La cabeza de Moby Dick

¿Qué tienen los cachalotes en la cabeza? De todo y más para relacionarse, cazar y ¡luchar! El 20 de Noviembre de 1820, un cachalote destruyó el barco ballenero Essex. Alrededor de 2.000 millas al oeste de América del Sur, la tripulación se encontró con un enorme cachalote de aparentemente 26 metros.


¿Qué tienen los cachalotes en la cabeza? De todo y más para relacionarse, cazar y ¡luchar! El 20 de Noviembre de 1820, un cachalote destruyó el barco ballenero Essex. Alrededor de 2.000 millas al oeste de América del Sur, la tripulación se encontró con un enorme cachalote de aparentemente 26 metros.

Rodeados de agua y nada, vieron con horror como el coloso se dirigía a embestirlos. “Giré y lo vi… justo frente a nosotros”, escribió el marino Owen Chase, “con furia renovada y deseo de venganza… su cabeza medio fuera del agua se acercó a nosotros y otra vez azotó al barco”. Ante el poderoso golpe, los arpones pasaron a ser mondadientes y la embarcación de cartón piedra. Los 21 balleneros huyeron en botes, pero después de 80 días en altamar solo ocho fueron rescatados. Este espeluznante suceso inspiró a Herman Melville para escribir la novela Moby Dick.

La masiva y cuadrangular cabeza del cachalote es parecida a un ariete. Pero, ¿realmente la usan para embestir? Las historias y leyendas marinas no convencen a los biólogos, pero hay otras evidencias que así lo sugieren. Los machos adultos normalmente son un 30% hasta un 50% más largos y tres veces más pesados que las hembras, y tales diferencias de tamaño se encuentran a menudo en especies en las que los machos compiten luchando. Por otro lado, hay un informe de un piloto naturalista que, el 30 de enero de 1997, mientras volaba sobre el Golfo de California, vio a dos cachalotes nadar directamente uno hacia el otro para chocar, frente contra frente. Una actividad que parece poco ortodoxa si se quiere evitar traumatismos craneoencefálicos.

El nombre científico del cachalote es Physeter macrocephalus en alusión a su cerebro, el más grande conocido de entre todos los animales, vivos y extintos. Pesa alrededor de ocho kilogramos (más de 5 veces el nuestro) y tiene un volumen de aproximadamente 8000 cm3. A pesar de estas dimensiones, tienen un cociente de encefalización (ratio que estima la inteligencia) inferior a muchos otros mamíferos marinos como, por ejemplo, los delfines. Eso sí, se cree que tienen muy buena memoria, ya que deben recordar las complejas relaciones familiares. Son animales sociales, las hembras y los machos jóvenes viven juntos en grupos. Entre ellos se establecen estrechos vínculos y relaciones de por vida. Pero más allá de la memoria y la inteligencia, el cerebro de los cetáceos sirve para procesar sonidos.

Para comunicarse, los cachalotes utilizan otro órgano ubicado en la cabeza; el espermaceti, una mezcla de grasas y ceras responsable de alumbrar la humanidad en los siglos XVIII y XIX. Durante ese tiempo, era codiciado por los balleneros debido a su uso en la fabricación de lubricantes, lámparas de aceite y velas. Respeto a la función biológica, aparte de la comunicación, también emplean el espermaceti en la ecolocalización de presas. En su búsqueda, pueden permanecer sumergidos durante 90 minutos y bucear a más de 2.000 metros. Los cachalotes usan los órganos respiratorios y el espermaceti para generar, ampliar y dirigir un potente click que actúa como un sonar. El sonido que producen es uno de los más fuertes del reino animal, superando los 200 decibelios y el estruendo causado por la bomba atómica de Hiroshima.

Con estos órganos y sus funciones, es bastante arriesgado ir dando golpes de cabeza. Pero estudios recientes con simuladores informáticos, abogan en favor de la embestida. Debajo del espermaceti se encuentra el junk (basura en español), denominado así porque los balleneros lo desechaban por su escasa cantidad de cera. En esta cavidad se encuentran divisiones de tejido conectivo que absorben los impactos a modo de amortiguador. De esta manera, la tensión se dispersa a través del junk, protegiendo de lesiones las partes más sensibles de la cabeza. Así que si dos machos se encaran, es posible que salgan ilesos, sin perjudicar su capacidad para generar clicks ni provocar daños cerebrales.

Una cosa es que el cachalote esté preparado para embestir, la otra que ataque a una embarcación. Durante mucho tiempo, se le ha relacionado con el Leviatán, un monstruo marino descrito en la Biblia como inhumano y destructor, y a menudo asociado con Satanás. Con este precedente, no es de extrañar que marineros y novelistas le dieran el papel de malo en sus historias. En el hundimiento del Essex, parece ser que el cachalote volvió a embestirlos con determinación y furia. Probablemente sea la mejor manera de defenderse si unos balleneros te quieren cazar. De ahí a tildarlo de vengativo, va un trecho. Más que seres malignos o demonios del mar, los cachalotes son animales majestuosos y cabezones con una intrigante biología. (Por Òscar Cusó, biólogo; El País – España)

05/08/16

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