bajo fuego cercano con riesgo de vida. En tales circunstancias el fuego será contestado, con el propósito de inutilizar la embarcación pirata.

“Los piratas pueden estar locos, o resultar bravos a los ojos de alguna gente, pero no son completamente estúpidos. Siempre escogen el blanco más sencillo. No van  a atacar un buque fuertemente custodiado. En realidad, ser bien visibles es la primera línea de defensa”.

“Claro que usted puede argumentar que nosotros estaremos transfiriendo el problema a algún otro buque, y eso es cierto. Nosotros no protegeremos a otros buques. Es extremadamente importante lucir peligroso y mostrar que uno está presente. Pero si usted navega por allí como si fuera un buque de la Cruz Roja, va a terminar atacándose usted mismo”.

El personal a utilizar proviene de la Marina de Ucrania, con mucha experiencia en el área. Hasta el momento la empresa ha contratado tres tripulaciones.

“Todos ellos provienen de la misma universidad en Odessa, y han trabajado juntos en diferentes buques. Son un grupo muy unido, en el que todos se conocen”
Por David Osler

Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Lloyd´s List; 15/09/10

17/09/10
NUESTROMAR

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