Antiguas corrientes oceánicas pudieron agudizar las edades de hielo

Durante décadas, los climatólogos han estudiado por qué los ciclos de las edades de hielo se hicieron más largos e intensos hace 900.000 años. En un nuevo estudio publicado en ‘Science’, un equipo de investigadores ha encontrado que las corrientes oceánicas profundas que mueven el calor alrededor del globo se estancaron o incluso se detuvieron, posiblemente debido a la ampliación de la capa de hielo en el norte.

Durante décadas, los climatólogos han estudiado por qué los ciclos de las edades de hielo se hicieron más largos e intensos hace 900.000 años. En un nuevo estudio publicado en ‘Science’, un equipo de investigadores ha encontrado que las corrientes oceánicas profundas que mueven el calor alrededor del globo se estancaron o incluso se detuvieron, posiblemente debido a la ampliación de la capa de hielo en el norte.

La desaceleración de las corrientes aumentó el almacenamiento de dióxido de carbono en el océano, liberando menos a la atmósfera, lo que mantuvo la temperatura fría y llevó el sistema climático a una nueva fase de frías pero menos frecuentes edades de hielo, argumentan estos expertos.

“Los océanos comenzaron a almacenar más dióxido de carbono durante un periodo de tiempo más largo”, dice el autor principal del estudio, Leopoldo Pena, paleoceanógrafo del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos. “Nuestra evidencia indica que los océanos juegan un papel importante en la disminución del ritmo de las edades de hielo y en hacerlas más severas”, agrega.

Los investigadores reconstruyeron la fuerza de las corrientes oceánicas en el pasado mediante el muestreo de sedimentos de aguas profundas frente a la costa de África del Sur, donde las fuertes corrientes originadas en el Océano Atlántico Norte pasan hacia la Antártida. Se puede inferir cómo de enérgicamente se movieron esas corrientes por la cantidad de agua que llevó el Atlántico Norte tan lejos, según las proporciones de isótopos del elemento neodimio que llevan la firma de agua de mar del Atlántico Norte.

Al igual que una grabadora, las conchas de plancton antiguo incorporan esta señal de agua de mar a través del tiempo, permitiendo a los científicos estimar cuándo se hicieron más fuertes y más débiles las corrientes de Sudáfrica. Estos expertos confirmaron que en los últimos 1,2 millones años, las corrientes se fortalecieron durante los periodos cálidos y se debilitaron durante las edades de hielo, como se pensaba anteriormente.

Pero también descubrieron que hace unos 950.000 años, la circulación oceánica se debilitó significativamente y permaneció débil durante 100.000 años; un tiempo en el que el planeta se saltó un periodo interglacial, el intervalo cálido entre las edades de hielo, y cuando el sistema se recuperó entró en una nueva fase más larga, ciclos de edades de hielo de unos 100.000 años.

Después de este punto de inflexión, las corrientes oceánicas profundas siguieron siendo débiles durante las edades de hielo y la edad de hielo en sí misma se volvío más fría. “Nuestro descubrimiento de un cambio de tal envergadura en el sistema de circulación oceánica fue una gran sorpresa -subraya el coautor del estudio, Steven Goldstein, geoquímico de Lamont-Doherty–. Permitió que las capas de hielo crecieran cuando deberían haberse derretido, provocando el primer ciclo de 100.000 años”.

Las edades de hielo van y vienen a intervalos predecibles sobre la base de la cantidad cambiante de la luz del sol que cae sobre el planeta debido a las variaciones en la órbita de la tierra alrededor del sol. Sin embargo, los cambios orbitales solamente no son suficientes para explicar el repentino cambio de intervalos más largos de la edad de hielo.

Según una hipótesis temprana de esa transición, el avance de los glaciares en América del Norte removió tierra en Canadá, haciendo que se formara hielo más grueso y más duradero sobre la roca madre restante. Basándose en esta idea, los autores entienden que el hielo podría haber provocado el avance de la desaceleración de las corrientes oceánicas profundas, llevando a los océanos a ventilar menos de dióxido de carbono y suprimiendo el interglacial que debería haber seguido.

Un estudio de 2009 publicado en la revista ‘Science’, confirmó que los niveles de dióxido de carbono se redujeron drásticamente en ese momento. “Las capas de hielo deben haber alcanzado un estado crítico que cambió el sistema de circulación de los océanos a un modo más débil”, apunta Goldstein. (Europa Press)

02/07/14

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