Mientras la recesión mina la demanda, el mundo se inunda de petróleo

(FNM) Superpetroleros como tanques de almacenamiento: mientras la recesión reduce la demanda, países y empresas se colman de petróleo.

(FNM) Superpetroleros como tanques de almacenamiento: mientras la recesión reduce la demanda, países y empresas se colman de petróleo.

Los superpetroleros que alguna vez navegaron sin pausa alrededor del mundo para satisfacer una insaciable sed de petróleo, ahora están fondeados frente a las costas, a plena carga, con sus tripulaciones matando el tiempo. En los Estados Unidos, hay varias facilidades para el almacenamiento de grandes cantidades de petróleo, que se encuentran prácticamente colmadas.

La demanda de crudo se cayó a pique, y el mundo se vio repentinamente inundado de petróleo que no tiene adonde ir.

Todavía no ha pasado un año desde que el precio del petróleo alcanzó su máximo histórico. Sin embargo, productores y distribuidores están ahora penando con una nueva realidad: el mundo quiere menos petróleo, no más.

De modo que las compañías e inversores están acumulando crudo, a la espera del crecimiento de la demanda y del fin del sufrimiento del mercado, que les permita obtener ganancias más adelante.

Mientras tanto, países productores como Irán, han bombeado millones de barriles de su propio crudo a buques tanques ociosos, restando efectivamente producto del mercado, para detener el proceso de declinación de los precios que está devastando sus economías.

Los comercializadores han ejercido siempre el juego de almacenar y vender, inyectando petróleo en el mercado cuando puede alcanzar su mejor precio. Pero ellos sostienen que la situación actual es diferente, dada la rapidez con que el mercado petrolero llegó al fondo.

“Nadie se esperó esto”, afirmó Antoine Halff, analista de Newedge. “La mayor parte de la gente pensó que el mercado continuaría creciendo hasta los 200 dólares, y aun los 250 por barril. Competían apresuradamente para ver quién daba el pronóstico más alcista”.

Ahora, la estrategia es almacenar. Cualquiera que sea capaz de comprar petróleo barato y almacenarlo, podrá venderlo con buena ganancia más adelante, cuando la economía global se encamine a un nuevo ciclo de crecimiento. 

La extensa red de tanques de petróleo emplazados en Cushing, Oklahoma, que en su conjunto almacena el 10% del petróleo del país, ha estado desde hace meses abarrotada. Cuán cerca está de haber colmado totalmente su capacidad, es un secreto celosamente guardado, pero los analistas de la industria afirman que Cushing está próxima a la saturación.

Existen otras facilidades de tanques de almacenamiento en el país con gran disponibilidad para recibir el producto, pero Cushing es el punto de distribución del petróleo comercializado en el mercado de intercambio de Nueva York. Y por eso, cuanto más lleno esté Cushing, más abajo se va el precio.

Parte del petróleo está siendo acumulado en gigantescos buques tanque, alquilados por compañías petroleras tales como Royal Dutch Shell. Excepto pintar y repintar las cubiertas, es poco lo que las tripulaciones pueden hacer para pasar el tiempo.

Más de 30 buques tanque, cada uno con capacidad para mover dos millones de barriles de un puerto a otro, están reducidos ahora a poco más que tanques de depósito flotantes.

“Es caro hacer esto”, explicó Phil Flynn, analista de Alaron Trading Corp. “Si usted está sentado sobre un montón de petróleo y se encuentra estancado pagando almacenamiento y seguros, y no puede encontrar un comprador, es posible que tenga que venderlo a bajo precio, sólo para sacárselo de encima”.

Por otra parte, como las facilidades de almacenamiento en tierra están llenas, las empresas propietarias de buques tanque se han beneficiado. Se gún Douglas Mavrinac, analista de Jefferies & Co, las compañías armadoras cobran un valor promedio de u$s 75.000 diarios, tres veces más de lo que cobraban el verano pasado para almacenar crudo.

La demanda de petróleo comenzó a crecer firmemente en los 80, y entró en un ritmo forzado en los últimos años, con el gran crecimiento de la economía de China, y los productores bombeando lagos de petróleo desde el subsuelo, para aprovechar la disparada de los precios.

Después, la recesión inmovilizó al planeta, el congelamiento de los mercados de créditos empeoró las cosas, y los inventarios crecieron.

Las refinerías de los Estados Unidos han tenido que reducir su producción de naftas al ritmo del debilitamiento de la economía y a medida que millones de estadounidenses, muchos de ellos despedidos, guardaban sus autos en el garaje. 

Los últimos registros dados a conocer por el gobierno estadounidense, muestran que los inventarios están henchidos con un virtual mar de exceso de crudo, suficiente como para alimentar 15 millones de automóviles durante un año.  Sólo en lo que va del año, los inventarios se incrementaron en 26 millones de barriles. El petróleo proveniente de Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Nigeria está encontrando menos compradores, aun cuando en gran parte es utilizado para fabricar naftas en los Estados Unidos.

Existen tantos jugadores en el mercado internacional del petróleo, que ninguno tiene el control suficiente como para gobernar los precios. La OPEP redujo drásticamente su producción en más de cuatro millones de barriles diarios, y sin embargo todavía el precio del barril de crudo languidece cerca de los cuarenta dólares. En su MOMENTO RÉCORD, se comercializó a u$s 147.

Los expertos no están seguros acerca de lo que irá a suceder cuando todo este petróleo, finalmente baje a tierra.

Un temor, es que con los precios tan bajos, las compañías recorten sus tareas de perforación y producción, poniendo al mundo frente a la posibilidad de una crisis energética que podría disparar los precios. La cantidad de plataformas de petróleo y gas en operaciones en los EEUU, ha caído un vertiginoso 39% desde agosto último.

Otros dicen que los precios se derrumbarían más, si las compañías fuerzan de golpe los millones de barriles disponibles dentro del mercado. En palabras de Flynn, “si todos corren hacia la salida al mismo tiempo, generarán el colapso de los precios”. Por Chris Kahn de AP. E

Fuente: AP. Traducido por NUESTROMAR de ABCNews y Maritime News; 03/03/09

06/03/09
NUESTROMAR

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