Hallan potente neurotoxina en hielo marino antártico

Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que algunas bacterias del hielo marino pueden transformar el mercurio en metilmercurio, una forma más tóxica capaz de contaminar el medio marino, incluidos los peces y las aves.

Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que algunas bacterias del hielo marino pueden transformar el mercurio en metilmercurio, una forma más tóxica capaz de contaminar el medio marino, incluidos los peces y las aves.
Los autores del estudio, publicado en la revista Nature Microbiology, explican que el metilmercurio se acumula en la cadena alimentaria a través de un proceso llamado ‘biomagnificación’ y si se ingiere, puede viajar al cerebro, causando problemas físicos y de desarrollo en los fetos, bebés y niños.

“Los peces más grandes comen peces más pequeños contaminados, y acumulan de manera continua metilmercurio a niveles nocivos para el consumo humano”, advierte Caitlin Gionfriddo, estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Melbourne, quien dirigió el equipo.

Los científicos, entre los que había investigadores del Centro de Sistemas de Genómica de la Universidad de Melbourne, el de US Geological Survey y del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, querían saber más acerca de la manera en que la forma más tóxica del mercurio ingresa en el medio ambiente marino, y en los alimentos que comemos.

Gionfriddo pasó dos meses a bordo del rompehielos Aurora Australis para recolectar muestras de hielo marino de la Antártida, durante una expedición montada por la División Antártica Australiana.

Según el Dr. John Moreau, geomicrobiólogo de la Universidad de Melbourne y líder del equipo, los resultados obtenidos por el grupo confirman la presencia de bacterias en el mar de hielo con la capacidad genética para convertir el mercurio en la forma más tóxica.

Los investigadores sostienen que estos resultados ponen de relieve la importancia de eliminar la contaminación por mercurio del medio ambiente, y de seguir las recomendaciones actuales para limitar el consumo de ciertos tipos de pescado.

“El mercurio tiene un largo ciclo de vida en la atmósfera, hasta de un año”, explica el Dr. Robyn Schofield, coautor del estudio. “Esto significa que el mercurio liberado a través de la quema de combustibles fósiles en países ubicados a 3000 km desaparece en la atmósfera y termina en la Antártida.”

“La deposición de mercurio en el mar se produce durante todo el año largo, pero aumenta en la primavera antártica, cuando la luz del sol provoca reacciones que aumentan  la cantidad de mercurio que cae sobre el hielo marino y el océano”, añade Gionfriddo.

El Dr. Moreau hizo hincapié en la importancia de lograr una mayor comprensión de esta situación, en particular en un clima más cálido y cuando el agotamiento de algunas poblaciones de peces está haciendo que más compañías pesqueras miren hacia el Sur. (Fis.com)

05/08/16

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