Si bien la polémica está lejos de terminarse, las autoridades del Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS) otorgaron la autorización medioambiental, en el muelle de la firma Mega de Ingeniero White, para el arribo del buque regasificador y su abastecimiento con barcos de GNL (gas natural líquido), operatoria prevista por el gobierno nacional para enfrentar la crisis energética durante este invierno.
(Bahía Blanca) Las diversas posiciones encontradas respecto del tema ha provocado que, el venidero miércoles 21, se realice una audiencia pública, en la cual estarán representados todos los actores involucrados; esto es, Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, Repsol-YPF, Prefectura, diferentes organismos competentes municipales, provinciales y nacionales y la Comisión de Control y Monitoreo.
El buque regasificador Excelsior, de 277 metros de eslora, 45 de manga y de 138 mil metros cúbicos de capacidad, llegará en los primeros días de junio y permanecerá hasta septiembre, hasta cuando se sucederán los arribos de, al menos, otros tres buques metaneros, la mayoría de ellos con cargas de 80 millones de metros cúbicos desde Trinidad y Tobago.
La elección del puerto bahiense no es casual, y fue explicada por los propios directivos de Repsol-YPF, la firma encargada de la operatoria tras el acuerdo realizado con el gobierno a través de Enarsa.
“Este puerto es el único en la Argentina capacitado para operar este tipo de buques, ya que reúne todos los requisitos respecto de la seguridad y preservación del medio ambiente”, aseguró el ingeniero Luis Santos, director de Desarrollo de Negocios de Gas de Repsol-YPF.
El directivo, de paso por Bahía Blanca, dio respuestas a la mayoría de las dudas y en, algunos casos, trasladó la responsabilidad a la Prefectura o al Consorcio de Gestión en las autorizaciones definitivas de cuestiones marítimas.
“Respecto de los planteos sobre la navegabilidad, se hizo un estudio del buque dentro de la ría, teniendo en cuenta el proceso de giro y la posición de amarre”, dijo.
“Cuando los dos barcos estén en andana, la evaluación dice que no habría que modificar las velocidades relativas y que las demás embarcaciones podrán movilizarse sin problemas por el canal principal”, agregó.
Respecto del estudio de análisis de riesgo, indispensable para este tipo de procesos, Santos aseguró que se realizó en base al manual de procedimiento ship to ship.
“Los armadores de los barcos han participado del análisis de riesgo porque están arriesgando su activo, al igual que la compañía de seguros. Hay que tener en cuenta que un barco de esta tecnología tiene un valor de 300 millones de dólares”, detalló.
“Aquí existen medidas mitigadoras suficientes, que se enfrentan en los procesos de esta naturaleza, para dar satisfacción a nivel medioambiental, poblacional y empresarial”, dijo.
Santos también sostuvo que la probabilidad de un escape de GNL es mínima y admitió que lo que puede existir es un escape en el trasvase ship to ship o en el proceso de regasificación, para lo que existen medidas mitigadoras de corte inmediato.
“Vale recordar que el GNL es una industria que tiene más de 50 años de historia y un bajo nivel de accidentes”, aclaró.
La descarga de estos buques en el muelle de Mega se realizará a razón de 8 millones de metros cúbicos diarios, en tanto que el fluido se inyectará en un ducto de 1.100 metros de extensión, especialmente construido para esta operatoria.
La conversión del GNL al estado gaseoso se realiza calentando el líquido con agua a altas temperaturas, por circuito cerrado, para luego descargarlo. Se prevé que, luego, el gas será transportado por el ducto que conecta la planta General Cerri con la industria de fertilizantes Profertil y, desde allí, al sistema de gasoductos troncales operado por TGS.
12/05/08
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