El RIPPA, Reglamento Internacional para Prevenir Abordajes especifica las responsabilidades de todos los tipos de embarcaciones. Se aplica a todas ellas en alta mar y en las aguas que las conectan y es esencial conocerlas y responder de acuerdo a ellas para evitar colisiones.
El capitán de un barco deportivo tiene las mismas obligaciones que el de un supertanque petrolero.
Ignorar las reglas no es defensa, pues se supone que si está al mando de una embarcación es porque tiene una licencia que lo habilita para conducirla y ello implica conocer las reglas de la ruta.
Los gobiernos nacionales pueden imponer restricciones o reglas especiales dentro de sus jurisdicciones, para navegar en canales, ríos, puertos y espejos de agua interiores y dichas regulaciones están contenidas en los derroteros del lugar de aplicación.
Si va a hacerse a la mar para navegar a puertos lejanos es conveniente que se provea de las publicaciones necesarias para respetar esta norma y su contenido lo haga extensivo a todos los que estarán a cargo del timón. Es preciso recordar que un barco a vela propulsado por un motor, ya sea interno, auxiliar o fuera de borda, deja de ser un velero para convertirse en un barco a motor, independientemente que las velas porten o no, estén izadas o arriadas.
Antes del plato principal permítanos un breve razonamiento a la vista del hermoso porta-contenedores navegando que se ilustra.
El capitán, práctico, oficial de guardia de navegación y el timonel tienen su puesto de trabajo en el puente de mando a unos 30 metros sobre la superficie del mar. Recto adelante del puente se alzan los contenedores cubriendo toda la extensión de la manga y a una altura de 20 metros sobre la borda de manera que la visual del timonel y del oficial responsable de la derrota intercepta el agua entre 200 y 400 metros a proa de la nave.
El barco marcha a una velocidad de crucero de unos 18 nudos o sea que recorre 9 metros por segundo.
Avistado el peligro de un velero cruzando la proa debe parar máquinas y dar marcha atrás, para lo cual la orden debe transmitirse por el telégrafo de máquinas del puente a la sala de máquinas.
El jefe de máquinas responde deteniendo la marcha, lo que representa que unos cuarenta segundos después el eje de la hélice se detiene agotado el efecto de inercia. Habrá que cambiar la posición del árbol de levas para presentar la leva de marcha atrás.
Después de ello habrá que arrancar el motor nuevamente ya que estas inmensas moles no cuentan con una caja de cambios ni gobiernan las pequeñas potencias a las que usted está acostumbrado y la acción de poner la hélice en reversa tomará unos dos minutos escasos y aún el buque sigue yendo para adelante a unos 10 o 12 nudos producto de la inercia y a recorrido a la sazón un kilómetro y medio y tardará otro medio en detenerse.
De modo que, velero a la vela, en aguas abiertas, no pretenda imponer al grandote la regla de derecho de paso porque si comprendió lo explicado en el párrafo anterior seguramente será pasado por la quilla.
Ejemplo práctico
Una forma fácil para memorizar las reglas de derecho de paso.
Imagínese situado sobre el disco de colores que representa los sectores de sus luces de navegación. La proa está a su frente, allí donde el verde y el rojo se unen. Cada uno de esos sectores abarca 112º,5. A babor colorado a estribor verde. Los 135º restantes para completar 360º son del sector blanco y corresponden al área iluminada por la luz de estela.
• Navegando a motor, todos los que aproximen por el sector blanco deben maniobrar para evitarlo a usted que tiene derecho de paso.
• Todos los que crucen la dirección de su barco de izquierda a derecha y sean avistados por el sector rojo, deben mantenerse apartados de su curso.
• Aquellos que aproximen por el sector correspondiente a la luz verde son barcos con derecho de paso y es usted quien debe maniobrar para dejar la trayectoria del otro libre.
Si bien en los dos primeros casos el otro es quien debe maniobrar, es su obligación mantenerse atento esperando que así lo haga y en caso contrario accionar para evitar la colisión.
Dos barcos colisionan cuando la marcación se mantiene constante y no es necesario utilizar un instrumento para comprobarlo. Si desde su posición lo ve al otro fijo en un punto de su propia estructura es indicio que habrá colisión a menos que alguien responda con una acción evasiva.
Navegando a vela las cosas pueden resultar más complicadas, en especial de noche cuando es difícil de reconocer en que bordada está el otro barco.
En general es recomendable que un velero que esté en capacidad de hacerlo altere rumbo y/o velocidad para facilitar la resolución de una situación de compromiso en lugar de esperar que sea el buque el que reaccione en razón de su pobre capacidad de gobierno.
Las reglas de la ruta indican que un barco con derecho de paso que se encuentra en una situación de colisión inminente debe realizar cualquier maniobra que esté a su alcance para evitarla.
Rimas
Si ambas luces de un vapor
por la proa has avistado
debes caer a estribor
dejando ver tu encarnado.
Si da el verde con el verde
o encarnado con su igual,
entonces nada se pierde
siga a rumbo cada cual.
Si a estribor ves colorado,
debes con cuidado obrar;
pasa a uno u otro lado,
para o manda ciar.
Si acaso sobre babor
la verde se deja ver,
sigue atento ojo avizor,
débese el otro mover.
Está siempre vigilante
y ten presente además:
Si hay peligro por delante
modera, para o ve atrás.
07/08/08
BARCOS MAGAZINE










