Deleersnyder: “Vinimos a ordenar un sector desordenado”

Gustavo Deleersnyder, capitán y práctico en ejercicio de la Dirección Nacional de Transporte Fluvial y Marítimo, fue esta semana el invitado de honor del almuerzo de los miércoles del Timón Club, que suele invitar a disertar a personalidades de larga trayectoria empresaria, analistas de los sectores naviero y naval, oficiales de la Armada y Prefectura y, cuando el tiempo lo permite, funcionarios.

Gustavo Deleersnyder, capitán y práctico en ejercicio de la Dirección Nacional de Transporte Fluvial y Marítimo, fue esta semana el invitado de honor del almuerzo de los miércoles del Timón Club, que suele invitar a disertar a personalidades de larga trayectoria empresaria, analistas de los sectores naviero y naval, oficiales de la Armada y Prefectura y, cuando el tiempo lo permite, funcionarios.

 

* Comentarios adicionales de Antonio Zuidwijk al final de éste artículo

Deleersnyder llegó especialmente invitado por el presidente de la Comisión de Eventos y Conferenencias de la institución, Miguel Ángel Álvarez -hombre vinculado tanto a la marina mercante como vocal de la Cámara Naviera Argentina, como a la industria naval, como presidente de la Cámara Santafesina de la Industria Naval (Casin), además de integrar la Fundación Libertad- y habló flanqueado por el presidente del Timón Club, Jorge Álvarez, y el titular del Centro de Navegación Argentina, Guillermo Hernández.

Miguel Ángel Álvarez fue el encargado de presentarlo y en su discurso ponderó, sobre todo, la predisposición del funcionario. No era para menos: en la jornada se desarrollaba un evento portuario y de vías navegables de relevancia en la UCA, y unas 50 personas se corrieron al salón de la calle Chacabuco para poder tener un diálogo más cercano con el funcionario.

La introducción de Álvarez fue necesaria además no sólo para predisponer Deleersnyder frente a un auditorio conocido con el que se reúne regularmente en gestiones intrincadas (sabiendo que algunos de los presentes suele oponer reparos a la gestión) sino también a los convidados, para que depusieran eventuales barreras y preconceptos. Cada uno, luego, tendría oportunidad de sacar sus propias conclusiones.

“Cuando estaba en el sector privado no me gustaban los discursos de los funcionarios que llegaban, hablaban y se iban”, se presentó Deleersnyder, tras agregar que, muchas veces, eso sucedía cuando “lo que veíamos (los privados de la realidad) era de otra forma”.

Con el tono moderado que le impuso un contexto extraoficial, en medio de actores conocidos con los que le toca “pelear” en los despachos, sostuvo: “Tenemos nuestras ideas y las tenemos que defender, como facilitadores del comercio que somos, y esto es una política de Estado”.

“Ya todos nos conocemos, y todos tienen en claro que no somos los 90”, manifestó, en alusión a la década que desreguló las actividades del sector.

No obstante la aparente moderación de Deleersnyder y una determinación por lograr la empatía con su audiencia, tuvo declaraciones fuertes.

“Vinimos a ordenar un sector desordenado, altamente ineficiente, con sobrecostos, y muy oscuro con total falta de condiciones de competitividad. ¿Ejemplos de oscuridad? Negociar paritarias con un revólver sobre la mesa”, declamó.

Dentro de la tarea que desde la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables dijo encarar, destacó la presencia de “perlitas” en las licitaciones y contratos con empresas del Estado como Cammesa y Enarsa, e incluso la CARP y CARU, comisiones administradoras de los Río de la Plata y Uruguay, respectivamente.

“Cambiamos los pliegos porque consideramos que había falta de oferta y mercados concentrados. Hacía falta más transparencia y la presencia de nuevas empresas”, amplió.

Como parte del “doble estándar” que maneja el área de Transporte, donde hay sectores oscuros porque sencillamente no negociaron de acuerdo con las condiciones impuestas por el Gobierno, y otros que cedieron y pasaron a ser “modelos”, Deleersnyder ponderó el “cambio” que representó la prestación de servicios de la Cooperativa liderada por Herme Juárez en San Lorenzo.

