En respuesta a la presión occidental.
TEHERAN.- Irán, el cuarto exportador mundial de petróleo, amenazó ayer con cortar la ruta de crudo más importante del planeta si las grandes potencias siguen presionando para que suspenda su programa nuclear.
Semejante medida podría sumar un nuevo frente de conflicto energético para Europa occidental, que ya se encuentra en alerta por la "guerra del gas" entre Rusia y Belarús (ver aparte).
"La posición de Irán, que domina el estrecho de Ormuz, punto de paso del 40% de la energía del mundo, hace que nuestro país sea tan poderoso que controle la seguridad energética del planeta", declaró una alto militar iraní.
Dicho estrecho, ubicado entre Irán y los Emiratos Arabes Unidos, tiene una gran importancia estratégica debido a que se encuentra en la salida del Golfo Pérsico; por allí pasa el 71% del crudo que exporta la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
"En consecuencia, nosotros podemos ejercer una presión sobre las economías europea y estadounidense idéntica a la que ellos ejercen sobre nosotros", agregó el comandante Majid Mir-Ahmadi, número dos del cuerpo de Bassidj (milicia islámica).
El funcionario se refería a las sanciones que serán impuestas por la ONU a su país como consecuencia de la negativa de Teherán de suspender su programa de enriquecimiento de uranio. Si bien el gobierno de Mahmoud Ahmadinejad insiste en que el programa tiene fines pacíficos, varios países occidentales -liderados por Israel y Estados Unidos- aseguran que busca obtener armas atómicas.
La resolución 1737 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada el 23 de diciembre pasado, ordena a todos los países prohibir el suministro de materiales y tecnología que puedan contribuir con los programas nucleares y de misiles de Irán. También impone un congelamiento de activos a compañías e individuos que participen en los programas nucleares y de misiles mencionados en una lista de la ONU.
La negativa de Teherán a renunciar a sus actividades nucleares podría abrir paso a sanciones más duras y al aislamiento de Irán.
"Un orgullo musulmán"
En la primera reacción oficial a dicha resolución, el guía supremo iraní, ayatollah Ali Khamenei, reiteró ayer que Irán no renunciará al "derecho" de acceder a la tecnología nuclear. "La nación iraní sin duda no abandonará su derecho y los funcionarios iraníes no tienen derecho a privar a la nación de su derecho", dijo Khamenei, a quien la Constitución iraní otorga la última palabra en todos los asuntos del Estado.
El líder iraní fue aún más lejos, al afirmar que el acceso de su país a la tecnología nuclear debe ser "una fuente de orgullo para todos los países musulmanes". "Los responsables de los países islámicos -dijo- deben saber que el poder de Irán significa también su propio poder."
Khamenei hizo esta declaración en Teherán, ante cientos de ciudadanos llegados de la ciudad santa chiita de Qom con motivo de la conmemoración la festividad de Al Ghadir, según informó la agencia de información estatal IRNA.
El nuevo desafío de Irán a la comunidad internacional se produjo un día después de que se reveló un supuesto plan de Israel para destruir, con un ataque nuclear táctico, las instalaciones iraníes de enriquecimiento de uranio. El gobierno israelí desmintió en forma ambigua la versión, publicada por el diario británico The Sunday Times.
Agencias AFP y DPA
09/01/07





