Acantilados plantean serio riesgo de derrumbe (Río Negro)


La erosión los hace retroceder a un promedio de 0,90 m por año. Entre las causas figuran las olas, la lluvia y la acción humana.





La erosión los hace retroceder a un promedio de 0,90 m por año. Entre las causas figuran las olas, la lluvia y la acción humana.


Los acantilados de la costa rionegrina presentan cada vez mayores signos de debilidad con el consiguiente riesgo de derrumbes, amenaza particularmente grave para los numerosos bañistas y caminantes que, en especial durante el verano, se vuelcan a disfrutar del mar y la playa.


Entre las causas de la erosión que sufre la pared figuran la fuerza de las olas, la abrasión de las lluvias y la acción humana. Actualmente hay expertos evaluando el retroceso y trabajando principalmente en la reserva de lobos marinos de Punta Bermeja. Allí, en noviembre pasado se registró el peor accidente. La caída de un peñasco del tamaño de una camioneta aplastó a 15 lobos de la reserva, y de milagro se salvaron algunos turistas que realizaban avistajes desde las pasarelas. También se perdieron 10 metros de esos pasadizos. Ahora, se mantiene el cierre preventivo.


Según un informe de la Secretaría de Medio Ambiente de Río Negro el curso del deterioro de las paredes “es tan activo” que da lugar a una mutilación de la red de drenaje. Los barrancos están conformados por areniscas y arcillas, lo que destaca su carácter altamente frágil.


En el sitio de estudio, la acción del mar (oleaje desde los sectores sur y sureste), el viento (dominantes del sur y oeste), torrenciales precipitaciones y factores biológicos se combinan para producir el desprendimiento y caída de bloques que se acumulan en la base del acantilado. Luego son desagregados y redistribuidos por las olas y las mareas aportando material al sector de playas.


Otro fenómeno común son los deslizamientos que pueden darse en forma rápida (avalancha) o lenta y ser de diferente amplitud y magnitud. En ocasiones estos eventos se combinan produciéndose desprendimientos más complejos.


En cuanto a la influencia de la actividad humana, en los espacios que se eliminaron vegetación natural y/o las dunas costeras para la construcción de caminos, edificaciones y estacionamientos, resulta evidente -de acuerdo al estudio- “cómo las lluvias generan un patrón de drenaje superficial aprovechando las líneas de debilidad del terreno”.


En 2004 especialistas del Centro de Geología de Costas y del Cuaternario de la Universidad de Mar del Plata realizaron una investigación acerca de la velocidad de retroceso del acantilado en la zona comprendida entre el balneario El Cóndor y Punta Mejillón, cercanas a esta capital. De este trabajo surgió que la rapidez de regresión analizada redondea en promedio unos 0,90 metro por año con valores extremos que varían entre 1,44 metros por año en la zona de Playa Bonita (una bajada al mar entre Lobería y El Cóndor).


El lado crítico fueron las bajadas al mar y la cercana traza de la ruta provincial Nº 1 (Camino de la Costa). Los expertos consideraron que resulta necesario desarrollar monitoreos sistemáticos. Así, se buscarán disminuir los riesgos ambientales en el desarrollo de este sector de orilla, así como corregir aquellos aspectos de la actividad humana que potencian su retroceso.


02/02/12


RÍO NEGRO

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