Las huellas y la defensa de la costa

En medio de tantas demostraciones de atropello a los recursos naturales (entre otras muestras de desapego a la necesidad de preservar el ambiente), resulta reconfortante lo afirmado por la doctora Teresa Manera de Bianco, del Museo Municipal de Ciencias Naturales Carlos Darwin, del partido de Coronel Rosales, acerca del mayor respeto que se advierte en el sector de las huellas pertenecientes al yacimiento paleontológico de Pehuen Co.




En medio de tantas demostraciones de atropello a los recursos naturales (entre otras muestras de desapego a la necesidad de preservar el ambiente), resulta reconfortante lo afirmado por la doctora Teresa Manera de Bianco, del Museo Municipal de Ciencias Naturales Carlos Darwin, del partido de Coronel Rosales, acerca del mayor respeto que se advierte en el sector de las huellas pertenecientes al yacimiento paleontológico de Pehuen Co.


En incontables oportunidades, fue preciso ocuparse de la invasión de esos lugares por parte de personas y vehículos que cometían un daño poco menos que irreparable a un testimonio de la realidad que envolvía estas playas miles de años atrás. Durante meses, las huellas no podían divisarse, pero, afortunadamente, a raíz de la incidencia de los vientos, han vuelto a quedar despejadas.


De hecho, la labor que la propia doctora Manera y un grupo de profesionales y colaboradores ha desarrollado en estos tiempos ha sido merecedora de valiosos reconocimientos internacionales. Es que se trata de un ponderable esfuerzo por proteger la Reserva Geológica, Paleontológica y Arqueológica Pehuen Co-Monte Hermoso, para la cual se solicitó a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) el reconocimiento del área como patrimonio cultural y natural de la humanidad. El petitorio fue formulado, el año anterior, desde el gobierno de la provincia de Buenos Aires.


Aquella mejor situación se dio desde que la Dirección de Areas Protegidas destinó cinco guardaparques, cuya tarea permitió disponer de una mayor protección para las huelles. A la vez, con el apoyo de personal de la Sala de Interpretación Florentino Ameghino, se obtuvo un nuevo grado de compromiso de los visitantes en cuanto a la conveniencia de no invadir los lugares precisamente demarcados. En cambio, todavía subsiste el inconveniente que supone la circulación de vehículos por la zona costera desde Pehuen Co hacia el oeste, porque ello acentuará el proceso erosivo.


Al respecto, la doctora Manera fue precisa, cuando indicó que, aun cuando estemos ante el incontrolable proceso de elevación del nivel del mar, “lo que me preocupa es el tránsito descontrolado en la playa”, porque se trata de vehículos “que van y vienen y suben a las dunas”, evidentemente, guiados por la irrespetuosidad de sus conductores respecto de los recursos naturales de la zona. Aquí también haría falta un pronto cambio de conciencia.


Asimismo, la citada experta se refirió a lo que sucede con las construcciones costeras, propias de los balnearios bonaerenses. Esas obras (públicas y privadas) se han efectuado demasiado cerca de la playa, como lo han señalado en tantas oportunidades los especialistas, de modo que, ahora, con el avance del mar, se hallan en situación de riesgo. Es el momento de actuar preventivamente con vistas al futuro en este orden, al mismo tiempo que se impone perseverar en la protección del valioso yacimiento.


02/02/12


LA NUEVA PROVINCIA

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