Anuncian nueva base española de investigación polar en la Antártida

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha anunciado la puesta en marcha de una nueva estación de investigación en la Antártida, la Base Antártica Española (BAE) Juan Carlos I ubicada en la isla Livingston, que entrará en funcionamiento a partir de la campaña 2017/2018.


El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha anunciado la puesta en marcha de una nueva estación de investigación en la Antártida, la Base Antártica Española (BAE) Juan Carlos I ubicada en la isla Livingston, que entrará en funcionamiento a partir de la campaña 2017/2018.

Así lo ha dado a conocer la Agencia Estatal CSIC, el mayor organismo público de investigación de España y el tercero de Europa, en el marco de la Gala de la Ciencia 2016 celebrada en su sede en Madrid.

La base es una Instalación Científico-Técnica Singular del catálogo de la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación y está gestionada por el CSIC a través de su Unidad de Tecnología Marina, según ha precisado el Consejo.

Ante los más de 300 asistentes al evento, el organismo ha desvelado que en las instalaciones trabajarán un total de 52 profesionales que estudiarán desde la sismicidad, hasta la vida de los pingüinos, pasando por el cambio climático o la contaminación.

El Consejo ha presentado las primeras imágenes de la nueva sede, que estará disponible a partir de la campaña 2017/2018, y podrá acoger a 52 científicos y técnicos en sus 2.000 m2 habitables, 600 m2 de laboratorios y 1.500 m2 de almacenamiento. El módulo habitable está dividido en tres: uno de ellos contiene la enfermería, la cocina, la despensa, las cámaras frigoríficas, el salón-comedor, el gimnasio y los despachos, y los otros dos están ocupados por los dormitorios y los baños.

“La Juan Carlos I acoge, desde sus orígenes, a investigadores del CSIC, por supuesto, pero también a investigadores de cualquier parte del mundo. La ciencia es multidisciplinar e internacional, por lo que la base tiene ese objetivo, que toda la comunidad científica pueda llevar a cabo allí sus proyectos de investigación”, ha afirmado el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo.

Según ha recordado el organismo, el origen de la base del CSIC se remonta a 1988. En un primer momento, la instalación del CSIC podía alojar a 12 personas, una cifra que aumentó 25 años después con la instalación de nuevos módulos. La base gestionada por el CSIC acoge proyectos científicos de todo tipo. Cambio climático, deshielo, pingüinos, contaminación, sismicidad y plancton son algunos de los temas que allí se investigan. (El Mundo – España)

07/10/16

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