“Negociamos y se incrementó la oferta, sosteniendo los descuentos. La baja de tarifas permitió capturar carga que se iba a Uruguay a transbordar a Paraguay y ahora hay más amarres, estiba y actividad portuaria en el país”, enumeró el funcionario.

Ataque a los sobrecostos

Bajo el término de “batalla ideológica”, Deleersnyder justificó la creación y actividad del Consejo Federal Portuario, liderado por la Subsecretaría, y que no es otra cosa más que la inclusión de las terminales y puertos privados al existente Consejo Portuario Argentino (CPA), que sólo contenía a los puertos públicos.

“Hasta 2015, todo parecía guiarse en función de qué otro pesito más se le podría agregar a la carga. La economía es simple, es QxP (cantidad por precio): si sube el precio baja las cantidades operadas”, indicó.

En la batalla ideológica, “bajamos una línea de trabajo para que la Argentina haga un soft landing (aterrizaje suave) luego de que los costos se fueran a la estratósfera”, ponderó, tras complementar: “La leche en Francia llegó a ser más barata que en la Argentina”. Reconoció, luego, que no sólo inciden en esto los “temas de logística” sino también lo “impositivo”.

Nuevamente, en la “lucha contra los costos”, reconoció que el Gobierno lidera una avanzada en contra de los municipios que buscaban cobrar tasas, “como a las barcazas en Timbúes, donde se pretendía recaudar 30 millones de dólares”, o como en “Campana, donde se pretendía cobrar sobre la superficie de los barcos que atracaban”, fustigó. Aclaró rápido: “Y Campana es de Cambiemos”.

“Parece que algunos quieren ser intendentes porque terminan siendo más ricos que un empresario texano con un casino en Estados Unidos”, dimensionó.

Aduana

Deleersnyder no ahorró críticas en contra de la Aduana al referirse a dos temas: contrabando y narcotráfico.

“Hay varias formas de terminar con las alimañas en una casa. Una de ellas es destruyendo la casa. El comercio exterior es la casa”, dijo, en relación con el accionar de la Aduana en su batalla (no precisó a qué época de la Aduana se refería) contra el narcotráfico y el contrabando, y su impacto en la carga y el transporte fluvial sobre todo.

Al respecto, señaló que tras la operación “carbón blanco” (donde se descubrió narcotráfico de cocaína en embarques de carbón), la Aduana decidió resolverlo eliminando al puerto de Chaco de la cadena exportadora del carbón.

“Es como eliminar al puerto de Bahía Blanca de la exportación del trigo”.

“Nos tomó casi dos años, pero lo dimos vuelta. Las cosas dentro de la Administración no son tan fáciles, hay muchas restricciones, sobre todo cuando las cosas dependen de organismos en los que uno no tiene la firma”, indicó.

Luego de repasar también medidas como la rehabilitación de la eslora de los convoyes que pueden circular por la hidrovía, y mencionar la regulación de la prestación de servicios en las lanchas de practicaje (“es una absurdo que una lancha que opera en el norte de Europa no pudiera venir a trabajar a la Argentina por normativas de seguridad”), se refirió también al logro en el uso de los “helicópteros” para el embarque de los prácticos: “No es obligatorio y elimina sobrecostos”.

Marina mercante e industria naval

Deleersnyder celebró la sanción en el Senado de las leyes de promoción de la marina mercante y la industria naval. “Es lo mejor posible que podemos tener ahora. Por suerte no prosperó la primera iniciativa porque se hubiera enfrentado al veto presidencial”, dijo, respecto de la media sanción del Senado del año último, que contemplaba exenciones y beneficios fiscales.

“El desafío es tener una flota nacional que compita contra el principal competidor, que es el camión, y que incluso empiece a navegar en el país y en el Mercosur”.

Por último, cifró sus expectativas en lo que estimó será un éxito: la audiencia pública para establecer límites a las tarifas que cobran los prácticos, que tendrá lugar el 12 de diciembre, a las 9 en el Teatro de la Ribera. (EMILIANO GALLI – TRADE NEWS)

03/12/2017

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