La cuestión Malvinas en clave estratégica más amplia (Roberto García Moritán)

La cuestión Malvinas en clave estratégica más amplia (Roberto García Moritán)

La intransigencia del Reino Unido a la negociación diplomática respecto a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, bloquea los reiterados esfuerzos de las Naciones Unidas para concluir la disputa de soberanía.

Es interesante notar que, en virtud del Covid-19, el procedimiento utilizado este año por el presidente del Comité de los 24 (Granada) fue por escrito en lugar de una reunión presencial. Nadie reclamó por una sesión virtual. Ninguna delegación presentó objeciones al proyecto de resolución, ni siquiera el Reino Unido que participa como observador del Comité.

Tampoco los miembros del órgano que a la vez son parte del Commonwealth Británico. Nadie hizo comentarios negativos o presentaron alternativas al texto adoptado por unanimidad. Pese a estas circunstancias coincidentes, Londres sigue ignorando el mandato de las Naciones Unidas. Lo mismo ocurre con otros casos de descolonización como el de las Islas Chagos o Gibraltar.

El desprecio del Reino Unido a Naciones Unidas por omisión, es preocupante al ser un Miembro Permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Transmite una actitud de abuso de privilegios al tiempo que subordina las resoluciones de la ONU al poder político y la fuerza que dispone. Representa un comportamiento que lastima el postulado de igualdad soberana de los Estados y pone en riesgo la paz y la seguridad internacional.

Esta actitud desnuda las limitaciones de la acción diplomática multilateral. Pese a la importancia que representa la resolución del Comité de los 24 como señal de apoyo político, no es suficiente.

Es necesario encarar la cuestión desde una perspectiva estratégica y geopolítica más amplia. Las medidas en proceso de aprobación en el Congreso de la Nación son un buen paso en ese sentido. Es urgente también fortalecer la presencia argentina en toda la plataforma continental y espacios marítimos del Atlántico Sur en particular en lo que hace a la investigación pesquera y oceanográfica del ecosistema atlántico.

Argentina debería considerar al conocimiento científico como pilar e instrumento de poder, en particular ampliar la capacidad efectiva para administrar los 1.700.000 kilómetros cuadrados que se han sumado a los que ya conformaban la Zona Económica Exclusiva. Es hora que la soberanía del conocimiento sea uno de los estandartes de la diplomacia para recuperar Malvinas y afirmar una presencia. (Roberto García Moritán – CLARIN) #NUESTROMAR

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