La industria naval crece con los emprendimientos privados

Días atrás, se llevó a cabo la soladura inicial para la construcción de la barcaza Argentina III para el Consorcio de Cooperación Naviero “Argentina”, integrado por Nacional Shipping SA y Naviera Sur Petrolera SA.

Días atrás, se llevó a cabo la soladura inicial para la construcción de la barcaza Argentina III para el Consorcio de Cooperación Naviero “Argentina”, integrado por Nacional Shipping SA y Naviera Sur Petrolera SA.

Esta será la tercer unidad de un total de cuatro, dos de las cuales, Argentina I y II, ya están operando. Se calcula que su construcción demandará una inversión de tres millones de dólares.

“Nosotros somos un astillero de origen absolutamente privado. No hemos recibido nunca créditos o subsidios ni nada por el estilo. Nos desenvolvemos en un mercado bastante distorsionado con la presencia de modelos sobre los que no comprendemos ni el origen ni la estrategia, ni el futuro”, dijo a Transport & Cargo Horacio Tetamantti, presidente de SPI, astillero constructor de las barcazas.

Para SPI el 2005 fue positivo y para este año las perspectivas se acrecientan con la licitación ganada para la reparación de buques de Petrobras.

“Por primera vez en la historia, estos buques están entrando a Mar del Plata. Se trata de trabajos de altísima tecnología y complejidad porque son embarcaciones para el transporte de gas licuado. Hace quince días se fue el primero y ya entró el segundo. Esperamos, según adelantaron en Petrobás, que hagamos este año cinco buques. A esto debemos sumarle nuestra actividad en el sector pesquero que es muy importante. No es entonces casual que seamos el astillero de mayor facturación en la Argentina”, enfatizó el directivo.

Tras regresar de una recorrida por astilleros españoles, Tetamantti señaló que “no nos sentimos más que nadie, pero no somos menos que ninguno “y aseguró que “no hay nada que envidiar a la industria naval española, referente mundial de la actividad”. Este viaje también le sirvió para definir como “un error conceptual” a la actual realidad del Astillero Río Santiago.

“La industria naval española, que está facturando aproximadamente 5.000 millones de dólares anuales en construcciones, tiene en total 4.000 empleados. Por lo tanto, no resulta lógico pensar que Río Santiago posea una plantilla de 2.700 operarios y que estén hablando de contratar 1.000 más. Como la Argentina es un país muy sufrido con el tema del trabajo, aquí no se puede jugar con falsas promesas. Vemos entonces que el daño causado por Río Santiago no solo pasa por los $150 millones anuales que recibe como subsidio y que tienen que soportar los contribuyentes de la provincia de Buenos Aires”, aseguró el directivo.

Tetamantti recordó que “Alianza, el astillero más importante que tuvo la Argentina, entregó tres buques Panamax, dos petroleros y un arenero entre los años 1984 y 1985 y eso lo hizo en una superficie de 8 hectáreas y con 300 trabajadores. Ahora resulta que todo el poder político de la provincia de Buenos Aires estuvo debatiendo si era necesario confiscar ocho o diez hectáreas de la zona franca lindera al Río Santiago. Parecía ser que el futuro de la industria naval pasaba por este predio”

Según la visión de Tetamantti, la industria naval moderna es un trípode conformado por tecnología, logística y financiamiento.

“En la Argentina disponemos de un soporte tecnológico de primera línea. Sin embargo, le estamos mendigando planos a Brasil para hacer los barcos de Venezuela. En el campo logístico, tenemos que poder obtener las piezas y las partes a igual nivel internacional y en el financiamiento, deberíamos discutir cómo desarrollamos un esquema específico para el sector. Después los armadores van a construir. No hace falta prohibir las exportaciones”, sentenció el directivo.

12/07/06
EL CRONISTA

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