El río volvió a bajar y hubo que asistir a un buque para que zarpara en el Puerto de San Pedro

El comportamiento del Paraná mantiene preocupados a los actores portuarios. Tal como sucedió con un buque que quedó varado a raíz de una brusca bajante en el Puerto de San Pedro, a primeras horas de este jueves zarpó de la terminal portuaria un barco cargado con cítricos que tuvo que ser escoltado para que pudiera salir. El río estuvo en 1,32 metros, tras registrar 2 m el domingo.

El comportamiento del Paraná mantiene preocupados a los actores portuarios. Tal como sucedió con un buque que quedó varado a raíz de una brusca bajante en el Puerto de San Pedro, a primeras horas de este jueves zarpó de la terminal portuaria un barco cargado con cítricos que tuvo que ser escoltado para que pudiera salir. El río estuvo en 1,32 metros, tras registrar 2 m el domingo.
  

Desde hace unos diez días el comportamiento del río Paraná muestra bruscos descensos que generan preocupación entre los actores portuarios, puesto que los buques que llegan a cargar al puerto local corren riego de quedar varados.

Así como el Knud Reefer tuvo que retrasar su partida, lo que implicó demoras para el ingreso de otro barco, y logró zarpar con la asistencia de un sistema de defensa que permite escoltarlo para que pueda tomar la hidrovía con destino oceánico, este jueves otro buque, el Autumn Wave, necesitó esa ayuda extra.

Ese buque, de bandera de Bahamas, ingresó al muelle cabecera el 22 de junio pasado, cuando el río estaba en el puerto de San Pedro a 1,56 y 1,80 metros de altura, según los registros de Prefectura Naval Argentina.

Llegó para cargar 6050 pallets de cítricos, aproximadamente, con destino Gibraltar. Hacia allí zarpó este jueves a las 00.30, cuando el río tenía una altura de 1,38 metros, lo suficientemente bajo como para que necesitara asistencia con defensas.

Durante toda la jornada el río se mantuvo entre 1,32 y 1,34 metros. El domingo, por ejemplo, alcanzó un registro de 2 mestros y desde entonces tuvo un comportamiento descendente que obliga a mantener los sistemas de defensa para escoltar a los buques que operan en el puerto.

Para la empresa a cargo del buque la situación implica un dolor de cabeza que se cuenta en cientos de miles de dólares que debe afrontar para resolver el problema y continuar el trayecto que tenía planificado desde el momento inicial.  (LA OPINION)

29/06/2018

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